Musiques Métisses de Angoulême

Angouleme
37ème edition Musiques Métisses de Angoulême
Angoulême (Francia) 25, 26 y 27 de mayo de 2012

De entrada un festival que celebra su 37ava edición ya deja bien claro de que hablamos de algo muy serio. Son varias generaciones las que han ido creciendo con él y la lista de artistas que han participado en todos estos años es casi interminable y espectacular.

El cartel de este año, a pesar de los inevitables recortes, no era menos importante ya que fueron unos veintidós conciertos en los tres días de programación que tuvo.
Explicaremos que se trata de un festival urbano situado en el entorno de Angoulême, en un bonito paraje al lado de una gran zona verde. Además este festival posee unas características que lo hacen singular. Por un lado y durante el día acoge a un público muy amplio y variado ya que hay conciertos y espectáculos gratuitos de ambiente familiar. Hay zonas donde se pueden degustar “comidas del mundo”. También tienen su espacio gran cantidad de asociaciones de carácter social, sobre todo de ayuda al emigrante y se producen debates y exposiciones. Paralelamente y en otra carpa, se organizan encuentros entre grandes escritores en lo que se denomina Littératures Métisses. Por la noche, a la vez que
Angouleme-2012-Emel-Mathlouthi

en el Grand Chapiteau se desarrollan los conciertos de pago, en el espacio Mandingue se ofrecen otros totalmente gratuitos y no por ello de menor calidad.

Este año, nada más llegar, nos encontramos con un directo cuanto menos curioso, el encuentro entre el grupo marroquí Gnawas d’Agadir junto a la orquesta de música bretona Bagad de Saint-Nazaire. O sea vistosas danzas y sonoras percusiones gnawas junto a las estridentes bombardas, que pese al contraste funcionó muy bien.
Al poco rato y ya en el Grand Chapiteau, el ghanés Blitz The Ambassador abrió los conciertos de esa noche en ese espacio y ante muy poca gente, pero que poco a poco fueron animándose ante su arrolladora actuación. Su propuesta se basa en un hip hop contemporáneo pero apoyado en revulsivos ritmos africanos. Jazz, afrobeat, funk, letras panafricanas, poesía callejera de lucha social y mucha emoción con un directo y una banda espectacular. Oiremos hablar de él, seguro. Tras su enérgica actuación, llegaron los ritmos calmados y humeantes de Inna de Yard. Este súper grupo de formación variable plantea una vuelta a las raíces del reggae, esto es voz, guitarra, coros y percusiones. Aunque si a la guitarra está Earl Chinna Smith (The Wailers) y una de las voces es Cedric “Congo” Myton (The Congos) la expectación está asegurada. Aún y así no fue su mejor concierto, la dilatación entre canción y canción les hizo perder parte de la dinámica. Más tarde nos contaron que llevaban una gira muy apretada y que estaban algo cansados. Quien sí imprimió esa dinámica fueron Amadou & Mariam, que justamente y muy pronto los veremos por aquí en los festivales Pirineos Sur y Cruïlla Barcelona. Están presentando su nuevo disco Folila (Because Music, 2012), una buena dosis de lo mejor de la música mandinga, con mucha electricidad de la mano de Amadou, aunque también tuvieron momentos más relajados sobre todo cuando entra en escena la voz de Mariam. Nada que objetar, sus actuaciones son garantía de pasarlo bien.
Angouleme-2012-Aziz-Sahmaoui

Y mientras esto ocurría, en el espacio “gratuito” los estadounidenses Hazmat Modine asombraron con esa particular mezcla de blues, r&b de raíz y funk junto a tango, klezmer, polca, calypso o músicas latinas. Tal y como dice Wade Schuman, su líder, guitarra, armónica y voz, “se trata de tocar música americana con las músicas del mundo que la nutren desde dentro”, y vaya si funciona.

