Orchestre National de Jazz

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Orchestre National de Jazz

“The Party”,
Jazz Village / Harmonia Mundi, 2014

La Orchestre National de Jazz lleva desde su fundación en 1986 unos cuantos años sorprendiendo con sus particulares relecturas de las músicas ajenas. Uno de sus últimos y más aplaudidos proyectos editados en España hasta la fecha fue Around Robert Wyatt (Bee Jazz, 2009), donde revisaban la obra del que fuera antiguo líder y vocalista del grupo Soft Machine, con arreglos de Vincent Artaud y la dirección de Daniel Yvinec. Precisamente éste repite ahora con la batuta en The Party (Jazz Village / Harmonia Mundi, 2013), colección de piezas propias y covers de Serge Gainsbourg (Requiem pour un con), The Korgis (Everybody’s got to learn sometimes), Talking Heads (Once in a Lifetime), Henry Mancini (The Party, que da título al disco) y el valseado leitmotiv del film Los 400 golpes (François Truffaut, 1959). El elenco orquestal es el mismo que en el trabajo precedente, salvo por Sylvain Bardiau en sustitución de Guillaume Poncelet. Se añade como guest star el multiinstrumentista Michael Leonhart en ocho de los quince cortes aquí contenidos.

Al respecto, el repertorio escogido no es nada casual ni tampoco caprichoso: Leonhart ha colaborado con el citado Mancini, David Byrne y Brian Eno, además de otros músicos y bandas como Donald Fagen, Dr. John, Caetano Veloso, Wu-Tang Clan y los Dap-Kings de Sharon Jones, entre muchos otros nombres a destacar en su currículum. Sin embargo es entre los agradecimientos donde se puede constatar alguna pista significativa sobre el cambio estilístico que la ONJ propone en esta entrega, pues en n largo listado de menciones aparece David Axelrod (The Electric Prunes). La influencia de este arreglista y productor, citado a menudo por lumbreras del sampler como DJ Shadow, Diamond D o Dr. Dre, se hace notar especialmente en el abuso de bases programadas y los ya muy cansinos –por harto manidos– efectos de vocoder que arropan el jazz minimalista de esta veterana formación.

Pese a la leve apuesta por el riesgo formal, la propuesta de la ONJ resulta más cercana al gusto estético del chill-out que al del free-jazz o el preciosismo barroco de Gil Evans, para entendernos. Por descontado, The Party ofrece la dosis justa de experimentación para mantener contento al sector gafapástico de su públicool, ya sea aportando detalles atmosféricos diversos –como guitarras planeadoras y sutiles disonancias–, un poquito de funk con una excelente labor de la sección rítmica, algo de percusión industrial y unas leves ráfagas de ruidismo al estilo de John Zorn, pero todo ello sin abrumar al personal. El caso es no espantar a la clientela, firmando un producto serio pero anodino, complejo aunque insuficiente. Tal vez habría ayudado hilar las piezas siguiendo un criterio unitario, un discurso común o una idea conceptual. En esta ocasión, el eclecticismo ha sido también el causante de una cierta dispersión sin personalidad. +info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno