Paco Charlin / The Game

paco-charlin.jpg Paco Charlin
"The Game"
Freecode jazz, 2009

The game significa el juego, pero como entretenimiento, como diversión. No sólo como riesgo y apuesta. Paco Charlin es un músico de jazz, sin más etiquetas, si ya sé que esto no se lleva, que el momento pide fusionar el jazz con otra cosa, sea la que sea, pero señores Charlin sólo hace jazz o lo tomas o lo dejas, y lo hace como entretenimiento, intentando jugar con sus composiciones, buscando músicos que quieran participar en este juego desde sus reglas. Sus reglas son sencillas, entre los 60 y los 80 hay un jazz hecho sobre todo en Estados Unidos y por músicos americanos en su mayoría (hay excepciones como Tete Montoliu por poner un ejemplo de casa) y desde aquí es donde parte Charlin, esta es la música que le inspira y que conoce, no pretende copiarla, solo jugar con otros músicos a tocarla hoy en día. No pretende ser moderno, y lo es, no pretende crear escuela pero lo hace y algunos músicos de ambos lados del atlántico saben de que va el juego y les gusta. Su producción es vertiginosa, necesitaría un libro para explicar todos los proyectos en que esta metido y sólo los trabajos a su nombre en los últimos años salen a una media de 3 discos por año, si tienes en cuanta que casi todo el material está compuesto por él, llegas a la conclusión de que se pasa la mayor parte de la vida pensando en música. Para este trabajo ha vuelto a contar con Walter Smith III al saxo tenor, para un servidor en ese Ja Ju que abre el disco el saxo de Walter ya se siente cerca de aquel Ju Ju del maestro Wayne Shorter.  Aprovecha el segundo tema, Chair of Judas para empezar a escuchar a Marcus Gilmore, si tuviste la ocasión de verlo en la última gira de Nicholas Payton ya sabes de que te hablo, Gilmore toca música y silencios, olvídate de esos aburridos solos de ruido y más ruido este hombre esconde, amaga, insinúa y con todo ello fabrica jazz, ahora es el contrabajo de Charlin que toma las riendas, y ahora el piano de Aaron Goldbers, matizando, armonizando la poesía. Señores el quinteto toma forma, la trompeta de Ambrose Akinmusire, compañero de proyectos de Walter Smith III y nombre a tener en cuenta entra en la composición, dibujando escalas, acompañando, discreta como lo es la música de Charlin, contundente, sin fisuras como debe ser el jazz. Brais es una balada que permite a Goldbers cambiar el piano por el Rhodes y transportarnos a otros contextos y sólo estamos en el tercer tema, la película no ha hecho más que empezar, relájate y disfruta. Candido Querol