Rancapìno “Ronco de andar descalzo”

Rancapino
Rancapìno   “Ronco de andar descalzo”
Pedro A. Quiñones Grimaldi, Ediciones Bellaterra 2012

Una biografía autorizada para conocer en profundidad a uno de los pocos cantaores auténticos que van quedando. Alonso Núñez Núñez “Rancapino” ha querido ofrecernos un recorrido por la historia de su vida, desde el gitanillo que hacía el pino (arranca pino) para ganarse las primeras pesetas, hasta el artista consolidado como uno de los grandes cantaores de flamenco de los últimos tiempos. En este pedazo de libro se recogen las vivencias del cantaor, pero sobre todo del hombre, del gitano que ha sabido torear la vida de tal manera que a pesar de las cornadas más o menos graves puede estar orgulloso del momento y sobre todo de la gente que le ha acompañado y sigue estando a su lado.
No es fácil resumir un libro tan extenso, pero es justo que sepas de qué trata para decidirte a regalarlo estas navidades, intentaré acercártelo desde el respeto de un aficionado. Estos son algunos de los párrafos que más me han gustado, que lo disfrutes.

Le preguntaron a García Lorca ¿qué es un gitano? 

“Cualquier cosa,   el gitano es lo más elemental, lo más profundo, lo más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza universal”

Alonso Núñez Núñez nació el 25 de junio de 1945, uno de los años posbélicos de hambruna y penuria, lo primero que nos ofrece esta biografía autorizada es un retrato de una época, un momento de nuestra historia, un pueblo, Chiclana de la Frontera, donde los gitanillos descalzos se buscan la vida entre señoritos, guardia civiles y vecinos que viven el cante cada uno a su manera.

 Juan Farina le decía a Alonso    “Alonso estar es muy fácil, lo difícil es estar bien”.

 Un día que entró pidiendo en un club privado vinieron a echarlo y les dijo

“ Mieusté a mi no me gustaría ser el que pide sino el que da”

De los hijos de Alonso ya tenemos otro Alonsito que arranca maneras

Explica su padre que ya con ocho años si alguien llamaba por teléfono a casa de Rancapino, le contestaba una voz de niña que decía.

“este es el teléfono de Rancapino, deje su mensaje después de escuchar el fandango de mi hermano” se oía seguidamente un quejio caracolero impensable para un cantaor de tan corta edad. A pesar de que entonces la llamada resultaba de lo más costosa asegura Rancapino que cada día sonaba el teléfono cien o doscientas veces”

RancapinoLBRancapino y Camarón

Camarón era muy suyo, – confiesa Alonso – él no contaba na a nadie, sus silencios de cartujo eran muy frecuentes.

Mientras que Camarón inmerso en una rebeldía indagadora siempre supo de su singularidad, originalidad, carisma y liderato, Rancapino siempre fue más conformista, más modesto, más humilde (los felices rara vez son curiosos) mientras José cultivaba su gran vida interior de genio con rasgos autodestructivos, Alonso siempre se ha mostrado más social,  más participativo, más dado a la guasa que te aleja del mal fario.

Son muchos los personajes famosos que frecuentaban a Rancapino y siempre hay anécdotas de su manera particular de entender este mundo

Por ejemplo a Felipe González padrino de uno de sus hijos le gusta recordar cuando le dijo

Compadre Felipe, refiriéndose a la oposición, esos señores lo que no tienen es conversación

O cuando visitando el taller del pintor Miguel Barceló al ver unos cuadros de 4 ó 5 metros de largo le dijo Miguel tu pa que haces esos cuadros tan grandes, pa que no te los roben, ¿no?

Cuando le invitaron para que cantara en Japón, Joselito el de la Tortasle aconsejó, “Mira tú, ten cuidao allí en Japón, tú no le vayas a prestar dinero a nadie que después no vas a saber quién es”

Rancapino llevaba ya bastante tiempo en Japón (había ahorrado 300.000 pesetas) una noche descubrió que actuaba en Sapporo (ciudad donde estaba instalado) nada menos que el guitarrista Sabicas. Se acercó a escucharlo y estuvieron tres días de fiesta continuada, se bebieron todo el sake posible y cuando se dio cuenta se había gastado las 300.000 pesetas.

Rancapino nunca habla mal de nadie y su lista de artistas que le gustan es enorme, pero siempre que debe referirse a sus maestros, son tres los escogidos.

Aurelio de Cádiz, Manolo Caracol y Enrique el Mellizo.

Solo son dos las grabaciones a su nombre en 1973 Rancapino y de nuevo en 1995 Rancapino, con portada de Miquel Barceló y texto interior de su gran amigo Curro Romero.

Cuando se le pregunta por qué su obra es tan reducida dice: “ los cantaores puros como Agujetas, Fernanda , Chocolate o yo mismo, somos cortos no nos dedicamos a estudiar, hacemos lo que sabemos

Respecto a los cantes, para Rancapino la soleá es la mejor y Fernanda de Utrera la reina.

Como no podía ser de otra manera el libro viene acompañado por el último disco grabado a su nombre, el Rancapino de 1995, con portada de Miguel Barceló.

Con Paco Cepero a la guitarra es este un trabajo donde Rancapino vuelve a homenajear a Aurelio por Malagueñas y alegrías, se acuerda de Caracol con los fandangos que creó el de Sevilla y canta como sólo él sabe hacerlo esas seguirillas gitanas. 

El día 13 en la sociedad flamenca de El Dorado tendremos la oportunidad de escuchar a Rancapino, cita ineludible. + InfoCandido Querol