Omara Portuondo

OmaraPortuondo MagiaNegra
Omara Portuondo
“Magia Negra”, Montuno , 2014

Pocos son los artistas que pueden volver a grabar un disco después de 56 años. Sí, sí, ¡56 años! Y menos aún son los que se atreven a hacerlo. Omara Portuondo es una de esas valientes y afortunadas mujeres que lo ha hecho. Con el título original, Magia Negra, al que se ha añadido la coletilla de The beginning ha recreado once de los catorce temas del primer trabajo y ha añadido un doceavo nuevo, Bésame mucho.

Ha trocado timbre, por experiencia. Es el cambio que encontramos ya desde el primer tema, común a las dos grabaciones, Magia Negra, como nos demuestra el propio disco, al incluir un pequeño fragmento del tema grabado en el 1958, como diciendo: “Esa era yo, esa soy yo”. Y a partir de aquí nos imbuimos en esta nueva entrega que cuenta, además de la cantante, con un nutrido grupo de excelentes músicos que la arropan en todo momento.

Que Omara Portuondo es una leyenda viva de la música cubana es un hecho; pero una leyenda en el mejor de los sentido, una leyenda que sigue siendo una interprete extraordinaria, con esa forma de cantar que encontramos en otros artistas ya veteranos, como lo fuera Chavela Vargas, lo es Charles Aznavour o en su momento fue Frank Sinatra. Una cercanía que nos evoca todo el saber musical que esta artista de más de 84 años atesora después de haber debutado a los 17 años, esta vez como bailarina, para inmediatamente formar la orquesta D’Aida, junto a su hermana Haydée, Elena Burke y Moraima Secada. “Un cuarteto de señoritas que hacía furor en la noche habanera”, como se las recuerda y con las que estuvo más de 15 años. Siguió luego actuando junto a su hermana, hasta que, estando las dos en Miami, estalló la conocida como Guerra de los Misiles y mientras aquélla se quedó en los Estados Unidos, ella volvió a Cuba, donde vive hasta hoy. Bueno, vive a ratos, porque sus giras, tanto en solitario, (hace muy poco la tuvimos en Barcelona en un recital junto al pianista Roberto Fonseca, que nuestro compañero Cándido Querol, comentó en estas mismas páginas), como con la Orquesta Buena Vista Social Club, con la que justamente está haciendo su gira mundial de despedida, la han llevado por todo el mundo, siendo nuestro país, afortunadamente, uno de los lugares en los que más veces ha actuado.

A Omara Portuondo se la ha calificado de muchas maneras, entre ellas la de Reina del Bolero o Novia del filin, pero ella se mueve bien en todos los géneros, como vemos en este trabajo donde, además de los estilos comentados, encontramos señales de son, rumba, guaracha, mambo o chachachá, reinterpretadas por ella, aunque siempre, de fondo, aflorando esa facilidad para hacer protagonistas a los sentimientos en los temas que canta. Que canta, por cierto, muy bien acompañada, porque en algunas de las canciones ha recurrido a amigos y personas cercanas para que la acompañen, como vamos a ir viendo al comentar cada una de ellas.

Magia Negra es, como hemos dicho, el primer tema del disco, que empieza con un fragmento del disco primitivo para luego, con el piano de Rolando Luna y el protagonismo de Roney Iyarza Barreto con la batería y Tomás (Le Panga) Ramos con los timbales y los bongos, ir introduciendo la nueva versión. Esta tiene un marcado ritmo sincopado a doble tiempo, sobre el que la cantante va ralentizando convenientemente la melodía, con un dominio del tempo extraordinario y una voz, como en el resto del trabajo, llena de sabiduría, pasando de la potencia al habla, de forma casi imperceptible, mientras nos relata la magia negra que hay en su amado y que la atrae de forma irrefrenable, convirtiéndola en su esclava.

El bolero No puedo ser feliz, es el siguiente corte, donde la intimidad de ese estilo, está contrapunteado por la potente intervención de los vientos, con Alexandre Abreu y Juan Manuel Ceruto, (curiosamente, en el disco de 1958, Omara Portuondo canta esta canción acompañada solamente por una formación de viento). Y aquí nos encontramos con la primera gran sorpresa cuando, en una segunda estrofa, es la voz del brasileño Ivan Lins la que la acompaña y se va mezclando junto a la de ella, en el resto de esta canción de tristes recuerdos amorosos.

El único tema nuevo de esta revisión de Magia Negra es Bésame mucho, la canción de Consuelo Velázquez que ella siempre canta en los escenarios. Una versión tranquila la que aquí nos ofrece, en formato de trio como acompañamiento, en contraste de otras formas de cantarla que hemos oído por parte de la artista, profusamente acompañada, donde era el desgarro de la voz y la potencia de la misma la que la llevaba a suplicar esos besos que deseaba.

