María Rodés

MariaRodes
Mi público será el que entienda que me gusta ir probando cosas

El compromiso que yo tengo como artista, conmigo misma, es el de ponerme a prueba y hacer lo que quiero, no hacerlo para gustar…”, nos decía María Rodés hace un año y medio en una entrevista que la hicimos después de presentar su disco, Sueño Triangular, en el Festival ATempo de Palafolls. Así que María canta copla no nos sorprendió, intuyendo que no era un disco de coplas, sino un disco donde ella cantaba coplas, como así es. Con ese espíritu inquieto, que ya le conocíamos, nos explicaba ahora al hablar de su nuevo disco:

Me gusta probar cosas. Es como un reto. Y los retos me funcionan como motor. A veces lo clavas y otras no tanto, pero es como decir: ¡Vamos a ver que paso si hago esto!”

¿Con algo de provocación, en este caso?
Un poco de provocación sí, pero más en el sentido de: “No sembremos prejuicios[…] ¿Por qué no hacer algo más folclórico?, ¿por qué hay esta cosa tan normativa?” Todo ha de ser cantado con desgana, todo ha de ser con guitarras eléctricas, hemos de cantar mirando hacia el suelo… No. La música es mucho más que todo eso, y para mí, cuantos más prejuicios tengas, peor para ti. Si alguien ve una guitarra clásica como una amenaza pues, ¡allá él! ¿no?… o unas castañuelas [decía riendo]”

¿Cuál era el origen de ese reto, de esta sorpresa que nos había dado?
Para mí también sigue siendo una sorpresa [sonreía]. El proyecto nace de una idea diferente. Hace siete años, quería hacer un disco de canciones americanas, famosas gracias a películas, como Moon River, o Qué será, será. Se me fue de la cabeza, y hace unos meses volvió, y pensé hacer lo mismo pero con el cine español, a ver que encontraba. Y así me tropecé con la copla.

Unas canciones que no conocía:
Como máximo me sonaba el Pena, penita pena, y alguna canción más, pero era totalmente ignorante del género.

Una ignorancia que la ha podido ayudar a hacer de esta propuesta algo muy personal:
Supongo que sí. Esta ignorancia o ingenuidad delante del genero ha hecho que no tuviese tantos prejuicios. Lo que he intentado ha sido adaptarlas a mi estilo.

Entonces, teniendo en cuenta que no conocía estos temas, ¿por qué ha escogido los que canta en el disco?
He seguido diferentes criterios. Por un lado la letra, sobre todo intentaba escoger letras con las que me pudiese sentir identificada, que no fuesen demasiado folclóricas, porque cuando remiten demasiado al folclore español, pues me siento lejos de este mundo; y después que melódicamente y musicalmente se adaptasen a mí, que me sintiese a gusto cantándolas. El prejuicio lo entiendo, porque toda esta cosa teatral, tan histriónica, no se lleva, no está de moda, no es actual, no es tendencia; y tira un poco para atrás, pero si superas esta primera capa, te das cuenta de que detrás de eso hay canciones muy bonitas. Me he encontrado con pequeñas joyas. Es como si dentro de treinta años te pones a escarbar en el pop catalán, encontraras canciones preciosas y otras muy malas, como en cualquier género popular.

Para ello tuvo que recurrir a varias personas:
Tardé bastante en escogerlas. Cómo yo no conocía los temas, ni la mayoría de mis amigos tampoco, al final pregunte a Luís Troquel que es un periodista que controla bastante el tema; él me sugirió muchas canciones. También le pregunté a Alba Carmona, la cantante de Las Migas; y a Fernando Navarro, que es un amigo mío escritor, de Granada. Entre todos me fueron recomendando, yo fui buscando por el spotify, en recopilatorios, o buscando por cantantes con los que sentía más afinidad.

Especialmente con dos de ellas:
Con la que más he conectado es con Imperio Argentina, porque tenía una voz más fina, no tan exagerada, canta más lirico, y yo conecto más con esa forma de cantar, y con Sara Montiel, que ha mezclado más, no es tan coplera, coplera, pero como tiene un estilo más suave de cantar, también me he sentido más cerca de ella.

