Peret

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"De los cobardes nunca se ha escrito nada"
Universal, 2009

Días llevo reflexionando sobre este último trabajo del maestro Peret Pubill Calaf.

Uno le da vueltas y más vueltas al disco, fijando su atención auditiva, sin darse cuenta que la respuesta está justo ahí. Enfrente. En el título. Tras mi primera escucha, reconocer que quedé un tanto aturdido. Audacia, el maestro se ha tirado a la piscina. Valentía fue la primera palabra que vino a mi mente. De ahí a establecer la conexión con De los cobardes nunca se ha escrito nada (Universal Music, 2009), ha pasado un tiempo más que considerable. Sí, lo reconozco. Últimamente estoy lento. Muy lento. No espere el “purista”, término absolutamente erróneo en estos lares, hallar “la Rumba” en este disco. Tampoco el historiador musical, respuestas precisas sobre el origen del género. Este disco es la cacerola, el puchero, el caldo primigenio en el que se recombinaron los diferentes ADNs musicales, dando lugar a un nuevo organismo en la Barcelona de finales de los cincuenta. Pero como sucede con el cocido, de receta absolutamente íntima y personal, en esta olla el maestro nos muestra, sin secretos, sus ingredientes. Aquellos que, procedentes de la península o de ultramar, hirvieron durante años en los alrededores de Sant Antoni y las calles de Gracia o Sants. Del Rock and Roll y el Swing untados sobre el Rascayú de Bonet de San Pedro. Los aires santiagueros en La Chabola, con el acompañamiento de la Mari de Chambao. Los aromas havaneros “a lo casino” de El Muerto Vivo, del colombiano Guillermo González, junto a Marinala Canillas” de ODB. Los olores del Río de la Plata con el tango Por que la quise tanto. Los efluvios a copla y cuplé en La Medallona, María de la O, Malavaje o La Otra Casa junto a MaribelLa Canija” de D´Callaos. El instructivo en aspectos rítmicos Apaga o Candil, en el que se muestra la conexión de la rumba con el tempo caribeño y un Peret cantando en gallego para más inri. El bolero en Un tiempo para todo y la canción italiana en Amor amore. Personal. Muy personal. Siguiendo la línea de lo que, en mi humilde opinión, fue su regreso creativo, Que levante el dedo (K Industria, 2007), un trabajo plagado también de interioridades. Ahí radica la valentía en un mundo que, hoy por hoy, evita siempre mostrar lo verdaderamente íntimo. A estas alturas de su carrera, que un artista siga sorprendiendo, es de agradecer. Relacionados. Myspace // Juanjo Peña Martí .