Rafael Amargo

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Rafael AmargoRafayH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Rafael Amargo

el Amargo.
"Tiempo Muerto"
Luz de Gas. Barcelona.
21 de diciembre de 2007

Aunque en un principio en el décimo aniversario de la compañía de Rafael Amargo se había pensado en el Liceo como escenario de presentación de este su nuevo trabajo, por motivos que desconozco, aunque imagino que la cantidad de eventos musicales de estos días debe tener alguna relación, se ha trasladado durante estas navidades a la sala de la calle Muntaner. Aclarada la situación vamos con lo que pude ver y escuchar anoche. Tiempo muerto es un espectáculo que empieza despacio y va creciendo a lo largo de las casi dos horas. Lo mismo que su jefe el gran Rafael Amargo. Al principio Amargo esta discreto, parece que La Compañía (seis bailaoras geniales) son las verdaderas artistas, también Juan Parrilla con la flauta y como compositor destacan en los primeros compases. Esa Solea con el baile de Eli Ayala es magnífica, después en Señora una composición del guitarrista Flavio Rodrigues María La Coneja nos deja sorprendidos con su manera de tocar las castañuelas o palillos. Carta de amor a un viejo, con letra de  Florentino García (abuelo de Rafael) es un punto y aparte, Ana Criado y Rafael Amargo bailan descalzos y la poesía substituye a los tacones. Los colores rojos van apareciendo, a la tristeza negra del principio y  la blancura inmaculada que prometía lo imposible, dejan paso a la fuerza del fuego para apostar por el ritmo y la locura, Rafael se arranca y mirando a su gente, les dice “menos bulla que estamos en familia” esa confianza y algunos guiños a las mujeres de las primeras filas, junto a equilibrios de taconeos hacia atrás hacen que el público se rinda ya sin condiciones, todavía habrá tiempo para un duelo entre Juan Parrilla y el bailaor, la elegancia de coreografías preciosas con toda la compañía y un final gracioso con los veinte artistas despidiéndose desde el suelo mientras cae el telón definitivamente. En el Liceo las sillas habrían sido más cómodas, pero en Luz de Gas, Rafael Amargo nos hizo sentir como en familia. Aire.// Candido Querol