Pirineos Sur 2015, a vueltas con las fronteras

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Pirineos Sur 2015, a vueltas con las fronteras
Entrevista con Luis Calvo, director artístico.

El próximo viernes, 17 de julio, arrancará la vigésimo cuarta edición de Pirineos Sur, uno de los eventos imprescindibles para quienes nos movemos alrededor de las músicas del mundo. El eje temático de este año responde al lema “Fronteras, ¿mezcla o barrera?”, concebido “con el objetivo de reflexionar acerca de las lindes territoriales en el siglo XXI”, como nos explica su director artístico, Luis Calvo, durante la animada charla que mantuvimos, como cada año, semanas antes de que se inicien las actividades en Lanuza y Sallent de Gállego.

Cada año debe resultar más apasionante buscar y encontrar ese eje temático que marca vuestra programación, pues a priori parece que quedan menos temas por tratar.
Es cierto que, visto desde fuera, esta “obsesión” que tenemos por construir un festival con alma puede parecer un handicap. Pero para nosotros es una labor apasionante que nos permite investigar diferentes realidades. Porque además de trabajar cada edición con un tema que marque y determine la programación, buscamos temáticas que nos hagan reflexionar y posicionarnos, a nosotros y al público.

Imagino que las fronteras que tratáis este año no son sólo las políticas.
No, claro. También pensamos en los muros económicos y sociales, en las barreras que separan ideologías o religiones. Parecía que con el fin del siglo XX iban a cambiar muchas cosas, pero la realidad es tozuda y las fronteras de todo tipo siguen vigentes, incluso aumentando. Nosotros, como es obvio, defendemos las fronteras amables convertidas en lugares de encuentro, de intercambio, de diálogo. Lógico si pensamos el lugar en el que se celebra el festival.

¿Y las fronteras entre disciplinas artísticas, en general, y entre los propios estilos musicales, en particular?
Probablemente sean las más laxas y desdibujadas que han existido, existen y existirán. La contaminación natural entre artistas y disciplinas ha existido siempre, ha sido continua, generando desde siempre procesos creativos enriquecedores. Y, en la mayoría de los casos, sin necesidad de que cada protagonista pierda su identidad. A partir de este leitmotiv hemos armado la programación artística, buscando un concepto abierto de reflexión artística, no geográfica o cultural.

¿Podemos decir que tenemos pequeños festivales dentro del festival? La programación de Sallent de Gállego adquiere cada vez mayor protagonismo, por ejemplo.
Un festival como el nuestro, que se extiende durante dos semanas y tiene un considerable volumen de actividad, tiene que encontrar un equilibro entre estilos, entre formatos y también entre los nombres conocidos, que arrastran mayor cantidad de público, y los artistas que están por descubrir, que te dan cierto prestigio. Pero fíjate que, de todos los conciertos, sólo seis son de pago (los del Auditorio Natural de Lanuza). En Sallent de Gállego, como dices, se podrá ver en una distancia cortísima a Gepe, uno de los artistas más potentes de la escena chilena, o al gran Toumani Diabaté con su hijo Sidiki, que se presentan en un formato íntimo que no era el adecuado para el escenario grande. Forma parte de nuestra labor como festival público ofrecer estas oportunidades a la gente que se acerca hasta nosotros.

¿Es imprescindible en estos tiempos difíciles establecer vínculos con otros festivales?
Es una línea que hace tiempo que iniciamos y que se ha consolidado, sobre todo, con la gente de L’Boulevard de Casablanca. Será el séptimo proyecto que compartimos, esta vez protagonizado por Carmen París y Nabyla Mann, un encuentro entre la tradición garnatí, el pop, la música andalusí y la jota. Se presentará en formación de sexteto acústico y viajará a Marruecos en septiembre. También participamos del proyecto Vis à Vis, liderado por Casa África, y que este año nos permitirá escuchar a Noumoucounda Cissoko y Aida Samb. Son relaciones enriquecedoras y pensadas, que nos aportan muchísimas cosas.

Más allá de la música, este año reforzáis la programación de cine y hacéis una apuesta por el circo.
El año pasado nos llevamos una gran sorpresa con la programación de cine, pues todos los días se llenó. Así que insistimos con ella, recuperando el ciclo de realizadoras africanas. Claro, no es una actividad masiva, pero genera una interesante repercusión, sobre todo entre el público que ya es habitual del festival y tiene una dinámica propia, distinta del visitante puntual. Y el circo era una pequeña espina que teníamos clavada y que reforzará nuestro vínculo con el público familiar, otra de nuestras obsesiones.

Una última curiosidad. En Barcelona, diría que por primera vez, hicisteis la presentación de Pirineos Sur en el Centro Aragonés de la ciudad, que justo se encuentra en la calle dedicada al escritor y político Joaquín Costa (Monzón, 1846 – Graus, 1911).
¿Y sabes qué respondió una vez, preguntado por Marruecos? En 1884 se atrevió a decir que “el estrecho de Gibraltar no es un tabique que divide una casa de otra. Es, al contrario, una puerta abierta por la naturaleza para poner en comunicación las dos habitaciones de una misma casa. […] Los moros y los españoles son hermanos, pertenecen a una misma raza mediterránea y han corrido una suerte común durante muchos siglos de historia”. Imagina las críticas que recibió en su momento y las que seguiría recibiendo hoy. Pero lo cierto es que somos los seres humanos quienes decidimos si queremos levantar o derribar barreras, pues, como escribió Eduardo Galeano, “los mapas del alma no tienen fronteras”. // www.pirineos-sur.es | Relacionados | Jordi Urpi