Marcos Pin Four on Six

Triangle and square, 2018

Marcos Pin es un niño grande al que le gusta jugar, pero yo no me lo imagino jugando en la playa con otros chiquillos sino ensimismado en la arena de Os Catedrales diseñando acueductos y puentes alucinantes para explorar los sonidos del mar. Marcos Pin es un guitarrista y compositor que busca de forma incansable la manera de expresar sus emociones con todas las combinaciones posibles que le permite el pentagrama. Y también con todas las formaciones posibles. Ha jugado con dúos, tríos, cuartetos e incluso con la big band de Factor E-Reset. Ahora se atreve con un formato de lo más original, cuatro guitarras. Jens Larsen, Alfonso País, Virxilio da Silva y la suya. Con un diseño precioso (obra de Rocío Alén)  una casita construida con un triángulo y un cuadrado, homenajea a su ciudad (Lugo) y con un 4 on six (cuatro hombres con seis cuerdas cada uno)  homenajea a su ídolo Wes Montgomery.  Según comenta el propio Pin, se trata de dos suites, una de tres composiciones que forman los lados del triángulo y la otra de cuatro para el cuadrado. Como no podía ser de otra manera empieza la casa por el tejado. Aun que he escuchado todos los trabajos de Marcos Pin y unos cuantos de Virxilio de Silva, no conozco a los otros dos músicos, así que aunque en algunos momentos puedo intuir la guitarra free de Virxilio, o algunos desarrollos de Pin,  no puedo ni quiero “adivinar” lo que aporta cada músico en las composiciones. Empiezan con Lugo’s Cold, en siete minutos estos cuatro músicos se pasean por imágenes (nada frías) dónde se intercambian continuamente los papeles y el que presentaba la melodía al momento puede tener que mantener una línea segura para que el otro pueda hacer sus florituras o remarcar pequeños detalles como si se tratara de un percusionista. The smell of wet, otro tema largo que empieza con la calma del que tiene una historia por explicar y la noche es larga. No sabría porque pero cada vez que la escucho pienso en Dino Saluzzi y toda su familia cuándo interpretan ese folklore de Parla. On a bop night, aquí se acerca de nuevo a la música que ya trabajo en su dúo con el guitarrista Telmo Fernández, pero ahora son cuatro guitarras y cuándo te metes de lleno, con unos buenos cascos y el silencio de la noche ¡Oh amigo! El bop te envuelve y te toma preso sin remedio.  Y sigue el disco con los cuatro temas de la siguiente suite. Cuatro temas que hacen referencia a cuatro plazas de la ciudad de Lugo. The Eagle Flight es un tema mucho más dicharachero, mientras dos guitarras corren arriba y abajo por el mástil, las otras dos hermanan el manouche con el blues más callejero de los hermanos Amador. San Marcos, el blues llama a la puerta, no te dejes engañar por la presentación del tema, no te creas que ya tienes el estribillo cogido, el viejo blues tiene unos tentáculos grandes y te atrapará irremediablemente, una de las composiciones más complejas e imprevisibles. Soledad, una balada preciosa que te atrapa desde el principio, de nuevo el lenguaje del jazz deja paso a ese sabor a música tradicional que va directamente al corazón, sin apenas tiempo de pasar por el analítico cerebro. Una delicia que consigue mantener durante 9 minutos ese pulso romántico que la caracteriza. Red Wine Fountain, dedicada a esa fuente de la Praza do Campo dónde al parecer una vez al año mana vino en lugar de agua. En consecuencia las guitarras se vuelven más achispadas y una melodía festiva nos sirve de despedida para un trabajo complejo, en el que Marcos Pin vuelve a dejarnos este regalo de sus vivencias envueltas en poesía musical. + info | relacionados