Mapasonor

Un-sac
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“Una persona amb un sac penjant” 2011, Els LLibres de Caramella.

Tras doce años dedicados con ahínco y mucho tesón a la revista Caramella, sus responsables han dado un salto al mundo editorial publicando un excelente trabajo de investigación sobre las músicas mediterráneas. Así, en plural, ya que hablar de una música mediterránea como algo homogéneo es tan falso como políticamente incorrecto. El viaje por las islas de Creta, Sicilia y las Baleares que propone el colectivo Mapasonor viene a demostrar esa diversidad, enriquecida sobre todo por haber sido tierra de paso, pero donde paradójicamente el tiempo se ha congelado durante décadas, indiferente en ocasiones a las aceleradas mutaciones sociales, culturales y bélicas habidas en el continente.

Pero el libro no es sólo un compendio de ensayos sobre músicas autóctonas, sino también un manifiesto ideológico sobre la cultura popular. Aquí, la gente anónima entrevistada es la verdadera protagonista. No en vano, el proyecto corre a cargo de la asociación Mapasonor, involucrada en la realización y difusión de producciones audiovisuales para promover las artes populares y las culturas tradicionales. Éstas son generalmente las que casi siempre quedan fuera del alcance mayoritario de los grandes medios –y prueba de ello es la escasez de revistas españolas especializadas en world music y el creciente número de pequeños sellos discográficos de la misma temática que están cerrando puertas por falta de medios–. La dedicatoria misma del libro a los movimientos ciudadanos del 15-M ya supone toda una declaración de principios, tanto éticos como estéticos, que lleva a denunciar los fraudes y las negligencias de un sistema político que, como siempre, acaba afectando al ámbito artístico y educativo de todo país. Las bellas palabras de Toni Torrens que Un-sac-llibreabren el libro reivindican precisamente que la ignorancia nace cuando los abusos (y la inoperancia) del poder le sustrae al pueblo uno de los más preciados bienes de su psicología: su cultura.

En este extenso trabajo de campo –que también puede leerse como un entretenido libro de viajes como los que escribe el siempre magnífico Xavi Moret–, los investigadores beben de campos científicos tan variados como la antropología, la sociología y la etnomusicología, sin decantarse sesgadamente hacia ninguna disciplina en concreto. Esta postura epistemológica se agradece enormemente, pues abren la lectura de lo folklórico a todo tipo de interpretaciones: desde lo religioso a lo político, desde los valores morales a las relaciones familiares, desde la moda y las costumbres ornamentales hasta los ritos gastronómicos y festivos, etc. Las colaboraciones de los expertos son también abundantes (Sàgar Malé, Kilian Estrada, Nuccia Maugeri, Maria Salicrú, Francesc Vicens, Robert Alzina, Jordi Alsina y Josep Martí, del CSIC de Barcelona), sin desmerecer las contribuciones testimoniales de músicos como Efrén López (L’Ham de Foc), Toni Roig (Al-Mayurqa), Ross Daly (Labyrinth) y Vicent Torrent (Al Tall), entre otros.

Las reflexiones y los argumentos que se exponen entre las páginas de Una persona amb un sac penjant se complementan además con un DVD con tres documentales que nos ofrecen un paseo por varias escenas cotidianas o lúdicas en las que la música cobra una especial relevancia: una boda, una procesión religiosa, una siega en el campo, etc. La tesis de fondo que subyace es que, fortaleciendo la cultura, se recupera una identidad perdida, lo que de nuevo subraya los peligros de homogeneizar las músicas con una etiqueta que tiene más de frontera política que de consenso estético. Por ejemplo, se presentan sobradas pruebas de la aún presente influencia de la cultura griega en Turquía, de las raíces arábigo-greco-latinas en los lamentatori de Sicilia y en la absorción de géneros “putativos” que se introdujeron en las Baleares por imperativo político, como el fandango, el bolero o la jota, entre otras afirmaciones que sin duda provocarán un animado debate entre los círculos más “puristas” y conservadores.

Pero las incursiones de la investigación no se circunscribe únicamente a la música. También se extiende hacia la evolución organológica de los instrumentos, su diseño y afinación, los bailes populares,  los roles sexuales de los participantes en cada una de las escenas analizadas, etc. Y entre las muchas teorías que se aventuran está la de que formas como el glosat, las tonadas de camp y los lamentatori constituyen asimismo los sentimientos que dan sentido a la música como artefacto social de primer orden, lo que entronca este trabajo con otras propuestas recientes como las de Jaume Ayats Els Segadors: De cançó eròtica a himne nacional (2011, L’Avenç)–, Carlos Ranera y Ángel García Prieto Fado y psiquiatría: Psicopatología de la saudade (2011, Silva)– o los esfuerzos del añorado Jorge Mochales al frente del Museo Etnográfico del Oriente de Asturias, en Porrúa. Una persona amb un sac penjant será, con el tiempo, una de esas referencias ineludibles en todo trabajo académico sobre las ciencias humanas, desde el área de las artes populares. | + info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno