Névoa

Névoa
Cruïlla de Cultures
, Mataró (Barcelona)
6 de Julio de 2008

Ya es curioso que una catalana decida dedicarse al fado y consiga hacerse un hueco en ese mundo tradicional portugués a veces tan cerrado en si mismo. Más curioso es aún que esa catalana se atreva a mezclar el sonido luso con la poesía de su tierra. Pero a pesar de tanta curiosidad, esa fue, ni más ni menos, la idea que tuvo la cantante Névoa para su último trabajo, entre les pedres i els peixos, y ese fue, ni más ni menos, el repertorio que ofreció en Mataró.

Névoa, además de cantar fados, tiene una clara vocación pedagógica, un recuerdo de sus tiempos de maestra. Gracias a ella, los no instruidos, la mayoría del público, pudimos descubrir que el fado es un estilo musical que contiene distintas melodías de iguales características que marcan el tono de la canción. Tal y como lo expresó ella, vendría a ser el equivalente portugués de los palos flamencos.

Entre tanto aprendizaje, a lo largo de la hora que duró el concierto, Névoa nos ofreció un amplio repertorio de los distintos fados tradicionales, aderezados con el toque exótico que les daban las letras en catalán. Con voz grave y melosa, y acompañada únicamente de un contrabajo, una guitarra clásica y una guitarra portuguesa, la cantante repasó algunos de los poemas que han surgido estos últimos años de la pluma de poetas catalanes contemporáneos, como Enric Casasses o Feliu Formosa, así como poemas ya clásicos de la literatura catalana, como vinyes verdes de Josep Maria de Sagarra.

Núria Piferrer, quien se esconde detrás del personaje Névoa, presentó un amplio abanico de poemas musicados por ella, que además de los citados incluían también composiciones propias y otras de figures internacionales, como Pablo Neruda. Algunos de los versos ya habían sido convertidos en canciones anteriormente por otros artistas, pero Névoa optó en todos los casos por musicarlos nuevamente, partiendo desde cero para conseguir una perfecta adaptación de los textos a las melodías tradicionales de los fados de Lisboa.

Gracias a este trabajo, que en más de una ocasión requirió incluso un cambio en las letras de los poemas, los espectadores del Teatre Monumental pudieron experimentar lo que es sentirse entre dos culturas, teniendo un pie a cada lado de la península sin moverse de la silla. Fue un concierto íntimo, bello, y altamente gratificante. Una agradable forma de iniciar la semana.// Rita Villà Taberner