Neila Benbey / Algerian Soul

neila_benbey Neila Benbey
"Algerian Soul"
Vesc, 2010

A finales de los 80 nuestros vecinos franceses, editaban regularmente discos de músicas de otros países ofreciendo al mundo toda una gama de sonidos (entre ellos el flamenco) que en los mismos países de origen no quedaban recogidos. Ahora mismo, en Cataluña está sucediendo lo mismo, debido a la diversidad de población de que gozamos, músicos de todo el mundo se han establecido en nuestras ciudades, que se junten con aquellos de los nuestros con los mismos gustos armónicos es lo mas natural. No sé si el título de "Algerian soul" refleja lo que contiene el producto, ya que la palabra soul tiene más de un significado, no es el soul de las voces negras de los 50 lo que encontraremos en el trabajo, no es el soul de los blancos ingleses que se acercaron con respeto en los 80 a los sonidos oscuros, pero si entendemos soul como alma, entonces si que podemos afirmar que Neila Benbey tiene soul, con una voz que te envuelve y unos neila-benbey-1instrumentos que la acompañan en este viaje "mediterráneo" la cantante argelina nos invita a recorrer cantos de su tierra, religiosos algunos, simplemente tradicionales la mayoría y todos con ese sabor a mare nostrum que va identificando la música que baña nuestros pueblos construida siglo a siglo. Si tenemos un cantante que puede presumir de mediterráneo es sin lugar a duda Miquel Gil en su colaboración en Sidi H’Bibi deja claro el parentesco entre nuestra tierra y la argelina. Los músicos: cuatro instrumentistas de trayectoria consolidada, dos de ellos, Raúl Costafreda (guitarras y programaciones) y Ernesto Briceño (violín) vinculados al flamenco a partir de sus conocimientos de música clásica y tradicional, los otros dos en la sección rítmica y más cercanos al mundo del jazz y del pop, Manolo López al contrabajo y  Dídac Ruiz a las percusiones. Canciones como  Ya Zina y Zwit Rwit parecen acercarse al mundo del rock o de la música de baile de nuestros tiempos, en cambio Tadzayrit que cierra el disco, son apenas dos minutos donde la voz en este caso de Noufel Bouzeboudja y un instrumento de cuerda de Dídac Ruiz nos ofrecen una delicatessen difícil de clasificar.  Aunque parezca un trabajo de línea definida y sin sobresaltos, de repente te puede sorprender el saxo alto de Roser Montforte en Bakhta que acabará fusionándose con la mandolina de Costafreda o en el siguiente tema Le coueur Serré el piano de Ernesto Bruiceño servirá para introducir la voz de Neiba en un canto atemporal que te lleva directamente a paisajes sonoros de cuando los países tenían otros nombres, las razas ya estaban mezcladas y el mediterráneo miraba impasible a las jóvenes que cantaban en sus playas, un disco atemporal que te permite descubrir una cultura nuestra que no acabamos de aceptar. www.vesc.cat Relacionados // Candido Querol