Cantar coplas no ha sido para seguir una cierta moda:
Para mí ha sido una casualidad. Nunca había escuchado versiones de copla de nadie… Bueno, sí que me sonaba Buika, pero no sabía si hacía coplas o qué hacía, sabía que era algo que no me interesaba en especial. Aunque creo que en parte es lógico, que está bien hacer incursiones en los géneros populares, porque si no acabamos todos mirando hacia afuera. Y te guste más o menos lo que hay dentro de nuestra cultura…, sí se puede decir que la copla forma parte de ella, aunque tampoco lo tengo claro, porque de la mía no es… Si miras bien encuentras temas muy bonitos y es una pena que queden enterrados por un prejuicio estético.

Aunque no es solo un prejuicio estético, porque la copla, como ocurrió con el fado en Portugal, se convirtió en la música del régimen:
Lo de la copla y Franco es un mito, porque no es así. Puede que se la metió en su bolsillo, pero cuando empiezas a escarbar un poco en la historia, no todos son franquistas. Es que era la canción popular del momento. Es como si dices que el pop catalán era convergent. Puede que dentro de unos años se vea así, y realmente cuando ves a según qué grupos saludándose con Artur Mas, podrías decirlo, pero no es así.

Y, citado el fado, ¿qué hay de común entre éste, la copla, la ranchera, el tango…?
En estos géneros eran más desacomplejados en el momento de hablar de sentimientos [dice riendo] Está claro que para los artistas jóvenes actuales, el tema de hablar de sentimientos así de una forma más explícita o, no tan explícita, porque la verdad es que aquí en las coplas, hay poesías muy bien hechas, que no es una cosa así… Pero cuesta, nos cuesta. Supongo que es un tema de moda, que ahora se lleva ser más frio o más enigmático, o más sutil y puede que antes no hubiera ese complejo. En la música americana no pasa tanto, no tienen tantos tapujos en decir las cosas. Pueden decir I Love You de mil maneras y nadie se escandaliza. En cambio, en castellano, como las referencias que tenemos no nos gustan, estamos un poco acomplejados, creo. Hay como un pudor, porque nos remite a un mundo folclórico del cual no estamos orgullosos.

Volviendo al disco, nos interesa saber cuál fue el primer tema escogido:
La primera fue Ay pena, penita, pena. De hecho la versión que hay en el disco es la demo que hice. Es como tal cual. A partir de aquí empezó todo. Es la primera conexión que tengo con la copla, con la primera que conecto. Y he dejado la demo, porque habíamos hecho una versión que a lo mejor a nivel de arreglos era más sofisticada, estaba mejor construida, pero perdía un poco… Me hacía ilusión que hubiese este como conservar un poco el germen.

Un tema que Maria Rodés canta con el acompañamiento de una guitarra, unos coros y poco más, y que es uno de los momentos más interesantes del disco, precisamente por esa sencillez aparente que consigue insuflarle la cantante. Una interpretación que es como un resumen de todo el trabajo. Su voz, contenida, con una dicción perfecta y una expresividad absoluta, lo que se mantiene a lo largo de todo el disco.

Maria RodesRepasamos con ella las canciones del mismo:
-Tengo miedo, de Rafael de León y Juan Solano, es la primera del trabajo. Una copla de las más conocidas del trabajo, que ella convierte en un cha, cha, cha, con aires de pasodoble:

Pues mira, Tengo miedo es básicamente porque yo tengo miedo; soy una persona miedosa y es una expresión que de verdad me va como anillo al dedo. La canción me gusta melódicamente y cuando dice que cuando amas a alguien te mueres de miedo… Y esa cosa de no puedo estar contigo, pero tampoco puedo estar sin ti. En la canción puede que se explique con unas palabras grandilocuentes y muy exageradas, pero es un sentimiento que hemos tenido todos, y yo me siento plenamente identificada.

­- Flor del mal está tratada con dos partes muy diferenciadas, entre la simplicidad de las guitarras, en las estrofas, y una sonoridad más etérea, en el estribillo.

Es una canción que tiene una letra muy bonita; está hablando una mujer torturada que se siente triste: “Y por mi eterna tristeza…” No sé porque me gusta tanto, pero me conmueve la letra, básicamente.

