Luis Perdiguero

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Luis Perdiguero

“Canta a José Antonio Muñoz Rojas” Nuba Records, 2011

En una época en que se nos van más flamencos de los que llegan, a principios de mes fallecía otro grande de la guitarra, Enrique de Melchor. Discos como el que nos ocupa son una alegría para los seguidores de esta música. