Ogun afrobeat Orquesta | Koko Iroyin

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Koko Iroyin
Matilda Studio-Kamalaproducciones, 2016 

Y llegó el segundo disco de Ogun Afrobeat, Koko Iroyin, banda afincada en Madrid que, con este trabajo, han dado más sentido a la parte de Afrobeat. Lo primero que impresiona es la dedicación en la producción del disco. Como suena, que delicadeza con los músicos que están soberbios en cada tema. Esto hace que se aprecie su trabajo… Si señores… Chapeau !

10 temas son los que traen bajo el brazo con una soltura, contundencia y profesionalidad que asombra. Las ideas claras y la eficacia de sus componentes que desarrollan sus instrumentos al extremo, hacen que esta obra sea afrobeat de alto copete. Porque señores, señoras… Lo que nos presentan es la misma esencia que Fela Kuti quiso difundir, con su gran invento allá en los setentas del siglo pasado. Época de grandes cambios en la música en Estados Unidos y Europa, que llegaron al continente africano para fundirse con las locales. Eso dio una multitud de bandas y solistas que incorporaron, sobre todo, el funk y el jazz en sus composiciones.

ogun afrobeat grupoY a este punto quería llegar. Lo que van a oír en este disco es la esencia primigenia, pero con su actualización correspondiente. Buenas bases rítmicas donde Akin Onasanya a la batería y voz, acompañado sin descanso de Shango Dely, hacen la delicia de redondear todos los temas. Al bajo tenemos a Enzo Apicella con un sonido grueso y contundentemente elástico, no deja de crear dibujos y dibujos con sus cuatro cuerdas en todos los temas. Destaco la sencillez del bajo en el tema Afon donde hace una transición magistral. Aquí anda el groove.  La sección de vientos compuesta de Dani Niño, Saxo barítono, Frank Santiuste, trompeta, y Pablo Hernández Ramos, Saxo alto, consiguen darle toda la presencia a sus instrumentos de la forma más acertada , llegando a momentos de total sobriedad y de locura cuando asoman el jazz y el funk. Todo el disco está espolvoreado de solos que consiguen mantener todo el ritmo y la naturalidad de las canciones, muy de agradecer. El guitarrista Carlos Leal cumple con creces el nivel de sus compañeros utilizando su instrumento con la sagacidad del que sabe que no está mirando “Papa Kuti”. Esto lo digo por cómo ha evolucionado el modo en que los guitarristas han ido, poco a poco , cogiendo la valentía de no ser solo el instrumento de acompañamiento. Aquí escucharán guitarras tradicionales, afro, funk, rock, jazz, progresivo, psicodelia…. Hay… Si Kuti levantase la cabeza…. Sacaba la correa… Y a los teclados tenemos a Juan Carlos “Chavi” Ontoria, que está omnipresente en todo el disco. Y no por ello abrumador, muy al contrario. Buenos colchones apoyando a la banda cuando requiere, transiciones mágicas en ocasiones, pianos excepcionales y cuando se electrifica te puede conducir a la pista de baile o creer que estás escuchando al mismísimo Zawinul. Lo que hace con el teclado es para echarle flores.

Para mí, este trabajo representa la natural evolution de esta banda. Ya apuntan maneras y muy buena disposición en directo, aquí en B!ritmos lo sabemos bien, ya que fueron los encargados de amenizar nuestra fiesta aniversario en Madrid y no pudimos estar quietos ni un segundo por la energía que transmitieron esa noche… Mis caderas lo corroboran.

También hablar de las colaboraciones que trae Koko Iroyin, que no son pocas. En Noah’s dance tenemos a Aqeel, MC y productor californiano residente en Madrid y que ha colaborado con, La Excepción, Jotamayúscula, Haze, Mala Rodríguez… En Resurrection a Seydina Mboup que pone su voz y saber griot. En la endiabladamente rápida, Open and Close de Fela Kuti aparece Frank T, fundador de El Club de los Poetas Violentos, incansable productor y activista musical en las ondas hercianas, dándole a la palabra. También a Roberto Lorenzo tocando el trombón en varios temas, todo un lujo. Y a dos músicos para el último tema del disco, Afromaghreb (part II) con reminiscencias magrebíes que te transportan a la otra áfrica, la del norte. Mezcla de jazz fusión y tradición. Son Bilal Artiach, banjo, Qarqabou (Castañuelas metálicas utilizadas en la música Gnawa de Marruecos) y voz. Y Mohammed el Bouzidi, Guembri (Bajo árabe), Garqabou y voz.

En definitiva, un trabajo de Ogun Afrobeat de diez. Grandes temas, grandes músicos y grandes dosis de buena música atemporal. ¡Felicidades! Mas info | Sergio Coral