Pirineos Sur 2015

Pirineos Sur 2015
XXIV Festival Internacional de las Culturas.

Del 17 de julio al 2 de agosto. Lanuza-Sallent de Gállego.

Éxito total de público en la veinticuatrena edición del festival Pirineos Sur. Más de 70.000 espectadores pasaron por los escenarios de Sallent de Gállego y Lanuza, suponiendo un 25% más que en la edición anterior. Aunque esa noticia nos alegra enormemente, fijarse solo en las cifras es tener una visión reducida de la magnitud de este festival, ya que por encima de todo, una de las premisas que siempre han cumplido ha sido la alta calidad artística de su programación. Y en particular este año, uno de sus grandes aciertos ha sido también el saber combinar artistas consagrados, y por que no, populares, y otros emergentes y de igual calidad. Evidentemente que en su haber sigue estando esa singularidad al mezclar un espectacular paisaje natural con una oferta cultural de excepción.
Como debéis saber, cada año el festival toma un leitmotiv o vínculo para toda su programación, que este año fue: “Fronteras, ¿mezcla o barrera?”. Sin duda un lema que promueve un debate abierto y actual, tanto de ideas como de acciones. Esto a su vez permitió a sus organizadores abrir el abanico artístico tanto como fue posible. Algo que dejaban claro en ese recomendable libro-catalogo que cada año edita el festival para hablar sobre esa programación, sobre los artistas y otras interesantes cuestiones. Además el libro empezaba con una acertada frase del malogrado escritor y poeta Eduardo Galeanolos mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias”.
Así que en los diecisiete días de programación continuada de estas “mezclas o barreras”, ha habido más de ochenta propuestas provenientes de cuatro continentes. Algunas de ellas se presentaron en ese espectacular escenario flotante sobre el pantano de Lanuza, y el resto en el precioso municipio de Sallent de Gallego. En este último es donde se desarrollan las actividades gratuitas, desde hace unos años englobadas en lo que se conoce como Días del Sur, que comprende no solo conciertos, sino también teatro, circo, danza, cine, talleres, exposiciones, pasacalles, etc, además de los Mercados del Mundo donde encontramos puestos de artesanía y de ropa, y también una atrayente oferta gastronómica.
Lamentablemente este año solo pudimos acudir tres días, pero los tres se saldaron con grandes conciertos.

