Oana Cătălina Chiţu

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Oana Cătălina Chiţu

“Divine”, Asphalt Tango Records 2013 

Curiosamente, no teníamos noticias de la cantante rumana Oana Cătălina Chiţu de la que comentamos su último trabajo, Divine, pero sí de la artista a la que homenajea en el mismo, Maria Tănase , fallecida hace cincuenta años. Maria Tănase fue todo un referente, desde Rumanía, de aquella música de entreguerras que se dio en Europa y que en Francia contó con uno de sus mitos más importantes: Edith Piaf. Puede que la suerte de una fue vivir la posguerra en un país vencedor y la mala suerte de la otra fue vivir en un país donde ese tipo de música no se adecuaba a las directrices del poder. A pesar de todo, del ostracismo a que fue sometida y a la falta de proyección de su carrera, cuando, en 1963, murió Maria Tănase, a su entierro, digno de una reina, en el Cementerio Bellu de Bucarest, acudieron cientos de miles de personas para acompañarla en su viaje final, siguiendo el féretro descubierto. Podéis encontrar una impresionante filmación en la red. Pero ello no bastó para que se reivindicara su figura y, especialmente, su música. Un repertorio de canciones populares, tangos, romances, coplas y cântece de mahala (la música de los tugurios), que ella interpretaba generalmente acompañada por lautari (músicos) gitanos. No fue hasta los años 90 del siglo pasado tras la muerte del Ceausescu, y con ello el comienzo del fin del régimen totalitario, que se empezó a recuperar la figura de la cantante.

Oana Cătălina Chiţu conocía su música desde pequeña: “Mi padre tenía una voz muy bonita y cantaba algunas de esas viejas canciones y me contó un poco acerca de su historia“, recuerda cariñosamente. Y así, cuando ella llegó a Berlín en 1990 como estudiante de piano y guitarra, jazz y canto lírico, de alguna forma estaba decidida a resucitar las viejas melodías especialmente el tango, tan importante en la cultura de su país, como en toda la cultura de todo el Este de Europa y de Escandinavia, aunque con sus especiales características. En 2000 formó la banda balcánica Romenca con el acordeonista serbio Dejan Jovanovic, presente también en Divine, y fueron acercándose a la figura de Maria Tănase y a su legado, reivindicando a su vez el esplendor de la Bucarest de entreguerras: “Durante los años entre las dos guerras mundiales, Bucarest era una ciudad cosmopolita muy cultural y vibrante, a menudo comparada con París“, explica la artista.

Pero Divine es un trabajo que, basándose en la homenajeada artista como indica el subtítulo del mismo: Canciones rumanas del repertorio de Maria Tănase (1913-1963), no se ha conformado con lo fácil, con lo externo, sino que, como lo ha hecho el mundo, ha evolucionado y si bien mantiene el espíritu del que se nutre, ha ido más allá y le ha insuflado un aire nuevo que consigue un resultado que trasciende del mero recuerdo de Maria Tănase y su leyenda. Y así, el jazz sinti, aquel que practicara el guitarrista Django Reinhardt, los ritmos orientales y el acordeón romaní son fusionados con un  sonido contemporáneo apoyada en un conjunto musical pluriétnico, que si bien interpreta el repertorio de aquélla, consigue, en el centenario de su nacimiento, acercarla a los espectadores de hoy con un acento moderno, pero a la vez intemporal, respetando la tradición y recreándola a la vez, desde una perspectiva actual.

Arropada por un conjunto instrumental liderado por el citado Dejan Jovanovic al acordeón, coproductor del disco junto a la propia cantante, con Franz Alexander al contrabajo, Alexej Wagner a la guitarra, Anton Eslava al violín, Dimitris Christides a la percusión, Valeriu Cascaval al címbalo y Vladimir Karparov al saxo y al clarinete, Oana Cătălina Chiţu va interpretando los 12 temas del trabajo, 9 de ellos tradicionales, incluido Tanănică, el único puramente instrumental; con una variedad de arreglos y ritmos, acompañando el trabajo con un magnifico libreto con toda clase de información, incluyendo las letras de todas las canciones y su traducción al inglés.