En Noche Cubana, otra sorpresa. Esta vez es su nieta Rossío Jiménez, la que la acompaña. A Rossío, que en la actualidad está volcada en el estudio de la percusión, la vimos junta a ella en el escenario del Auditori de Barcelona, en noviembre de 2008, en la presentación de su disco Gracias, ganador de un Grammy, cantando el tema Cachita, a capela, igual que en aquel disco. Curiosamente, el timbre de voz de su nieta es muy parecido al de ella en los años 50, y lo podemos comprobar si oímos la primitiva grabación de Noche cubana que Omara Portuondo hiciera.

Qué emoción, es otro bolero de esos que la cantante cubana borda. En este caso su versión es mucho más rápida que la primitiva que grabó en el disco que aquí recuerda, pero no por ello deja de tener ese aire sensual que Omara Portuondo imprime a los temas lentos, llenos de significados.

Ogueré es una canción con un claro sabor africano que se acentúa en esta grabación, más que en la primera, que la trataba con la idea distorsionada que se tenía entonces, influenciados por el África que mostraban en las películas de Tarzán. Aquí, la interprete, cuenta con la ayuda del recitador cubano Luis Carbonell, recientemente fallecido, y el joven Fernando Sierra Miranda, más conocido como El Micha, en las voces.

Ya no me quieres, cuenta con la presencia, más que interesante, del bajo acústico de Gastón Joya con la que ella canta, los dos solos, una parte del tema, luciéndose luego él en un precioso solo. Nuevamente los boleros, con mayúscula, en primer plano, también composición de una mujer, en este caso Marta Grever, que relata como su pareja ha dejado de quererla.

Enric Madriguera fue un interesantísimo compositor catalán que en los años 40 competía en fama, dentro del latin jazz, con Xavier Cugat, y la Orquesta Siboney. Escribió la famosa Adiós que aquí nos canta Omara Portuondo, en una versión mucho más actualizada que la que cantaba en el otro disco, dándole un toque personal. Una pieza que hizo famosa, entre otros, la Glenn Miller Orchesta.

El hombre que se fue, es el segundo tema de Harold Arien que oímos en el trabajo, después de Magia Negra, que había compuesto junto a Johnny Mercer, mientras aquí lo hizo junto a Ira Gershwin. Una versión más cercana al jazz que la anteriormente grabada, con un final, en este caso, más cubano.

En Llanto de luna, es Janet Valdez la que la acompaña, la cantante del Colectivo Habana Jazz. Sus voces se funden en un tema de Julio Gutiérrez también a ritmo de bolero donde ambas nos hablan de la tristeza del olvido. Posiblemente el tema que se aparta más en su tratamiento del grabado en 1958, aquel con un aire como más rockero, de su momento.

Otra de los temas procedentes del repertorio de estándares americanos es el famoso Caravana, (The Caravan) de Duke Ellington, a la que aquí le dan un toque absolutamente de jazz latino, con un magnifico Adonis Panter al quinto (congas), que va contestando a la voz de la cantante, permitiendo también el lucimiento del resto del grupo. Un tema que hizo famoso el gran músico y compositor americano, como hiciera con Magia Negra (That Old Black Magic), una canción de la que también existe una versión del propio Frank Sinatra.

Acaba el disco con otra melodía de Marta Valdés, No hagas caso, que, éste sí, ya cantaba en el disco de los 50. Otro de los bolerazos conocidos de la compositora, y que nosotros recordamos siempre en una extraordinaria versión que ofreció Pablo Milanés como primer corte de su trabajo Filin, dedicado a tres clásicos cubanos: Cesar Portillo de la Luz, del que en el disco de Omara Portuondo podemos oír Noche Cubana; José Antonio Méndez, otro de los fundadores del filin; y la propia Marta Valdés.

Un broche de oro para este Magia Negra, The beginning, que se nos antoja como una de las obras que la cantante nos está dejando en este tramo más maduro de su carrera y que se añade a la grabada con Maria Bethania; al Gracias, ya citado; o al Omara y Chucho, junto a Chucho Valdés; para corroborar una trayectoria de más de sesenta años en los escenarios donde, aún hoy, se presenta con una fuerza y una vitalidad que hace que nos olvidemos de su edad y veamos solo a la artista que tenemos delante. Una mujer que le cantaba a Amelia Castilla, en una entrevista que la concedía para El País: “La música es mi cielo, tierra, mar, sol, alegría y razón”. Una perfecta definición de Omara Portuondo. + Info | Escucha el programa | Federico Francesch | DESAFINADO RADIO