Nneka

nneka.jpg Nneka
Sala Galileo Galilei, Madrid
23 de marzo del 2009

Con una sala despejada de mesas, algo poco habitual a lo acostumbrado, la cantante nigeriana radicada en Alemania presentaba No longer at ease (Galileo MC, 2008), un segundo álbum que comparte título con la novela de su célebre compatriota Chinua Achebe. "Africa is the future" podía leerse estampado en su camiseta. Un slogan que también atañe al contenido de unas canciones batalladoras como las de Erykah Badu. Su temario bascula entre la carga concienciada y el poso sentimental. Con una descuidada melena afro, Nneka no escatimaba en una gestualidad propia de una mc del hip-hop. No en vano el sonido urbano de los ghettos está más que presente en su música. Compañera de generación de Ayo o Corinne Bailey Rae, otras dos cantantes que se mueven próximas a su longitud de onda, a Nneka le gusta encararse con el público y hacerle partícipe de los mensajes que subyacen en sus canciones. Las cuerdas de la vocalista no son precisamente amigas del exhibicionismo, pero chorro y potencia no les falta. A decir verdad, sabe cuando tensarlas y llevarlas al crescendo con sus rompientes quejíos. Todo ello sin el alarde continuo en el que muchas veces se embarca sobre las tablas nuestra querida Concha Buika. Discreción es la palabra correcta que se concreta en su voz de empaque soul. Su banda formada por un batería y percusionista, un bajista, un guitarrista y un teclista tampoco pretende epatar. El único punto flaco de la banda es que las líneas de teclado sonaban algo por debajo de los demás instrumentos y apenas se intuían. Salvo cuando sonaban en solitario. Los fuegos artificiales y el virtuosismo quedaban relegados al detalle en el instante preciso. Como cuando su fornido bajista, un chicarrón con un armario propio de un jugador de la NBA, desgranó un scat al micrófono mientras deslizaba sus dedos sobre las cuatro cuerdas. Un número que recordaba a los que prodiga habitualmente el camerunés Richard Bona. O cuando su batería cambió los timbales por un cajón flamenco, para adentrarse en las callejuelas de Gato Pérez en V.I.P. A golpe de rumba fiestera Nneka indicó que las siglas que ella utiliza en esta canción no se corresponden con las de Very important person, sino con Vagabond in power, en alusión a esa gente hipócrita que busca ser el centro de atención y ostentación en todos los saraos. Uno de los momentos más deliciosos vino con Come With Me, donde agarró la guitarra acústica y se nos puso en la piel de una Tracy Chapman mientras cantaba sentada en un taburete. Poco después aludía a la amistad y de como sirve para complementar las carencias que tenemos todos. En la recta final se percató de que no habían tocado Suffri, un tema movidito con un tempo ska bastante distinto a la versión original que aparece registrada en disco. Es esta una canción en la que centra la atencion tanto en la explotación del medio ambiente como en la necesidad de respetar y no invadir los espacios personales de cada ser humano. Denunció la impunidad con la que actúan en el Delta del Níger compañías como Shell o NNPC, al esquilmar sin ningún tipo de escrúpulos recursos naturales como el petróleo. Y de paso invitó a colaborar al público con cierta ONG que aparece en su myspace (www.remembersarowiwa.org ). Eso si, desvinculándose de tener algún tipo de interés personal en sumar adeptos a esta causa. Poco después dilapidaba la escasa hora de actuación con el hip-hop de Focus. // Miguel Angel Sánchez Gárate