Zorongo | Bruma y sal

Zorongo
Zorongo

“Bruma y sal” Autoproducido, 2011

Resulta significativo el número de músicos que actualmente hermanan los palos del flamenco y el jazz sin sonrojo alguno y con resultados esclarecedores . Ahí están las últimas aventuras de los pianistas Abé Rabadé o Pedro Ojesto que delatan magisterio y sobrada clase. En el caso de Zorongo, un quinteto vasco para nada advenedizo, ya que llevan al pie del cañón desde 1998, se le presume una paleta suficiente amplia como para quedar constreñido solamente entre los márgenes de los dos géneros mencionados líneas atrás. Así en su particular Zorongo-picdevoción a personajes tan dispares como Jimi Hendrix, Pedro Iturralde, Federico García Lorca – cuya obra supuso el punto de partida de su andadura musical -, los Beatles del Sargent Pepper, Charlot, Mikel Laboa, Gustav Mahler o Ravi Shankar, dejan bien claro que no son animales de corral, si no que vuelan tan libres como «la paloma» de Rafael Alberti, a la que aluden en el libreto de Bruma y sal. El leit-motiv de este disco es la inmensidad del mar y su actividad. En cierta forma la música de Zorongo es tan salina y marítima como los diversos estados por los que transitan las trece canciones del álbum. Estos temas muestran estados de ánimo tan diversos como los que pueden provocar las olas, las mareas, las corrientes o los afloramientos marinos. La voz de María Echeverría tiene unos registros que se mueven entre el cante jondo menos ortodoxo – el flamenquito más amable que dicen algunos – (Bruma y sal), el jazz (Let me see in your eyes, es el ejemplo mas palpable) y el bel-canto (Casida de la rosa) con bastante comodidad como para saltar de un estilo a otro sin provocar enarcamientos de cejas. El piano de Edurne Aizpún, los saxos de José Luis Gómez “Koki” (que también es responsable del darbuka), las guitarras de Urko Ocaña y las flautas, percusiones, teclados y piano de Ekhi Ocaña fluyen con un swing y un duende de lo más resuelto y arrebatador. Así entre palos como la rondeña (Horizonte), la soleá (Orilla del desierto), los tangos (De verde trigo, Casida de los ramos) o las bulerías (Prometeo 3:0) tejen un disco en el que la música y la poesía forman un todo indisoluble. Así lo dejan patente en temas como Horizonte Djebel Moussa, donde incluyen un recitado en árabe a cargo de Abdulssatar Abed; o en Casida de los ramos, en la que recurren a los versos del universal poeta granadino Federico García Lorca, responsable directo del nacimiento de este elegante combo. www.grupozorongo.com I Relacionados I Miguel Ángel Sánchez Gárate

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