María Terremoto.

SFB El Dorado, Sandaru 15 de febrero de 2018

Como ya va siendo habitual, la sala volvió a llenarse teniendo que acomodar sillas en los pasillos, venía  María Terremoto (hija y nieta de Terremoto) o lo que es lo mismo una de las familias esenciales para entender el cante de Jerez. A la guitarra Fernando de la Morena (hijo, el padre por si no lo sabes es otro cantaor jerezano de reconocida categoría) así que la noche iba de “hijos pródigos”  María Terremoto tardaría poco en hacernos olvidar de quién descendía y el público se concentró en una joven (18 años) que venía dispuesta a dejarse la piel en su presentación en La Sociedad de Flamenco El Dorado. Empezó con unas malagueñas, la guitarra discretísima, dejando que la voz clara y potente de Terremoto se hiciese dueña absoluta de la sala, tiempo tendría en los cantes abandolaos que cierran el tercio para que se notase el brillo de la guitarra. Siguen con unas soleas por bulerías, la cantaora tiene prisa en demostrar la potencia de su cante y la facilidad con que se mueve por los tonos. El público agradece la pureza del cante y que a pesar de la juventud y de las ganas de darlo todo, haya también un espacio para cantar dentro y eso queda claro en la seguidilla que sigue, ya sabemos como la cantaba su abuelo. De nuevo el toque de Fernando de la Morena sabe esperar su momento para esas falsetas que tanto dicen del guitarrista, el público también sabe agradecérselo.  Sigue la noche con unos tientos y como se veía venir en el momento que pasan a tangos, la cantaora ya no puede esperar más a dejar el micro e irse adelante para probarse. El público (ya convencido desde el principio, se emocionó más todavía) al seguir por alegrías era fácil continuar con la apuesta acústica. El público estaba a gusto y los músicos también, en estas salas pequeñas eso se percibe a poco que observes a tu alrededor. Siguieron los jerezanos por fandangos. María Terremoto conoce todos los estilos y en todos se deja la piel. Para cerrar, siendo jerezana estaba claro que escogería las bulerías, pero lo que no esperábamos era la aparición de dos palmeros El Yiyo y su hermano El Tete que ayudaron con sus percusiones seguras y estilosas a que la fiesta fuese más auténtica, animando (no hacía falta mucha presión) a que la cantaora se decidiese a dar algunos pasos de baile. Ante un público en pie, los músicos como era natural volvieron al escenario y de nuevo por bulerías, o más bien por canción / buleria echaron otra fiestecita, cortita pero muy personal, recordando María Terremoto de dónde viene. Hacia dónde va ya lo había dejado claro. + info | relacionados | Fotos: Joan Cortès Benages