Melingo

Melingo-Linyera
Melingo
“Linyera”, Word Village, 2014

Si resumimos brevemente la carrera musical de Daniel Melingo, podremos entender un poco la absoluta heterodoxia de su último trabajo, Linyera, que aquí comentamos. Cursa estudios de música clásica y contemporánea en el Conservatorio de su Buenos Aires natal. Empieza a trabajar como músico a los 22 años, en Brasil, acompañando a Milton Nascimento. Vuelve a su país y forma parte de diversas bandas, algunas míticas, como Los abuelos de la nada o Los Twist, con compañeros como Andrés Calamaro o Pipo Cipolatti. Se integra en la banda de Charly García, con, entre otros, Fito Páez. En 1986 viaja a España y colabora con Los toreros muertos y forma el grupo, Lions in Love, llegando a grabar su primer disco, H2O, como solista. Finalmente en 1997 vuelve a Argentina y se dedica totalmente al tango, publicando hasta seis trabajos, el último de los cuales, Linyera.

¿Por qué este repaso a su biografías artística? Porque en Linyera encontramos, de alguna manera, esa mezcla de tendencias que ha presidido su vida musical. Un disco que contiene tangos, milongas, canciones con vocación pop, ritmos brasileños, versiones de temas conocidos de cantautores sudamericanos, poemas musicalizados de autores consagrados y, por supuesto, temas suyos; con unos arreglos en los que coexisten cuerdas de vocación clásica, vientos incisivos, guitarras twangueras o armónicas nostálgicas. Y todo ello con su forma tan característica de cantar, su voz aguardentosa, con momentos casi hablados.

La canción del Linyera abre el trabajo, con un ritmo muy marcado, recuerdo de aquellas canciones de Los Twist, en la que el autor de la letra, Ivo Pelay, coautor junto a Antonio Lozzi, explica: “Linyera soy,/lo que gano lo gasto o lo doy,/no sé llorar,/ ni en la vida deseo triunfar”. Todo ello como una declaración de principios que, por lo que sabemos, no queda lejos de las ideas del cantante.

El siguiente tema, Garrapatea, es un tango, con letra de Florencia Bonadeo y música del mismo Daniel Melingo. Un tratamiento ortodoxo en los acompañamientos y una letra de amargura y amor loco.

Que será de ti es uno de los temas difícilmente clasificable, con unos coros entre hollywoodianos y contemporáneos, unos arreglos en una línea poco definida, también dentro de esos parámetros, con constantes cambios, donde: “Evaristo Carrego, un poeta de Palermo y amigo de Borges, participa con trazos románticos impresionistas, cuando evoca a una familia que despide a una joven mujer, dispuesta a crear su propia ‘otra’ vida”, explica Melingo, que canta el tema acompañado por una decena de músicos en formación clásica.

En La Maceta, Daniel Melingo desarrolla todas sus ideas más atrevidas musicalmente, con fragmentos casi recitados, músicas que combinan pasajes de estructura popular, con momentos de toques clásicos contemporáneos, para acompañar, en este tango, los textos de Luis Alposta, un pilar poético en su obra. “Una oda minimalista a la pérdida de la memoria de un anciano que se ha olvidado de todo por causa de ese mal con nombre alemán”, dice el cantante.

Televidente de la vida es un tema de autoría propia, un tango con una evidente carga social, con un mensaje sobre mantener la conciencia en el mundo que te rodea: “En estos tiempos de modorra condenada,/ te consejo que mañana/ te recuerdes dónde estás

También obra del propio Melingo es La Noche, un breve poema de marcado carácter lírico que ha musicado con aires de inspiración chacarera, con predominio de las guitarras, pero con el piano siempre presente, una de las características generales del disco.

Otra de las curiosidades del trabajo es este Después de pasar, basado en un poema de Federico Gracia Lorca al que Daniel Melingo le da un toque de bossa nova que, si de momento sorprende, acaba conformando una base que no se hace tan extraña.

Volver a los 17 el precioso tema que popularizó Violeta Parra es uno de los momentos cumbres del trabajo. Una versión absolutamente personal, pero llena de respeto, con una teatralidad interpretativa, también omnipresente en el trabajo, arreglada musicalmente de forma sencilla y suave, para potenciar, si hiciera falta, la fuerza del extenso y magnífico texto.

Soneto para Daniel Reguera: fue escrito por el poeta con el nombre del jefe de los indios Quechua, Atahualpa Yupanqui” comenta Daniel Melingo. Apoyado en las guitarras eléctricas, pero con un charango tradicional como contrapunto, el cantante ha creado unas melodías entre las músicas del poeta argentino y las de las tradiciones indias del norte del continente.

Agüita de Javel, con letra de María Celeste Torre, con referencias a la esclavitud, se complementa con una melodía simple, de reminiscencias infantiles, que contrasta con el contenido del tema. Una canción que precede a Candonga, un precioso instrumental que conjuga aires arábigos y andinos, del que su hijo, Félix Melingo Torre, es coautor y donde Melingo ejerce de instrumentista, con el clarinete.

Acaba el trabajo con Juan Salvo, el eternauta. Nuevamente un poema de Florencia Bonadeo que él ha tratado con evidentes influencias jazzísticas, una más entre todas las músicas que nos evoca el disco: “Tangos oblicuos, romances, ecos de chanson, acentos caribeños, aires brasileños, marcas de rock, arrebatos de blues y revolcones de milonga y candombe transitan por los caminos cruzados de Linyera”, se ha dicho. Una música que crean hasta 31 intérpretes que le acompañan a lo largo de todo el trabajo: Me rodeo de músicos de todos los ambientes y trato de aprender e inmiscuirme en todo lo que puedo“. Es de ese modo como ha logrado este resultado tan heterogéneo, pero tan interesante.

El autor ha escogido el nombre de Linyera por su significado, título que en lunfardo remite tanto a un sin hogar como a un vagabundo que voluntariamente se sitúa al margen del sistema, en recuerdo de aquellos italianos que llegaban a Argentina con un fardo de ropa y volvían a su país con todo lo ganado y el mismo fardo que habían traído, dejando, eso sí, una huella inconformista, de carácter anarquista, en el país americano.

Melingo tiene una personalidad propia como cantante, y también como compositor, en la que, pese a los intentos constantes en ambos sentido, es muy difícil distinguir influencias claras. “Como buen porteño que soy no puedo evitar el tango, pero este trabajo tiene condimentos de toda la música que me gusta, desde la música clásica, hasta el tango y el rock, siento que de alguna manera cierro una etapa con este disco” comentaba este artista que describe su música como prototango. Linyera es un disco que potencia sus cualidades y con él, Daniel Melingo, se reafirma como uno de los imprescindibles dentro de la música actual argentina. +Info | Relacionados |Escucha el programa | Federico Francesch | DESAFINADO RADIO