Marcus Miller / Festival Internacional de Jazz de Barcelona

marcus-miller.jpg Marcus Miller
Festival Internacional de Jazz de Barcelona
Palau de la Música de Barcelona
11 de noviembre de 2009

Cualquier excusa es buena para disfrutar de un concierto del malabarista del bajo, Marcus Miller. No obstante, que el concierto se presentara como Tutu Revisited, aún aportaba más interés. Para los no allegados, Tutu (1986) fue uno de los discos más renombrados de la última etapa creativa del gran Miles Davis, aunque la obra también se debe en buena parte al bajista, ya que formaba parte del grupo de acompañamiento de la mítica figura y, al parecer, según explican los expertos, el norteamericano escribió y produjo buena parte de los temas.

El trabajo rendía un homenaje musical a la figura de Desmond Tutu, el sacerdote y premio Nóbel de la paz sudafricano que tuvo un papel destacado en la lucha contra el apartheid. Para la ocasión, Miller ha sabido rodearse de un cuarteto de excelencia, en donde el joven trompeta Christian Scott, sin emular a Davis, se transforma en una pieza indispensable, que además convence por su interpretación, su potencia y por su sensibilidad. Verlo tocar, extrayendo toda su capacidad torácica, y el propio retorcimiento corporal, lo situaban a la altura del desaparecido maestro. Así mismo, el saxo Alex Han ayudó a crear momentos de expectación, sobre todo en el continuo diálogo con Scott y el mismo Miller. Y tampoco se quedaban atrás el contundente batería Ronald Bruner y los envolventes y punzantes teclados de Federico González Peña. Por su parte, Marcus Miller demostró un control total del espacio escénico, de la formación y del ritmo, dando paso a los solos y a las improvisaciones de forma medida y natural. Además, convenció por su estilo, por esa característica percusión sobre las cuerdas que ha ayudado a hacerlo famoso.

El ritmo del espectáculo funcionó con solvencia a partir de un inicio centrado en piezas del disco “revisited” –Tomaas, BackyardRitual y Splatch-, dando continuidad a otros temas como Hannibal, Human Nature y Aïda, entre otras, para acabar con la pieza Tutu y el bis Full Nelson, también del álbum. Tras el concierto, todos contentos, los que venían por Tutu y los que venían por Miller. Los asistentes disfrutaron gracias al virtuosismo y a la gran música de Davis, Miller y su banda, que interpretaron los temas sin querer copiar el sonido original, readaptándolo, rejuveneciéndolo y, sobre todo sonando reales y auténticos.

El concierto finalizó con Miller jugando brevemente con el clarinete bajo, con rúbricas rítmicas, una gran ovación, los créditos y el agradecimiento a Davis, allá en los cielos, por su inspiración. Por si no quedaba claro, el bajista de Nueva York continua en el camino de la leyenda del gran renovador del jazz, que sigue más viva que nunca. www.marcusmiller.com, relacionados // Antonio Álvarez Moreno