Miguel Poveda

Miguel-Poveda
15º Festival Mil·lenni
Barcelona, Gran Teatre del Liceu. 6 de febrero de 2014

Una vez más Miguel Poveda consiguió llenar el Liceo y mantener entretenido al público durante tres horas. Hace un par de temporadas, cuando realizó la misma gesta, salí diciendo que este hombre era muy grande, ahora dos años después, salí diciendo, que a un servidor ya no lo volverán a ver en semejante show. Ya debía haberme mosqueado cuando al entrar, entre el público se me aparecían demasiadas personas que parecían primos hermanos del cantante. Malo que en un concierto de flamenco la gente se identifique preferentemente con la imagen. Una vez ocupada mi localidad, al salir los músicos me sorprendió ver a Julián Sánchez, pensé ¡qué bien! quizás haya improvisaciones curiosas, ignorante de mi, sólo al final quiso Poveda salirse del patrón y anunció a bombo y platillo que iba a improvisar, (sobre una copla de Marifé de Triana). Bueno me centraré en el bolo. Empezó con una gran orquesta dirigida por su inseparable Amargós al piano, su Chicuelo a la guitarra, alternando con otro guitarrista a quién no  presentó, un trío de palmeros, una sección de cuerdas, (sólo presentó a Olvido Lanza) pero tampoco pudo lucirse la maravillosa violinista. Un percusionista, y un par de vientos. Quiso homenajear  a tres poetas, Miguel Hernández, Lorca y María Mercè Marçal. Correcto.   Se van todos los músicos excepto Chicuelo y los palmeros y sigue con Lorca, para entrar en el tercio del show dedicado al flamenco, debo reconocer que empezó emocionándome con unas tarantas que dedicó a Pencho Cros, después las alegrías tuvieron en la guitarra un manantial de colores de lo más vistoso. Una malagueña resolviendo en fandangos seguía calentando el ambiente de la noche, pero ya dos detalles me molestaban, primero como acortaba los tercios o simplemente eliminaba el segundo y el tercero, rapidito y a otra cosa, y segundo como ponía el micro casi en la rodilla, ya que si lo ponía en la cara se oía demasiado fuerte. Una soleá para Morente, y empiezan los homenajes, parecía una gala de los Goya, el primero a Lole y Manuel. La segunda parte del show se titula La música no tiene fronteras, homenajes a Chavela Vargas, Marisa y su fado, y un poco de tango, un servidor hubiese agradecido que apareciese Marcelo Mercadante, pero no fue así, se limitó a pasar imágenes de sus conciertos con Medeiros. Y en ningún momento hubo un tango de los que merecen la pena. Invitó a Carme Canela para hacer un tema de Caetano Veloso, y recordó a Bambino. Y llegamos a la tercera parte del show, la copla, quiso explicarnos como des de siempre la ha defendido, quiso homenajear a los grandes, pero estivo más tiempo hablando que cantando, al final cerró con un sincero recuerdo a Morente, y en el bis, aprovechando el trabajo de Chicuelo del 2010, sobre la Leyenda del tiempo, le llegó el turno a Camarón. Mucho homenaje, mucho salir y entrar en escena, muchos músicos en el escenario, pero ni una miajita de chispa ni de arte. Lo siento, igual que cuando comenté su último disco, el maravilloso ‘Artesano’ (Universal 2012), reconocí que me daba miedo lo lejos que podía llegar este hombre, ahora me gustaría que si alguien cercano a él lo quiere bien, debería explicarle que ni Morente, ni Camarón, ni Bambino ni ninguno de los homenajeados se dedicaron a su edad a homenajear a nadie, sino a investigar en su arte, para tratar de que la música crezca cada día.  Eso sí, el día que quiera ofrecer un recital de flamenco aun que sea de media hora, seré el primero en acudir, por que Miguel Poveda puede cantar flamenco si se lo propone y romper el corazón de quine lo escuche. Pero si sus conciertos van a ser de este tipo más cercanos a Alejandro Sanz, con todos mis respetos tendrá un seguidor menos. + info | relacionados | Candido Querol