Pirineos Sur 2014, femenino y plural

LuisCalvo Pirineos-Sur2014
Pirineos Sur 2014, femenino y plural
Luis Calvo, director artístico

Ya tenemos a punto de caramelo una nueva edición ( y van veintitrés) del Festival Internacional de las Culturas, más conocido como Pirineos Sur (o simplemente “el Piri”). Con un marcado acento femenino, charlamos con su director artístico, Luis Calvo, para repasar detalles y características de un certamen imprescindible para quienes gustamos de las músicas del mundo.

El eje de la programación de este año es la creatividad femenina.
La verdad es que Pirineos Sur siempre ha tenido una fuerte presencia de mujeres (empezando por el equipo de producción), pero este año quisimos darle una mayor visibilidad. El mundo de la música es, en general, un mundo masculino, como reflejo de la desigual realidad social en que vivimos. Cuando decidimos la temática para este año, no dudamos ni un instante que conseguiríamos una programación potente y variada. Y puedo decirte que podríamos completar dos ediciones más siguiendo este eje temático porque hay mujeres haciendo buena música en el pop y en el jazz, en la fusión y en la tradicional, en el afrobeat y en el hip hop

¿La programación de este año es más arriesgada?
Es posible, pero tal vez esa sensación aparece por la poca valoración que, en general, hacemos del papel de la mujer en la sociedad, por el escaso conocimiento que tenemos. Por otro lado, en un festival como el nuestro, que se extiende durante dos semanas, hay que encontrar un equilibro entre estilos, entre formatos y también entre los nombres conocidos, que arrastran mayor cantidad de público, y las artistas que están por descubrir, que te dan cierto prestigio. Pero como festival no podemos quedar al margen de la realidad musical. Y te pongo un ejemplo muy claro: el m’balax sigue siendo una música excitante, pero ahora lo que manda en África es el hip hop.

¿Cómo ves esta dinámica que parece impedir que se desarrollen programaciones regulares de músicas del mundo durante el resto del año? ¿Ha retrocedido la escena si la comparamos con lo que sucedía hace diez años?
Yo creo que hay un público, como demuestra su presencia en los diferentes festivales que se siguen organizando en el país. Pero pasa que el concepto de músicas del mundo, tal y como se definió en su momento, se ha ido al carajo. ¿La cumbia electrónica es étnica, es pop, es electrónica? Las fronteras entre estilos se han difuminado, afortunadamente. Excepto en aquellas propuestas que siguen muy fieles a sus raíces, que ahí deben seguir para saber de dónde venimos, todo es más plural. Y como siempre en la vida, esta nueva situación acaba generando respuestas positivas y negativas. Por otro lado, no podemos obviar la situación de crisis, la gente tiene que pensar mucho más que antes donde gasta su dinero.

Tengo la sensación que las actividades complementarias vuelven a ganar peso. Incluso tienen un nombre propio.
Es cierto, Días de Sur
es una apuesta muy clara que hacemos por el público familiar. Por un lado, tenemos un conjunto de personas que, por diferentes motivos, no pasará por el gran escenario nocturno. Por el otro, hay que cuidar la cantera, esas niñas y esos niños que serán espectadores de las futuras ediciones de Pirineos Sur. Y no se trata tanto de hacer conciertos pensados para “menores de edad” como que sean conciertos que se puedan compartir en familia. También hemos recuperado la muestra de cine, que este año ofrecerá diferentes trabajos de directoras africanas. Y recomiendo la exposición de la fotógrafa Lamia Naji sobre la relación con la música de la gente joven marroquí, es un trabajo muy potente.

¿Qué papel pueden jugar eventos como Pirineos Sur ante el cambio ideológico que parece vivir Europa?
Es evidente que la mejor forma de luchar ante ese pensamiento, que aparece de forma recurrente y desde hace siglos cuando el sistema entra en crisis, es conocerse, es hablarse, es tocarse. Porque aunque suena a obviedad, nadie es bueno o malo per se. Y lo sucedido en Sallent de Gállego es un buen ejemplo. La visión que, desde este pequeño pueblo pirenaico, se tiene del “otro” ha cambiado mucho desde las primeras ediciones de Pirineos Sur, hasta el punto que algunos de los artesanos que se instalan con sus puestos en el mercado duermen en casas de los vecinos, ya no tienen que alquilar una habitación o un apartamento. Hay que potenciar los espacios y las iniciativas de este tipo, es el único camino.

Recuerdo aquellas primeras ediciones en que el francés era el idioma mayoritario entre el público. ¿Se mantiene esa fuerte relación con los vecinos del otro lado de la montaña?
Sí, sí, claro. Seguimos haciendo la presentación en Pau, por ejemplo. Y seguimos siendo una cita en el calendario de festivales del sur de Francia. No olvidamos que el público francés fue como un salvavidas en nuestros inicios. Y resulta fácil de explicar. A mediados de la década de 1990, en Francia no era necesario introducir a personajes como Cheb Mami o Youssou N’Dour, no era necesario hacer una didáctica del concepto de diversidad cultural… Así que en el otro lado de la montaña, como dices, la gente entendió muy bien desde el primer momento la filosofía de nuestro proyecto. Y fue una suerte, sin duda. www.pirineos-sur.es | Relacionados | Jordi Urpi