Maria Schneider Orchestra

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47 Voll Damm Festival Internacional Jazz  Barcelona
L’Auditori, Barcelona. 12 de Noviembre de 2015

Inmersa en la gira de presentación de su nuevo trabajo, The Thompson Fields, 2015 , la compositora americana recalaba en Barcelona para una agenda de trabajo intensa. Masterclass en el Conservatorio, por la mañana y concierto en el Auditori por la noche. Venía de recorrer en seis días, Suiza, Polonia, Alemania, Turquía, y continuaba por España, Portugal, Gran Bretaña. Quiero decir que es difícil esperar una noche especial, con esta agenda de trabajo. Hace cuatro años cuando la escuché en el Palau, había dos cosas diferentes respecto a este concierto, entre el público muchos músicos conocidos, en escena  muchos músicos conocidos. Actualmente, entre el público muchos músicos estudiantes, en escena muchos músicos de estudio. Si que trae consigo a Frank Kimbrough al piano, a Jay Anderson (su escudero fiel desde el principio de su carrera) al contrabajo o a Johnathan Blake a la batería. Pero aquellos músicos que dejaban todo para ir a ensayar los lunes con Schneider en el local de Brooklyn ahora tienen las agendas tan llenas que ya no pueden aceptar estas giras.
Como os decía venía María Schneider a presentar un nuevo material y el público respondió, mucha gente en el Auditori y gente con ganas de disfrutar de esa música especial entre el jazz y la contemporánea y siempre con guiños a la popular brasileña que tanto le gusta. Y en este caso reflejando paisajes de su infancia en Estados Unidos, espacios rurales cargados de colores y aromas. En escena había dos espacios bien determinados, a la izquierda un quinteto compuesto por el piano de Frank Kimbrough, la guitarra de Lage Lound, el acordeón de Ron Oswanski, el contrabajo de Jay Anderson (de lo mejorcito de la noche) y la batería de Johnathan Blake (el otro músico imprescindible) conjuntando por espacio y sonoridad al otro grupo de músicos, los vientos. Cuatro trompetas, cuatro trombones y cinco saxos (altos, bajos, tenores incluso flautas). María Schneider durante todo el concierto deja claro que su trabajo está en dominar esos vientos, conseguir que soplen a favor de la barca que forma el otro quinteto más el viento solista que va proponiendo la directora. Cuando el quinteto quiere acercarnos a la sutileza de la música mediterránea o brasileña, y el acordeón  o la guitarra, siempre muy sutiles, inician fados, latin jazz o baladas suaves, Schneider acalla los agudos y deja que el viento susurre, pero cuando algún viento se va con el quinteto e inicia un homenaje al free jazz, la directora sabe conjuntar a todos los pitos y conseguir que los vientos más violentos ayuden a que el clima suba y suba y la velocidad sea atractiva. Música de gran calidad. + info | relacionados |  Candido Querol