Oz Almog & Shantel

Oz-Almog--Shantel
Oz Almog & Shantel
“Kosher nostra” Essay Recordings, 2011

A pesar de la situación de cambios que vivimos (o, precisamente, gracias a ellos), la capacidad de la música para sorprendernos sigue siendo única. Y así lo demuestra esta deliciosa colección de canciones reunida por el ínclito Shantel y el artista plástico Oz Almog, responsable del Museo Judío de Viena. Han puesto en común sus respectivos trabajos de investigación para realizar esta retrospectiva de las supuestas canciones favoritas de los gánsteres judíos, un viaje en el tiempo sin precedentes que nos traslada hasta los clubs de música, los teatros de cabaret y los casinos estadounidenses donde, siete u ocho décadas atrás, el swing, el jazz, el twist o el charleston se mezclaban con Oz-Almog--Shantel-britmoscanciones yiddish y baladas klezmer para convertirse en el vehículo perfecto de músicos como Abe Ellstein, Benny Goodman, Dave Tarras, Sophie Tucker, Lebedeff Aaron o Al Jolson. ¿Frutos de aquellos intercambios? Primer ejemplo: Bei mir bistu sheyn («para mí eres hermosa»), uno de los grandes éxitos del grupo vocal femenino The Andrews Sisters y que es una composición original de Shalom Secunda y Jacob Jacobs para un musical judío que, en 1932, apenas se mantuvo una temporada en la cartelera. Segundo ejemplo: Black but sweet, interpretada por Wilmoth Houdini, es la versión dixieland de una melodía tradicional que también se descubre en el reciente Bucovina popularizado por el propio Shantel. Tercer ejemplo: la excitante versión del clásico jasídico Hava nagila firmada por la orquesta de Solomon Schwartz apareció en un disco titulado Jewish Twist (1963; Solnze Records, 2004, en su edición en compacto) que hoy, con toda probabilidad, sería destruido por los intolerantes. Además de estos tres casos, en el disco encontramos nombres conocidos de la época, como Connie Francis, Tom Jones o Chubby Checker, interpretando clásicos judíos, una sorprendente Yiddish Swing Orchestra que participaba habitualmente en el programa de radio American Jewish Hour o un divertido Yiddissher Charleston, grabado por The Gilt-Edged Four en 1925 y que incorpora, como la citada Black but sweet, notas de una popular melodía klezmer. Más allá de la idea de los gángsteres que da título al disco, esta compilación confirma la influencia que los judíos instalados en Estados Unidos tuvieron en la cultura musical del país durante el periodo de entreguerras. La antología va acompañada de un ensayo informativo y detallado, tanto del tema de la mafía judia como de los artistas y los temas que aparecen, que completa el atractivo de este interesante proyecto. // www.koshernostra.com | Relacionados | Jordi Urpi

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