Calle13 Pirineos-Sur-2015El sábado 18, segundo día de la programación del festival, fue nuestra primera visita y poco antes de llegar a Sallent de Gállego ya nos dimos cuenta de que el pueblo estaba. como dice el chiste, abarrotado. Era el día de Calle 13 y las entradas estaban agotadas desde hacía días. Eso no amilanó a una buena cantidad de público que hasta llegó al auditorio por si había alguna posibilidad de entrar.
Pero antes de la fiesta que ofrecieron Calle 13, en el escenario de Sallent pudimos disfrutar de la actuación de los gallegos Cuarteto Caramuxo. Que curiosamente son seis, ya que al original cuarteto de clarinetes se les unió hace tiempo una percusionista y un acordeonista. Lo suyo es la reinterpretación de la música tradicional gallega, pero adaptada a los tiempos actuales, y sin “gaitas”. Música muy dinámica presentada de forma amena y con mucha gracia, que facilitó la interrelación con el público, que era muy familiar, pero que acabó de pie y bailando.
Tras ellos tocó hacer el paseo a Lanuza para los conciertos de la chilena-francesa Ana Tijoux y Calle 13. Contrariamente a lo que parecía normal, los primeros en tocar fueron los puertorriqueños y que motivaron que el auditorio se llenara con el primer sold out de está edición (el segundo sería con Mark Knopfler). Y resultó una buena idea, porque había público que fue allí hasta con dos horas de antelación y el posible enfado por el retraso de casi media hora, se calmó en cuando empezaron a sonar los efluvios balcánicos de Fiesta de Locos. Esa canción literalmente enloqueció a todos sus seguidores que no pararon de cantar y bailar hasta el final del show. Lo cierto es que en pocos años han evolucionado musical y líricamente y han visto como su popularidad se ha multiplicado, en parte también porque su directo es completamente arrollador. Acompañados de una efectiva banda de once componentes (sección de metales, batería, percusiones, bajo, guitarra), con un René (Residente) ejerciendo de frontman vibrante, enérgico y comunicativo, con un Eduardo (Visitante) controlando la variada música y añadiendo teclados, guitarra, acordeón o lo que hiciera falta y con una Ileana (PG-13) excelente a los coros y voces de ayuda. El set list no varió mucho del que llevan haciendo hace un par de años. Destacamos la bonita Nadie como tú, la bailable Cumbia de los Aburridos, la arrolladora Adentro (“cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”) o la metalera Multi_Viral. La recta final también fue sobresaliente con la preciosa Ojos Color Sol (que en disco cantaron con Silvio Rodríguez), la crítica Calma Pueblo o la reivindicativa Latinoamérica cantada a coro por todo el auditorio y con la que acabaron su actuación. Pero las 5.500 personas que habían venido a ver el que iba a ser el último concierto de la banda en Europa, no los dejaron irse. Y mucho menos los valientes (o quizás mejor habría que decir las valientes) que se metieron hasta vestidos en las frías aguas que separan el escenario del público. Volvieron y el largo bis terminó con el apoteósico Vamos A Portarnos Mal y justo cuando acababa, uno de su equipo de seguridad no pudo aguantar la tentación y también se tiró al agua. ¿Cómo? Pareció decir el resto, así que Rene, Eduardo, Ileana y casi toda la banda se lanzó al agua junto a fans que los esperaban con los brazos abiertos. Sí, el tópico de “baño de masas” está aquí bien aplicado.
Difícil tarea después la de Ana Tijoux para mantener el festivo ambiente, sin embargo sorprendió a quien no la conociera y satisfizo a los que coreaban también sus canciones, que no fueron pocos. Esta francesa hija de exiliados chilenos, volvió a la patria de sus padres con dieciséis años y abrazó de joven la cultura del hip hop. Pero su evolución la ha llevado a una mezcla efectiva y vitalista de rapeo con banda detrás, que le da una fuerza e intensidad especial a sus incisivas e inteligentes letras. Temas como Shock, Somos Sur o 1977 fueron cantadas a grito pelado por mucho del público que no solo vino por Calle 13. La chilena-francesa demostró porque le han etiquetado como “la rapera latinoamericana más importante de la escena internacional” y puso a bailar de nuevo a todo el auditorio. Oiremos hablar más de ella, ¡seguro!.