 

Empieza la grabación con Trenule maşina mică, que habla de un pequeño tren que aleja al amado de la amada y que desde un principio marcado por la excelente voz de Oana Cătălina Chiţu y la intervención de Anton Eslava al violín, evoluciona hacia un ritmo balcánico acelerado al que se suma el acordeón de Dejan Jovanovic. Le sigue Pana cănd nu te iubeam, una canción de amores imposibles, con arreglos del guitarrista Alexej Wagner en los que encontramos huellas flamencas y orientales acompañando una bonita y melancólica melodía también, como el texto, en busca del amor. Tras una preciosa introducción con la voz y el címbalo como protagonistas Aseară ti-am luat basma deriva hacia territorios muy ricos rítmicamente hablando, con demostraciones constantes del virtuosismo de los músicos, mientras la cantante le pregunta dónde está la bufanda que le compró a él el otro día.

El siguiente tema, Lume, Lume es uno de los más bonitos del disco. Una canción que habla del tránsito de la vida, da la futilidad del mundo, con la voz de Oana Cătălina Chiţu con el único acompañamiento de la guitarra de Alexej Wagner. Precioso. Es interesante también escuchar la versión original de Maria Tănase que encontrareis en la red, para ver el extraordinario trabajo que se ha hecho en este disco en general, como podemos comprobar en este tema, con los arreglos del guitarrista y de la propia cantante.

En Dacă nu te cunoşteam encontramos una chanson con un ritmo marcado de marcha, cercano al tango, que nos trae recuerdos de melodías francesas, mientras nos explica el cambio entre una vida despreocupada y aquella que comienza y se complica con la llegada del amor. Tanănică, la ya citada pieza instrumental, es la que nos llega después. Una vertiginosa melodía que permite lucirse a los músicos, especialmente a Anton Eslava con su violín. Luego, la canción Pe vale, un canto a la naturaleza, incluyendo explícitamente la humana, que se apoya en una dulce melodía con profusión de instrumentos que crean una atmosfera casi hipnótica. 

Luncă luncă, contrasta con el anterior tema por su ritmo de jazz sinti o manouche, términos aproximadamente similares, en este caso con marcadas influencias del estilo Nueva Orleans. Alejado de la versión que Maria Tănase hiciera en su momento, nos cuenta, de forma irónica, que en ese Luncă (prado) tenía un caballo que cambió por un amante, lo que fue una gran pérdida, por la buena calidad de aquél, el caballo, y la mala de éste, el amante. Un tema que permite a Alexej Wagner lucirse nuevamente con su guitarra.

Mi-am pus busuioc în păr, măi, que podemos traducir como: Puse la albahaca en mi pelo, explica la intención de provocar un hechizo para atraer a su amante. Es la canción más puramente jazzística del álbum. Con un tratamiento de balada que remonta momentáneamente con un ritmo de swing, para lucimiento de los músicos, volviendo, para concluir, al lirismo inicial. Habar n-ai tu (No tienes ni idea) nos acerca nuevamente al tango. Mientras comprueba con tristeza que las expresiones de amor que ofrece a su amado, no tienen éxito, porque éste no se entera… Cintec de leagăn (Nana), es una preciosa canción de cuna que Oana Cătălina Chiţu, canta con el acompañamiento principal del címbalo, donde cuenta los desvelos de una madre por sus hijos y por sus posibles miedos.

Acaba el disco con el tema Cine iubeşte si lasă, una maldición lanzada contra aquellos que traicionan el amor: “A quien ama y se va, Dios le dará el castigo”. Un último tema donde Dejan Jovanovic y su acordeón acompañan en solitario a Oana Cătălina Chiţu como en un lamento y a la vez una venganza, utilizando todos los sonidos que su instrumento puede emitir,incluso los percutivos, con un resultado muy cercano a la música contemporánea, y con una interpretación vocal por parte de la cantante en la misma línea. Un final sorprendente y estimulante. Aparentemente distinto al conjunto de la grabación, pero más unida al estilo del resto de las piezas si tenemos en cuanta lo que dijo la artista: “La música de esa época [la de Maria Tănase] es tan intensa emocionalmente…, algo que es un poco escaso en la música de hoy en día, y quiero volver a familiarizar a mi público con las emociones y la intensidad.

Realmente una intención que Oana Cătălina Chiţu logra concretar sobradamente con Divine. Como hemos comentado antes, para nosotros era una artista desconocida, que nos ha sorprendido muy agradablemente, que nos ha hecho reflexionar sobre cuánto debe haber por el mundo que no conozcamos y que nos encantaría, y que, volviendo a la realidad, nos ha hecho buscar su anterior trabajo, Bucharest Tango, del que ya hemos oído algunos fragmentos y que, además de recomendar, estamos deseando escuchar en su totalidad. + Info | Escucha el programa 1ª parte | Escucha el programa 2ª parte Federico Francesch | DESAFINADO RADIO