Nils Petter Molvaer

nils-petter-molvaer.jpg Nils Petter Molvaer
"Hamada"

Sula Records / Universal Music, 2009

Hace aproximadamente un año abandonaba este mundo Hector Zazou -poeta de laboratorio, mago de los sonidos, demiurgo de la emoción-. Antes de morir aún tuvo tiempo de dejarnos por testamento dos grandes obras de orfebre: In the house of mirrors (Crammed Discs, 2008) y Corps Electriques (Signature / Radio France, 2008), donde colaboraba estrechamente Nils Petter Molvaer. Embebido por el aprendizaje junto al maestro, el trompetista noruego presenta en Hamada diez bellísimos ambientes repletos de texturas atmosféricas, trompetas procesadas y programaciones sampleadas (con leves acompañamientos rítmicos de batería, bajo y guitarra cuando la música se decanta por derroteros más bailables). Claro que atribuir todo el mérito de Molvaer al finado Zazou no sería justo. El sonido de Nils Petter Molvaer sigue esa misma estela explorada por Yun Miyake o Jon Hassell y que años ha ya estrenara el Miles Davis más inquieto -el de Aura (CBS, 1989) y Bitches Brew (Columbia, 1969), no el acomodado Miles de Tutu (Warner, 1986) o You´re under arrest (Columbia, 1985)-. Sin embargo es inevitable pensar en el tan elegante experimento que el bueno de Zazou habría hecho con las bases de Molvaer al sentir el cosquilleo que producen paisajes como los que sugiere Sabkah, los loops de coros étnicos de Monocline y Anticline, y la tristeza hecha grito de Cruel Attitude. Dejando a la imaginación vagar a sus anchas, quisiéramos creer que la estética vikinga de la portada y del uso de ecos cavernarios -como los que empleara tan sabiamente Gavin Bryars en su Egil´s Saga (BBC, 2004) con la impresionante voz de bajo lírico de Rúni Brattaberg– responde en realidad al precepto supersticioso de volver a la vida a los muertos. De ser así, Zazou pervive aquí en los lamentos que Molvaer teje con notas de lágrima y suspiros que son cada soplo. En la pintura renacentista, el alma del difunto se desprendía del cuerpo a través de la boca para subir a los cielos de la gloria. Si acaso el alma es en verdad aire y hálito, el viento que mueve las ramas de este otoño que se cierne con la ausencia eterna del amigo añorado conmueve tanto como lo consigue Molvaer con este trabajo bendito. La presentación misma ya convence de la seriedad del producto: cuán bellos son los cromáticos óxidos de Russell Mills, que tan bueno es diseñando imágenes como sonidos – y a las pruebas me remito: por lo que respecta al ámbito sonoro, refiero las dos entregas de Undark, Strange Familiar (1996) y Pearl + Umbra (1999), ambos editados por Instict Records; y The Downward Spiral (Nothing, 1994) y Further down the spiral (Nothing, 1995) de Nine Inch Nails, Gone To Earth, de David Sylvian (Virgin, 1986), Exorcising Ghosts, de Japan (Virgin, 1984), The Draughtsman´s Contract de Michael Nyman (MN Records, 2004) en el campo gráfico-. Estilo, inteligencia y belleza, tal parece el más hermoso epitafio que su amigo podría haber creado para recordar a Zazou. www.nilspettermolvaer.info // Iván Sánchez Moreno