Rocío Márquez

RocioMarquez
13º San Miguel Mas i Mas Festival
Palau de la Música, Bcn. 1 de septiembre de 2015

Se acababa un festival y había que hacerlo con un espectáculo representativo de la propuesta. Una vez más el San Miguel Mas i Mas festival, ha llenado otro verano de propuestas arriesgadas, los términos jazz, pop, rock, electrónica o flamenco se quedan cada vez más alejados de los músicos que lo han protagonizado y la joven Rocío Márquez era el colofón perfecto. Presentaba la cantaora si último trabajo, El Niño, Universal 2014. Un sincero reconocimiento a la obra de Pepe Marchena y lo hacía por todo lo alto, contando con todos los músicos que habían colaborado en el proyecto. Casi dos horas para ofrecer una música que emocionó y puso en pie a un público que asistía atónito a unas mezclas de sonidos eléctricos que se mezclaban con facilidad con la parte clásica. No sería correcto caer en la tentación de juzgar por separado a una mujer que se encuentra igual de cómoda en un ambiente que en el otro. Así que intentaré explicar lo ocurrido siguiendo un sólo camino, el del arte. Miguel Sospedra al bajo eléctrico, Iban Gabarró a la batería, Carola Ortiz a las palmas y clarinete bajo, Rosalía Vila, palmas y sintetizador y Raúl Fernández “Refree” a la guitarra son los encargados de dar la salida, una colombiana de aquellas que hacía Marchena, unos le llamaban falsas, otros originales, Rocío la cantó bonita, densa, penetrante. Siguió con La Rosa, casi un himno para los seguidores de Marchena. El recitar, los susurros, el cante ¿qué más da? emoción a raudales, al fondo músicos “eléctricos” a los que emociona la música, no me interesa si han escuchado a Mairena, pero estoy seguro que han escuchado a Rocío y saben lo que opina Refree o Carola de la música. Se retiran y sale Pepe Habichuela, el brillo de las cuerdas nos recuerda que tenemos delante a uno de los grandes. Sí, es verdad que llego a acompañar a Marchena, pero no está aquí por eso, no nos engañemos, como suenan las cuerdas, como deja que primero la Milonga y después esos cantes de Levante que Mairena llevó a Tarantas, llenen el Palau de musiquita linda. Salen los mellizos palmeros Manuel y Antonio Montes Saavedra y acoplándose perfectamente a la guitarra y a la cantaora, se lanzan con unas cantiñas. Rocío canta con ganas, a veces hay una explosión de voz que parece innecesaria, a veces parece que abusa de una misma altura de tono, pero ella lo vive así, y no seré yo quien se lo critique. Salen Raúl Rodríguez con su tres flamenco y Miguel Ángel Cortés con la guitarra flamenca, otra escena para la historia, Rocío flanqueada por dos monstruos de la guitarra, la investigación permanente de Raúl y la hondura de Miguel Ángel, ideal para seguir trabajando cantes de ida y vuelta y como no, recordar La Habana de José Antonio Quesada. Se irá Raúl y con Cortés y el regreso de los palmeros Rocío reconoce que aun que no estaba previsto, le apetece irse por tangos, no seré yo quien se lo impida, momento magistral, gran trabajo de los cuatro. Vuelve la máquina eléctrica y como no uno de los músicos más esperados, El Niño de Elche, debo reconocer que en el primer tema, debido a la obscuridad y a la excesiva potencia de la batería, no acababa de registrar que era lo que ofrecía el de Elche, me gustaba lo que escuchaba pero no podía precisar. Pero en el segundo tema, cuando vi y entendí lo que estaba haciendo ese hombre con su voz, me vinieron dos sensaciones al unísono, un concierto de Bobby Mcferrin también aquí en el Palau, y aquella aparición del Pele de cinco minutos en Cornellá (allá por los 90) que te dejaba loco para toda la noche. Cuidado, este Niño de Elche, sabe lo que se trae entre manos, no caigamos en el error de politizarlo, y quedarnos con sus letras como arma social, ese grito desgarrado es algo más.  Perdón, volvamos a pisar suelo, después de la tormenta, no vino la calma, vino Miguel Ángel Cortés y junto con Rocío Márquez cerraron con unas seguirillas, por si había dudas. + info | relacionados | Foto. Federico Francesch. Texto.Candido Querol