Y aquí damos un salto en el calendario para situarnos en el último fin de semana del festival.
La mañana del 31 de agosto amaneció con fuertes tormentas matutinas. Una lluvia constante durante todo el día hacían presagiar que el concierto que las músicas balcánicas iban a protagonizar esa noche, iba a estar pasado por agua. Pero no. A partir de las ocho de la noche la lluvia dejó de caer y hasta se llegó a ver el sol, y también una luna llena. La duda era saber si esas inclemencias meteorológicas iban a amedrentar a un público, que justo a la hora del comienzo del concierto, las 22:00 en punto, brillaba por su ausencia.
Pero esa es la magia de Pirineos Sur, en cuanto Gonzalo de la Figuera hizo una de esas encomiables presentaciones de lo que iba a pasar esa noche, musicalmente hablando, el auditorio se empezó a llenar de un público que disfrutó otra de esas noches para el recuerdo en la historia de este festival.
Primero hicieron su aparición los integrantes de Kabatronics. O sea la unión de la Fanfara Tirana, banda de metales compuesta por componentes de la antigua banda de la armada albanesa, junto a los pioneros del ethno techno global, o sea los británicos Transglobal Underground. El origen musical de este proyecto surgió de la necesidad que tenía la Fanfara de modernizar su sonido, ya que nacieron en 2002 con la misma idea de las fanfarrias rumanas, macedónicas o serbias, pero con un repertorio basado en las canciones de la tradición kaba. TGU que no se amilana fácilmente sea cual sea la dificultad musical, trabajaron en la idea y de ahí surgió un disco con el nombre de Kabatronics. Pero si bien cuando empezó el proyecto, en 2012, las presentaciones las hicieron hasta con dieciséis músicos en escena, ahora la formación es más reducida, imaginamos que para hacer más asequible su funcionamiento. Así que aquí vinieron representados por cuatro componentes de TGU y cuatro de la Fanfara. A pesar de ello su propuesta fue muy efectiva ya que su repertorio se basó evidentemente en temas de su sugerente trabajo conjunto (No Guns To The Wedding, Three Beauties o Bring The Bride In), al que añadieron algunos clásicos de TGU (como su legendario Temple Head) y algunas de las canciones de este combo que estaban más cercanas al ambiente balcánico (Take a Tram, We Come To Tear Your Wall Down o Dancehall Operator). A destacar los diálogos logrados entre el sitar y los clarinetes y sobre todo la combinación vocal entre el legendario cantante folk Hysni Nico Zela de la Fanfara y los matices negros, soul y raperos de TUUP de Transglobal que se evidenciaron por ejemplo en Qaj Marò (Cry Mary), quizás el tema donde mejor se aprecia esa fusión “imposible” entre el canto de lamento albanés, el conmovedor sonido del clarinete y el cristalino sitar reforzando todo ese sentimiento.
GoranBregovic PirineosSur2015Fue sin duda una sorpresa para aquellos que habían venido sobre todo a ver a Goran Bregovic. Y me vuelvo a repetir sobre Goran diciendo que se le podrá acusar de hacer el mismo show cada vez, de repetir los mismos comentarios en las canciones, de hacer múltiples versiones de las mismas canciones con diferentes interpretes, de adjudicarse derechos de autor de canciones que no están compuestas por él, todo eso y más. Pero nadie puede dudar de la eficacia de sus shows, de la impecable interpretación en sus directos, de su encantadora presencia y de haber extendido el legado de las músicas balcánicas y gitanas mucho más allá de donde nadie hubiera podido imaginar. Y una vez más lo volvió a demostrar. Aunque esa noche en su inicio no parecía estar muy a gusto por las luces y además vino con una formación reducida. Solo cinco vientos (dos trompetas, saxo y dos tubas), las dos habituales voces búlgaras, las hermanas Lyudmila y Daniela Radkova, su director Muharem Redzepi, todo de negro y tocando el goc (tambor tradicional) y él, como siempre de blanco con su guitarra y samplers.
El concierto empezó con la clásica Scherzo que siempre utiliza como intro y en seguida y a su grito de guerra: “Si no te vuelves loco con está música, es que no eres normal” sonó el incendiario Gas Gas y la locura se hizo colectiva. A partir de ahí y como suele hacer, el repertorio se movió inteligentemente entre los temas más emotivos, los intermedios rítmicamente hablando y los desenfrenados. Sonaron la preciosa Avan Ivenda para lucimiento de las voces femeninas, los dinámicos Presidente y Balkaneros o los divertidos Maki Maki y Ya Ya Ringe Ringe Raja. Aunque la trilogía final fue como siempre efectiva, o sea la conmovedora Ederlezi, la vuelta a la locura con Mesecina y la “enternecedora” In The Death-Car (que cantara Iggy Pop). La vuelta para los bises con el alocado Hopa Cupa, una canción tradicional búlgara, el clásico Caje Sukarije, el vibrante Yeremia y la demencia total con el Bella Ciao y el Kalasnjikov, puso en peligro de remojón a las primeras filas por el agitado movimiento que generaron. Afortunadamente no pasó nada, solo se bañó el que quiso, y fue otra gran fiesta en Pirineos Sur de manos de las músicas balcánicas.

