Pep Laguarda

Pep-Laguarda
Pep Laguarda & Tapineria / The Reisons
”Brossa d’Ahir” / ”Plexison Impermeable” Discmedi, 2012

No es muy normal que en B!ritmos destaquemos discos que se hicieron hace décadas, pero la edición de Plexison Impermeable y la reedición de Brossa d’Ahir, ambos del músico y compositor valenciano Pep Laguarda lo merece y con motivos de sobra.
Vamos a contextualizar lo que pasaba en 1977, el año en que se editó el mítico Brossa d’Ahir que con el tiempo se ha convertido en una obra de culto.
En España la dictadura recién había caído y la democracia aún era incipiente. En enero de ese año se produjo el atentado ultraderechista de la matanza de Atocha donde murieron cinco abogados laboralistas. En abril se legalizó el Partido Comunista de España y tuvieron lugar las primeras elecciones generales tras la dictadura en las que triunfó Unión de Centro Democrático, UCD, partido dirigido por Adolfo Suárez. En relación con la música, se estrenaba en televisión el programa Popgrama presentado por Carlos Tena. La canción del momento era Fiesta de Rafaella Carrá, mientras que Enrique y Ana eran los ídolos de los niños. Sex Pistols editaban Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols, Bob Marley Exodus, Pink Floyd Animals, Television su increíble Marquee Moon, y debutaban The Clash con su disco homónimo, mientras que nuestros Veneno hacían lo propio con su primer disco. Importantes también, sobre todo por lo que tuvieron que ver en ese disco, Pau Riba había editado dos años antes Electròccid Àccid Alquimístic Xoc y ese mismo año el lisérgico Licors; y Daevid Allen (Soft Machine, Gong) había grabado Good Morning con el grupo mallorquín Euterpe en 1976 y ese mismo año Now Happiest Time of Your Life. Ese año murieron Elvis Presley, Marc Bolan, Antonio Machín, Groucho Marx y Charles Chaplin. En cine se suprimió la censura cinematográfica, se estrenó La Guerra de las Galaxias y Woody Allen recibió su primer Oscar por Annie Hall. También nació la revista de humor satírico y critico El Jueves. Y en fútbol, por si alguien lo quiere saber, el Atlético de Madrid ganaba la liga y el Betis la Copa.
En ese contexto Pep Laguarda se había encerrado durante un mes en una casita (La Caseta del Plater) con agua, pero sin luz, y de esa experiencia surgieron las mágicas composiciones de este disco.
Ahora hace treinta cinco años que Pep llegó a Mallorca acompañado de un grupo de amigos-músicos, los Tapineria con la idea de grabar esas canciones. Se fueron a Deià, una de las capitales del hippismo de la época y en la casa-estudio de Daevid Allen, el Banana-Moon Observatory, grabaron ese mítico disco. No fue algo rápido y, según rezan los créditos, la producción fue de Allen, la dirección artística de Pau Riba, que también hizo coros y tocó la guitarra eléctrica, el “coordinador descontrolat” fue Jordi Vendrell y además participaron músicos como Milan&Bibiloni, Saki Guillem, Xavier Riba o Tico Balanzà.
Todos juntos, o por partes, y en un ambiente sosegado, rodeados de naturaleza y “otras hierbas”, grabaron las seis largas canciones que se incluyeron en la primera edición del disco. Una mezcla de folk hipnótico de aires mediterráneos y sorbos de blues, con luminosas guitarras acústicas, una voz que abraza la melodía, unos coros súper armoniosos y a la vez sencillos, flautas naturales pero ajustadas, armónicas nocturnas, un soberbio violín y mil percusiones. Un disco relajado, suave, embelesador con letras poéticas y que solo hace falta que le prestes la atención suficiente para compensarte con creces.
Un vinilo que ha pasado a ser un incunable, que ha sido catalogado por la prensa como obra maestra, pero que lamentablemente y como muchas veces acostumbra a pasar, fue ignorado por el gran público, aunque ahora se pagan buenas cantidades de dinero por él. Pero no solo la prensa lo considera un gran disco, fijaros en las declaraciones de Brian Weitz del grupo de rock experimental Animal Collective:
Si alguien me pidiera una descripción de cómo fue mi verano, le interpretaría “Brossa d’Ahir”, de un grupo de folk-rock español de la década de los 70. Una música acústica realmente hermosa, más instrumental que folk, con guitarras, flautas, bongos y tambores. Es muy tranquila, casi tiene la calidad de la música Polinesia”.
Además la portada es una pintura preciosa como podréis apreciar en el inicio de este articulo. Personalmente os puedo contar que compré ese disco en el 77 y tuve esa
portada colgada en mi habitación durante años. Y sinceramente me resulta difícil hablar de un disco que escuché hasta la extenuación. Recuerdo haber pasado grandes momentos escuchando esas seis canciones en diferentes lugares. Dicen que cada disco tiene un momento en la historia, pero para mi está joya es imperecedera.
Pues han tenido que pasar treinta y tres años para que se descubriera que, dos años después de grabar Brossa d’Ahir, Pep Laguarda grabó otro disco que ha permanecido “en la nevera” y que se ha editado recientemente. El disco en cuestión se llama Plexison Impermeable.
Cuentan que su discográfica quería que grabara otro disco, pero a Pep le apetecía cambiar de registro. Le pusieron a su servicio uno de los mejores estudios de grabación del momento y un grupo de músicos profesionales, The Reisons, él escogió diez canciones entre las treinta o cuarenta que tenía compuestas y las grabó. Pero poco después hubo una serie de cambios drásticos entre los responsables de la discográfica y su disco se quedó archivado durante años. Pep recuperó los masters en los ochenta, pero no ha sido hasta ahora que se han dado las circunstancias adecuadas para que este disco viera la luz.
Si Brossa d’Ahir maridaba con la naturaleza, Plexison Impermeable diríamos que lo hace con la urbe. Canciones en inglés y valenciano que beben del pop rock más que de cualquier otro genero, aunque con denominación de autor. El cd se presenta con un libreto repleto de dibujos de diferentes artistas gráficos que ilustran cada una de las canciones. El título del disco tiene que ver con un invento-juego que servía para poder escuchar música bajo el agua, y quién dice que si se comercializara ahora no podría tener éxito.
Pero centrándonos en las composiciones, en cuanto las escuchas, enseguida se percibe que el estilo ya no es el mismo, y las letras, en general, también son más cotidianas y costumbristas.
En canciones como Himne (‘Namorat) y Melodia Interrompuda sí que se mantiene esa preciosidad en los arreglos que lo acercan a Brossa d’Ahir. Pero el resto beben del rock como en Roqui Blues Trustori o Rock Melomotor con guitarras eléctricas melódicas y juguetonas, o del blues como No em Falles amb el Cor, o incluso del ska como en Feelin’ Ska (según se cuenta fue de los primeros ska’s en grabarse). Las canciones en inglés como I Wanna See You Now o There Was A Boy On My Place quizá acusan peor el paso del tiempo. El disco se cierra con Reina del Flash un rock&roll personal como solo lo podría hacer Pep Laguarda.
Recapitulando, aquí tenéis dos discos que muestran diferentes caras de este fascinante compositor valenciano, que ha tenido que esperar mucho tiempo para que se descubrieran y valoraran sus impecables canciones. Aunque, por suerte, ahí estarán para siempre.
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