Patricia Guerrero

SFB El Dorado. Sandaru 14 de diciembre de 2017

Patricia Guerrero es una bailaora con aires y formas clásicas pero con un espíritu moderno y libre que respira improvisación. Y además para la ocasión se traía al cante a Juan José Amador que tenía unas ganas locas de baile. Fue una noche de las que dejan huella. El público, que es sincero, dejó constancia con sus aplausos y “templado taconeo” exigiendo un bis que no se hizo esperar. Pero vayamos por partes.  En un momento en que para un servidor la revolución de Rocío Molina es sinónimo de modernidad y frescura, reconozco que al salir Patricia Guerrero con traje clásico a escena y apostando directamente por una soleá como lanzadera me pareció que la noche iba a ser de recuerdos más que de novedades, pero me equivoqué. El baile de Patricia Guerrero puede considerarse moderno desde el momento en que además de tener el pulso del compás muy dentro de ella, sabe jugar como pocas bailaoras con el tiempo de silencio, con esos espacios sonoros en que la tensión manda sobre la acción. Sus manos y sus brazos trasmiten unos efectos preciosos que parecen adelantarse a lo que vendrá a continuación. De repente en una taranta puedes notar como su cuerpo en posiciones increíbles (entre danza clásica y atleta olímpica) retiene el compás para crear una tensión que deberá resolver la voz profunda de Juan José Amador. A la guitarra Paco Iglesias, el más joven de los hermanos Iglesias, sobrinos nietos de la familia de Melchor de Marchena. Sevillano al igual que su compadre Juan José Amador, maestros ambos en acompañar el baile. Seguros en el momento de buscar espacios, mientras Patricia Guerrero se cambia de vestuario, pero siempre conscientes de que la estrella es la bailaora, Hubo un momento en que Amador me recodó mucho en su cante a Diego Carrasco, con esa voz tan particular, no bonita pero si efectiva, incluso cantó Fernanda en homenaje a la de Utrera. Amador tenía ganas de bailar y llegó el momento con los aires de Cádiz. Se fueron muy lejos en el tiempo, hasta la popular Cantiña de la Rosa Papera (la que fuera madre de la Perla de Cádiz) las alegrías de Pregúntale al platero, en fin toda una fiesta gaditana, Juan José Amador estaba lanzado y la verdad es que tiene un arte bailando que no se le acaba. Volvió la serenidad, volvió la soleá y la grandeza del baile de Patricia Guerrero, de nuevo con traje largo, con la solemnidad del baile clásico volvió, después de las alegrías a traer la jondura y la pasión, con poco taconeo, con pocos alardes, huyendo de los efectos vanos, pero con un dominio del compás como pocas veces he visto. Un público en pie, taconeando ese compás que nos había metido en el corazón, exigía más. Y Juan José Amador que lo estaba necesitando, enganchó por fiesta jerezana a Patricia Guerrero y con la guitarra cómplice de Iglesias nos dieron fiesta de la buena. + info | relacionados