Meklit

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Meklit
“We are alive”, Six Degrees | Resistencia, 2014

Etíope de nacionalidad pero radicada en la ciudad de San Francisco, la cantante etíope es portadora de una voz con una personalidad arrolladora. Hay críticos que han llegado a comparar su bello timbre con cantantes de la talla de Tracy Chapman o Billie Holliday. Si hacemos caso al aforismo de “las comparaciones son odiosas” las similitudes en este caso sobran, dado la peculiaridad de su carismático savoire faire. La voz de Meklit acaricia como el terciopelo y encandila por el soul que despiden sus cuerdas vocales. Apenas se intuyen rescoldos de su ADN etíope, salvo por las coincidencias con su paisana Ejigayehu Gigi, que no equidista mucho en su factura artística en relación a Meklit, y también utiliza el inglés como lengua para cantar. Su hacer se asemeja más a las grandes divas de la canción afroamericana. Y en este caso los arreglos y el tratamiento de las canciones, con buena dosis de vientos, cuerdas y órgano hammond, apuestan por un híbrido musical que bascula entre el soul (Slow) y el funk, con pinceladas de jazz (A train; Bring on the night), y que incluso se atreve a embarcarse en terrenos más experimentales con fórmulas cercanas a la de las de la islandesa Bjork (In sleep). Además hay música de cabaret con cierta excentricidad a lo Tom Waits (Stuck on the moon); momentos introspectivos dónde asoma la melancolía (Far away); arrullos con cierto regusto a Tori Amos (Plume) – con esas líneas de contrabajo tan mesuradas como tan magistralmente trazadas; una deliciosa y melosa balada con guitarra acústica (In love with love); r&b con latido dub (Rest now), y odas al optimismo con un funk acústico con reminiscencias africanas (We are alive). Tampoco deja a un lado su particular guiño a la música etíope en Kemekem (I like your afro), dónde da una vuelta de tuerca a una composición popular y se acompaña del reconocido pianista etíope Samuel Yirga, a la par que canta en amhárico con una potencia inusual en lo que respecta a las demás canciones del álbum. Meklit va más allá de esas estrellas fugaces que surcan veloces el firmamento. Lo suyo no es impostura si no arte. Y su autenticidad radica en la de ser única a la hora de gravitar en la galaxia de la música. + info I Relacionados I Miguel Ángel Sánchez Gárate