– El día que nací yo, empieza con su voz sobre sonidos planetarios, en consonancia con la letra, para continuar con aires más ortodoxos, con momentos más ochenteros, hasta volver al origen:

Es un poco lo mismo. La mujer que habla de su mala estrella, de por qué le pasa todo a ella. De hecho, casi todas las canciones tienen este punto de lamento, de queja. A nivel compositivo me pareció muy bonita y muy original para la época, por la repetición del estribillo, que no parece un estribillo, aunque se repite tres veces; y estructuralmente me parece una canción interesante.

– Marinero de la barca es un tema de Guillermo Cases, de los menos conocidos del disco, al que han aplicado un ritmo de vals, que convierten en una especie de jota levantina:

Es también una canción a nivel compositivo muy interesante, porque tiene diferentes partes y además está explicando una historia. Era una rareza, una canción no muy conocida, y yo, escarbando, di con ella en una versión de Imperio Argentina; sonaba como muy antigua y la encontré como muy moderna, aun siendo de la época que es.

– Agua que no has de beber, es posiblemente uno de los temas que tiene un arreglo más en la línea de anteriores trabajos de Maria Rodés:

Me gusta le letra, sobre todo, más que la música en sí; es una letra muy divertida. Es un cuplé, no es una copla y tiene ese punto de la chica que le dice al tío: “Agua que no has de beber, déjala correr”. No te des más golpes contra la pared, porque ya ves que no hay posibilidades; déjalo estar. Y me hace gracia porque además todas las canciones son de mujeres torturadas que se lamentan y sufren, y ésta, justamente, es un poco como un brote de chulería, que también le hacía falta al disco.

– En Tres puñales, los acompañamientos van en crescendo, con unos solos de carácter trágico, y con un final de voces enigmáticas:

Me parece un temazo; una letra fantástica que explica que mientras espero que me claves los tres puñales, yo estoy aquí procurando que esto funcione y que nos queramos de verdad. Me conmueve, especialmente la letra; y además era una buena oportunidad de hacer una canción un poco más cañera en el disco.

– Manos vacías, nuevamente Rafael de León, está tratada más como tango que como copla, con una guitarra twanguera y una sección de viento a lo Herb Alpert:

Me hace gracia porque es muy moralista. Es donde se ve el peso del cristianismo, porque al final, la copla tiene mucho de eso. La encontré en una escena de la Lola Flores y le está diciendo que es un egoísta, que no ha hecho nada por nadie, pero un día: “Alguien te preguntara por tus obras buenas, y lloraras con pena al ver tus manos vacías”. Le dice que vaya haciendo, pero cuando lo juzguen, flipará. He apostado por hacerla bastante moderna y jugar con el contraste del estribillo celestial, que te juzga.

– Que nadie sepa mi sufrir, la conocida canción de Ángel Cabral, es otro de los temas en los que la interpretación minimalista de Maria Rodés destaca sobre un acompañamiento que rinde homenaje a Los Gemelos, eternos acompañantes de María Dolores Pradera, a la que también homenajea:

Es un excepción, porque no es una copla, es una ranchera. Me gusta mucho la letra, que me parece muy triste, de amor; y es también hacer un guiño a la ranchera que es un poco como una prima hermana de la copla, un estilo de canción muy parecida, de pasiones desbordadas, sufrimiento. Escogí ésta porque la cantaba María Dolores Pradera que es española y también ha cantado copla, con lo que simbolizaba esta unión de géneros.

– A Tatuaje le han dado un ambiente de feria que enseguida varía hacia un aspecto más íntimo, cuando interviene Albert Pla explicando su historia de marinero, para entrar nuevamente en ese tiovivo que, con el acordeón de Joan Garriga, nos retrotrae a los ambientes más apaches de Paris, con aires habaneros:

Puede que sea la que me ha quedado más folclórica del disco. La escogí porque no la podía evitar. Es posible que a nivel de letra se me escape más, pero es muy simbólica respecto al género: es como una copla de manual. Y a nivel de composición me parece muy buena, y diferente a las otras. La idea de añadir a Albert, es porque en la canción hay un momento donde canta un marinero y pensé que tenía que cantarlo un hombre y justamente lo había conocido a él mientras hacía este disco y pensé que no había nadie mejor para hacer de marinero que Albert Pla. Le pregunté y me dijo que sí y: “Hermoso y rubio como la cerveza”, aquí lo tenemos [se ríe].

