Madeleine Peyroux | The Blue Room

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Madeleine Peyroux
The Blue Room, Universal, 2013

El disco de Madeleine Peyroux, The Blue Room tiene una doble cronología. La del disco en sí, 2013, y la de aquel otro en que se basa, Modern rounds in country & western music, que grabó Ray Charles (en realidad fueron dos, debido al éxito del primero) y que en su época fue toda una revolución, porque un cantante negro se atrevía a interpretar temas del repertorio blanco, y además en un momento de gran convulsión racial en su país. Era el 1962.

Quien une estas dos fechas es, de hecho, Larry Klein. Porque The Blue Room es un encargo que este, como productor, le hizo a la cantante, con la intención de recuperar un disco mítico en los EE.UU., que el propio Larry Klein oyó a los 12 años de edad y que, explica, desde entonces mantuvo la idea de recrearlo, hasta el momento que pensó que la voz y el estilo de Madeleine Peyroux se adecuaba al proyecto.

Dicho esto, realmente la cantante, que acepto el reto, de alguna forma desvirtuó el homenaje al incluir temas de otros autores, incluso de alguno que ni habían nacido en aquel momento; y llevó a su terreno, como siempre hace, los únicos cinco-más-uno temas escogidos de los más de veinte de los dos L.P. de Ray Charles.

El resultado es que estamos ante el disco más americano de la cantante. Un trabajo en el que el jazz, el country y el blues están omnipresentes, una música que ella domina, pero que no abarca todos sus registros de la artista. A pesar de su perfecta producción, de la calidad de las interpretaciones de todos los músicos que intervienen, incluida la propia Madeleine Peyroux; no va a ser este, creo, el álbum de referencia de la artista.

The Blue Room consta de diez temas, más un bonus track, e incorpora, además, un DVD donde encontramos el video de ChangiMadeleine.Peyroux--The-Blue-Roomng all those changes, un unplugged de I can’t stop loving you, y un documental alrededor de la creación del disco. Como he dicho solo seis de los temas, de hecho, corresponden a la grabación que hiciera Ray Charles, y todos ellos pasados por el tamiz de Madeleine Peyroux.

El disco comienza con Take these chains from my heart, único tema del Modern rounds in country & western music Two, con acompañamiento de cuerdas, dirigidas por Vicent Mendoza, una pedal steel guitar que maneja Dean Parks y el órgano hammond de Larry Goldings, entre otros instrumentos, tres elementos que se irán repitiendo en muchos de los temas. Junto a estos músicos también están presentes en la grabación Jay Bellerose a la batería, y David Pitch al bajo, además del músico invitado que ya comentaremos.

Le sigue Bye Bye love, también del primitivo disco del cantante negro, canción de debut de The Everly Brothers, que en su origen se movía entre el country y el rockabilly; que recuperara Ray Charles, con una big band y unos coros femeninos respaldándole; y que Madeleine Peyroux interpreta en un tempo mucho más lento que el original, doblándose la voz.

Changing All Those changes, es un tema de Buddy Holly, que ella, confiesa, no conocía anteriormente. Homenaje merecido a uno de los pioneros del rock, y canción escogida como sencillo: “Porque sonaba bien”, explica, a la que se le han hecho los cambios correspondientes. Le sigue Born to lose, de Frankie Brown, tercer tema del disco de Ray Charles donde encontramos, posiblemente a una Madeleine Peyroux más cercana a otros trabajos suyos, con esa forma de cantar adelantando y retrasando las entradas, lo que crea una sensación expectante en el oyente, a pesar de una excesiva presencia de violines. Un precioso solo de trompeta a cargo de John “Scrooper” Sneider, el invitados de la grabación, al que volveremos a oír, redondea el tema, que tampoco pertenece al disco de referencia.

