Natanael Ramos

Islander’s Dilemma, FreeCode, 2017

Natanael Ramos es un trompetista canario con un sonido muy limpio (uno de sus maestros ha sido Chris Kase) y con una manera de componer que debería llamar la atención de cualquier aficionado al jazz. Para la grabación de su primer trabajo ha reunido un sexteto de músicos que merece la pena conocer. Dos gallegos, el pianista Xan Campos y el guitarrista Virxilo da Silva, dos músicos esenciales para entender el jazz que se hace en Galicia actualmente (también el sello discográfico que ha grabado este trabajo es gallego) y si conoces la obra de Campos y de Da Silva sabes que hablar de ellos es hablar de riesgo y de compromiso con otras músicas además del jazz. El resto del grupo no los había escuchado, creo que son holandeses, supongo que Natanael Ramos los conocería en su época de residir en Ámsterdam. Se trata de Joris Roelofs al clarinete bajo, Matt Adomeit al contrabajo y Mark Schilders a la batería, o sea el trio básico, dos vientos y una guitarra. Comienzan con Prelude. Arrorró suena el piano de Campos y a dúo con la trompeta de Ramos nos ofrecen eso, un preludio, una “nana” que  te advierte de momento de la “limpieza” del sonido. Islander’s dilemma es la continuación lógica del preludio, la batería parece una máquina de escribir que te cuenta el dilema de Ramos, el contrabajo dirige el tema y el piano sigue con la misma tónica, pero ahora Ramos con la corneta acelera el tempo (como me recuerda a mi admirado Dave Douglas) y el sexteto se lanza con fuerza, la guitarra de Da Silva ya hace de las suyas. Sadnes of the promised land, de nuevo trompeta y piano (piano minimalista) presentan la escena, el clarinete bajo de Roelofs, al ser un instrumento menos conocido aporta unas atmósferas muy interesantes, como suele pasar con la tuba. La guitarra vuelve a trabajar como solista. In your eyes, aparece una sorpresa, la voz de Esther Van Hees, debo reconocer que a partir de la segunda escucha, en cuanto empieza el tema, ya la espero con ansia, que maravilla de voz. Que bien se adapta a la propuesta más electrónica, Campos se ha pasado al Fender y a Da Silva le encantan estos retos, también hay que destacar el trabajo de la sección rítmica, y el apoyo de una sección de cuerdas, para un servidor uno de los mejores temas del disco. Con el título de Room 3324 a continuación viene una especie de suite dividida en tres partes, ahora Campos con el piano acústico crea un paisaje mucho más romántico, el contrabajo de Adomeit mantiene una línea en la que apoyarse sin peligro y los vientos irán alternando sus labores. Train from Bydgoszcz, el clarinete bajo de Roelofs inicia el viaje hacia esta ciudad de Polonia, los cueros de Schilders apoyan la tensión, uno se imagina el frio y hasta el chirrido del metal de las vías. En When you dont’s see me, vuelve la voz de Esther Van Hees, ahora el minimalismo es más patente todavía, y la combinación de guitarra y voz me recuerda al guitarrista Wolfgang Muthspiel en sus trabajos con Rebekka Bakken. Campos ha vuelto a los teclados. Sigue le disco con otra suite de dos partes All the way back, primero para recordar Tenerife, en poco más de un minuto la trompeta de Ramos planea sobre un fondo de rumores  dejando un rastro limpio como de amanecer, le sigue Memorias de Holanda, de nuevo volvemos al sonido más eléctrico, la batería se erige ahora en conductor fiel, genial Schilders, no tarda Da Silva en unir su guitarra hiriente y conseguir un clima que en directo debe ser de vértigo. También el clarinete sopla con fuerza huracanada, de hecho al final, los últimos segundos el dúo Roelofs  y Schilder te dejan con ganas de que no acabe el tema. Por si faltaba algo, Round About’ Round Midnight, siempre está bien recordar a Monk y que cada músico se acerque al maestro a su manera. Me gusta mucho como lo trabaja Xan Campos con la mano derecha, la voz baja del clarinete (a este hombre habrá que seguirlo de cerca) y como mantiene las notas Natanael Ramos, no se trata sólo de potencia, esta trompeta dará que hablar. Un disco elegante, original y aun que firmado por Natanael (como compositor) el líder puede estar orgulloso del trabajo del sexteto, entre todos han conseguido que el disco sea algo que empieza y acaba, un dilema quizás sin resolver, pero que te mantiene en vilo del principio al final.  + info | relacionados