El sábado fueron los melódicos sonidos malgaches de Rajery los que nos mecieron a primera hora de la tarde, justo en ese momento en que la digestión hace sus efectos (aunque en Francia los horarios ya se sabe que son otros, ¡¡¡a las dos ya no sirven comidas en casi ningún restaurante!!!). El príncipe de la valiha, como se conoce a Rajery, y su escueta banda saben  como reflejar melancolía, ternura, ironía o intensidad con su música y el público se lo agradeció. Además casi para finalizar su actuación hizo subir a un coro de unos cincuenta jóvenes y se marcaron unos juegos vocales al mejor estilo de Paul Simon en Graceland.
Y de nuevo traslado al Grand Chapiteau para ver en acción a Aziz Sahmaoui & University of Gnawa. Él fue uno de los fundadores de la Orchestre National de Barbès, después de dejarla se unió al Joe Zawinul Syndicate, hasta que el gran pianista y compositor murió. Entonces decidió lanzarse en solitario con la intención de unir las músicas de Senegal y Marruecos a través de un dialogo musical entre instrumentos como la kora, el guembri, la guitarra, el bajo y los teclados.  Mezcla de jazz y tradición gnawa y chaabi con unos juegos vocales in crescendo que llaman al trance y con un gran sentido del ritmo. Sin duda su música tuvo gran aceptación ese día.
El relevo lo tomó Lo’Jo, también muy queridos en Francia. Llevan más de veinticinco años y sus viajes musicales en torno al teatro y a países como Benin o Malí, donde colaboraron con grupos como Tinariwen, les abrió a una nueva identidad. De hecho ellos tienen gran “culpa” del famoso Desert Music Festival. La formación gira en torno a Denis Péan, poeta, cantante y músico, y a las hermanas Yamina y Nadia Nid El Mourid y su música lo mismo bebe de la chanson como de los ritmos africanos y del folk. Presentaban lo que será su próximo disco Cinema El Mundo y que en directo se decanta por los sonidos más acústicos. Si podemos utilizar de una forma positiva la etiqueta de “world music” sería en este caso, pero con acento francés y no tanto por el idioma, ya que son políglotas, sino por su música.
Tras ellos llegó el vendaval, nada más y nada menos que Zebda. Si en su reciente actuación en Barcelona fueron un torbellino, allí no fue menos. Además su nuevo disco ha sido un éxito en Francia, así que la expectación era máxima y no defraudaron. A diferencia de cuando los hemos visto por aquí, allí dialogan mucho más con el público y también entre ellos. Su repertorio se basó en ese Second Tour (Universal, 2012), que todo el público coreaba, pero en los temas clásicos aquello parecía una olla a presión. Con decir que en una canción Mouss acabó transportado en volandas de un lado al otro del público. Acabaron, como no, con su tema Motives. Como apunte diré que en la carpa de Littératures Métisses, había un libro dedicado a está banda de Toulouse que tenía como subtítulo: “Hacer de la música un acto político”, además, poco antes de su concierto se acercaron hasta allí para participar activamente en un debate titulado: “sin papeles, pero no sin voz ni rostro”. Sin duda fue el concierto más enérgico y exitoso del festival.
Angouleme-2012-JuJuY mientras pasaba todo esto, la tunecina Emel Mathlouthi embelesaba con su original música de corte psicodélico y electro, pero de base oriental. Muy interesante la propuesta de está emergente cantante y actriz que ha colaborado con Tricky o los experimentales Meï Teï Sho.

El último día del festival empezó con la canadiense de orígenes haitianos Mélissa Laveaux. Su voz grave y calida y su folk de corte intimista pero con mucho groove fue un comienzo perfecto para esa primera hora de la tarde. Ya en la noche el guitarrista inglés Ju(stin Adams) y el gambiano Ju(ldeh Camara), virtuoso del ritti (violín de una cuerda), acompañados de batería y bajo, o lo que es lo mismo JuJu, dieron un recital de autentico punk-rock-jazz. Su disco se llama In Trance (Real World, 2011) y resume perfectamente lo que hacen en directo, largas canciones mantenidas por una contundente base rítmica mientras la guitarra y el ritti dialogan de manera impecable e implacable. Un placer dejarse llevar por sus improvisaciones. Ellos son otro de los grupos que también visitaran el festival Pirineos Sur. Le siguieron Anthony Joseph & The Spasm Band procedentes de Gran Bretaña y de Trinidad y Tobago. A Anthony se le define como poseedor del fraseo de Gil Scott Heron, del carisma de Fela Kuti y del juego de piernas de Mohamed Ali. Yo no diría tanto, pero su directo no deja indiferente a nadie y más aún por la banda que le acompaña, que funciona como una perfecta maquina de ritmo y posee un peligroso groove rompecaderas. Pusieron a bailar a casi todo el Chapiteau y eso es mucho decir. Aunque los que si que pusieron a todos a bailar (si es que había alguien que aún faltara) fueron los Staff Benda Bilili. ¡Que gran concierto el suyo y que gran presencia en el escenario!. Está banda formada por músicos callejeros de Kinshasa, la mayoría de ellos parapléjicos, hacen una música que bebe de la rumba congoleña pero que celebra la vida. Ellos pusieron el colofón perfecto para este festival al que pensamos volver, sin duda.

Solo nos queda dar las gracias a Julie Rhéaume por facilitarnos el trabajo y a Ariane por sus fotos. / www.musiques-metisses.com / Relacionados / Miguel Amorós..