Guilty, de Randy Newman, este autor tan comprometido con el cine y sus bandas sonoras, es otra de las nuevas apuestas del compacto y se erige como una de las mejores canciones, donde la cantante, vuelve a imponer su estilo, incluso por encima del nuevamente algo edulcorado acompañamiento y del recuerdo que tenemos de la extraordinaria versión que hizo en su día Joe Cocker, explicándonos en la letra del tema, una tormentosa relación del culpable protagonista, con el alcohol y la cocaína.

Bird on teh wire es el casi obligado Leonard Cohen del disco, un autor importantísimo para Madeleine Peyroux, de la que todos recordamos su versión extraordinaria de Dance Me To The End Of Love. Decía la cantante que Bird on the wire era la composición, entre todas las que conoce, que más le gustaría haber escrito, por su humildad, porque la hacía volver a la esencia del ser. Una canción que finalmente había podido incluir en este nuevo disco. Y se nota este cariño, porque es otro de los temas que interpreta de una forma más personal y libre.

Vuelve al disco homenajeado con I can’t stop loving you, con una magnifica intervención, nuevamente, de Larry Goldings y su hammond, que posiblemente, durante todo el disco, se constituye, por la forma de tratar los acompañamientos y la reminiscencia que nos trae de aquellos famosos coros femeninos, como el punto de encuentro más importante entre el primitivo trabajo de Ray Charles y el de ella.

Otro de los temas añadidos es Gentle on my mind, de John Hartford, al que le sigue el último de los cinco originales del Modern rounds in country & western music, You don’t know me, nuevamente con John “Scrooper” Sneider, para llegar a otro de los temas añadidos, Desperados under the eaves, de Warren Zevon. Cuando la oímos en directo presentando este disco en el Palau de la Música, antes de interpretar esta canción, explicó que haciendo las fotos para su disco en un bar, se topó con un viejo que le pidió disculpas por estar bebiendo a las 10 de la mañana y que le contó su vida: Que había vivido los disturbios raciales de Alabama, luchado en Vietnam bajo el mando de un sargento negro que odiaba a los blancos, y que estaba en California porque no había un lugar más lejos al que ir buscando el ideal americano… Esta sensación que ella trasladaba a los espectadores, en aquel caso, también la notamos en la versión del disco, con una interpretación muy sentida, casi narrando más que cantando, una letra que nos dice que “salvo en los sueños nunca se es realmente libre “.

Acaba aquí oficialmente el disco, aunque queda I love you so much it hurts, el bonus track, compuesto por Floyd Tillman, que se mantiene dentro de la línea de todo el compacto, con un aire levemente hawaiano, con la última intervención de la trompeta, sexto tema recuperado del disco de Ray Charles.

Mención aparte merecen las imágenes gráficas del DVD. Un mediometraje donde la propia Madeleine Peyroux, y Larry Klein nos hablan sobre el proceso de creación de este trabajo. Aconsejamos verlo después de escuchar el CD, para comprender mejor lo que hemos oído, y entender el porqué y el cómo del trabajo de sus autores. También encontramos el consabido video clip, del single, Changing all those changes, donde una divertida Madeleine Peyroux nos lleva de paseo con un Chevrolet Bel Air clásico. Finalmente una de las joyas de todo el trabajo: Una guitarra, en este caso en manos de Jon Herington, y su voz para interpretarnos I can’t stop loving you. Y es que a Madeleine Peyroux no le hacen falta muchos aditamentos para dar lo mejor de ella.

The Blue Room no deja de ser un disco de encargo, y aunque ella, como no podía ser de otra forma, se lo ha llevado a su terreno, puede que a los que la amamos como artista, nos haya faltado un poco de esas influencias francófonas, de unos temas tratados de una forma más íntima, de ese dejarse llevar, por parte de la propia Madeleine Peyroux… Y este I can’t stop loving you que os acabo de citar, refuerza esta idea. + Info | Relacionados | Escucha el programa | Federico Francesch |DESAFINADO RADIO