Un disco en el que la colaboración de los músicos ha sido fundamental:

MariacantacoplaLos arreglos los hemos hecho entre todos. Guillermo Martorell ha hecho los de guitarra eléctrica y minimoog; las guitarras de Mario Mas; Pep Pascual haciendo percusiones; hay también otro percusionista, Quino Bejar. He dejado que todos aportasen algo de lo suyo. Yo me encargado un poco más de las voces, de los coros, y de mis guitarras.

Cuenta además el disco con la intervención de Aleix Tobías a la percusión y Marià Roch al bajo, coproductor, junto a ella del disco, además de los citados Albert Pla y Joan Garriga. Un disco donde Maria Rodés vuelve a sus orígenes, porque ella empezó cantando:
Empecé aprendiendo a cantar. Cantando bossanova, estandars de jazz, como alumna. Pero, a nivel profesional, entre comillas, ya empecé como autora. Y ha estado interesante hacer este disco porque me ha ayudado a darme cuenta de que en el fondo me siento autora. Me ha encantado hacer este proyecto, pero hay algo al componer, que puede que me realiza de una forma distinta.

Por lo que no es de extrañar que uno de sus nuevos trabajos sea como cantautora, pero hay más:
Ahora tengo dos ideas en mente. Una es hacer un disco de canciones mías, que aún no sé hacia donde irá, no te puedo decir mucho. Sí que sé que quiero huir un poco del sonido de la guitarra acústica; tengo ganas de coger la eléctrica y de hacer algo más oscurito. No sé cuándo estará acabado, pero que ya está en marcha. El otro es una idea más loca. Hacer un disco instrumental, porque tengo muchas ganas de hacer servir la voz como instrumento, librarme un poco de las letras. Será una interpretación de una de las publicaciones de un tío bisabuelo que tenía, que no conocí, que era un astrónomo que estaba en el Observatori de l’Ebre, y jesuita, bastante importante en su época. Me hace mucha gracia que fuera un gran científico y, a la vez, un gran cristiano. Quiero hacer una interpretación musical de conceptos astronómicos, fusionados con la mística de la religión [dice riendo] La idea es hacer un disco bastante atmosférico, que remeta bastante al espacio, y hacer mucha guitarra eléctrica con mucha rever, delays, sintetizadores… La voz tratada como un instrumento haciendo diferentes líneas vocales. Como un cosmos musical [vuelve a reír].

Hablamos también de trabajos anteriores; de las colaboraciones, como Convergencia i Unió, junto a  Ramón Rodríguez y Marti Sales; del cambio de sello discográfico, ahora en Chesapik; de la estructura de sus próximos conciertos, donde mezclará canciones de este disco con otras de sus anteriores trabajos; y de otros proyectos, no tan solo musicales, sino vitales:
Para mí, Maria canta copla, es como una especie de cierre de una etapa; me he montado la historia de cerrar mi etapa dramática, como ir a lo más dramático para poner un lacito final y que La Maria Coplera pase a la historia. Porque yo huía de mi tendencia dramática, y justamente fui a parar a un género que es una exageración, y eso en parte me reconforta porque es como, ¡bueno, mira!, lo que hago no deja de ser lo que se ha hecho siempre, y me reconcilio con mi vena dramática.

Una nueva etapa, pero ¿vinculada a la música?
De una manera u otra lo seguiré estando. Más para mí, o puede que continúe haciendo conciertos. Ahora mismo no tengo claro que dirección cogerá. Que seguiré haciendo música, seguro. Pero dirigida a qué o a quién, no sé.

Finalmente le preguntamos si este disco, junto con otras experiencias musicales diferentes que ella ha tenido, no puede despistar a su público:
¡Uf! Sí… Supongo que sí. Pero es lo que hay… [se ríe] El riesgo existe, pero pienso que mi público real será el que entienda que me gusta ir picoteando, ir probando cosas…

Próximas actuaciones: 14 de marzo: Palau de la Música (Barcelona); 27 y 28 de marzo: Teatro del Arte (Madrid)

+ Info | RelacionadosFederico Francesch | DESAFINADO RADIOFotos: Jordi Musquera