Y llegamos a nuestro particular último día (el penúltimo del festival) en el que pudimos disfrutar de tres conciertos. En primer lugar Dos Medinas Blancas, el proyecto de cooperación que cada año Pirineos Sur propone junto al festival L’Boulevard de Casablanca y que este, su séptimo año, unió las voces de la aragonesa Carmen París y la marroquí Nabyla Maan. Su propuesta musical bien podía dar respuesta a ese leitmotiv del festival: “Fronteras, ¿mezcla o barrera?”. Para nosotros la contestación está clara y la mezcla de sus composiciones dio un resultado esplendido. La unión por un lado de esa neo jota de Carmen y por otro de la visión personal con un punto de jazz de la música tradicional marroquí y árabe-andalusí de Nabyla, resultó muy atractiva encima del escenario. El acompañamiento de un cuarteto que manejaban con precisión y virtuosismo guitarras, banjo, mandol, outar, bajo y batería, supo dar importancia sobre todo a sus voces. Cantaron cada una en su idioma, pero también se atrevieron a intercambiarlas, aunque de cualquier manera su combinación vocal fue altamente resaltable. Esperamos que no quede ahí esta comunión de culturas que está más cerca de lo que parece.
Tras ellas le tocó el turno a Bob Mahgrib, otro proyecto que ha unido varios músicos de diferentes bandas marroquíes bajo la idea de homenajear los temas más revolucionarios y comprometidos de Bob Marley. Y el resultado funcionó. Quizás lo podríamos catalogar de “african reggae”, pero esa etiqueta remite a otros artistas tales como Alpha Blondy, Tiken Jah Fakoly o Lucky Dube, así que nada que ver (o sí). El caso es que Bob Mahgrib llevan a su terreno temas tan emblemáticos como el Africa Unite, So Much Trouble o Survival, gracias a una instrumentación que se apoya en el rubab, el outar o el gumbri y aunque conserva el reggae original, lo mezcla con aires de gnawa, chaabi u otras músicas norteafricanas. El final con los carismáticos Get Up Stand Up y Exodus pusieron a bailar a todo el público. Y nos gustaría nombrar a uno de los músicos El Mehdí Nassouli, virtuoso de gumbri, que ha grabado recientemente Taziri, un disco a medias con Titi Robin.
Y llegamos al fin de fiesta con La Pegatina, y así lo anunciaban los mismos organizadores cuando hablaban de lo que iba a pasar esa noche. La joven banda de Montcada (Barcelona) tenía muchas ganas de tocar en este festival y no les faltan ofertas para hacerlo en otros festivales parecidos (ya llevan tres Womad). Pero es que lo suyo es la fiesta, pero con mayúsculas. Tienen un show estructurado, medido, trabajado que funciona a la perfección, no para ni un momento y siempre están pasado cosas en el escenario. Fieles al “si nosotros lo pasamos bien, el público también” los ves disfrutar en el escenario, pero ves lo mismo si te mezclas con su público, una comunión difícil de conseguir y que muchos grupos pagarían por ello. Y resulta complicado destacar alguno de sus temas porque en está ocasión fueron casi cincuenta en dos horas (se lo deberían mirar a ver si ya han batido el record Guiness de cantidad de temas en un concierto), aunque Una Mirada (de su último disco Revulsiu y donde colaboran Ska-P) o la incontenible Mari Carmen pusieron patas arriba al auditorio de Lanuza e hicieron que muchos se bañaran de nuevo en sus heladas aguas. Con ellos se cerró ese excepcional escenario hasta el año que viene.

Como complemento no podemos dejar de decir que un buen amigo de B!ritmos, del cual nos fiamos totalmente, nos habló pero muy bien de la actuación de Deolinda y de Lila Downs (¡gracias Mikel!) y también oímos muy buenos comentarios sobre Aurelio Martínez, Addictive TV, Orquesta Popular de la Magdalena y (evidentemente) de Toumani & Sidike Diabaté.
Lo hemos dicho en varias ocasiones, si acudes por primera vez a este festival, se hace muy difícil no volver. Así que para el próximo mes de julio del año que viene ya tenemos unas fechas marcadas en rojo, porque además será el ¡¡¡25 aniversario de Pirineos Sur!!!. +Info | Relacionados | Miguel Amorós.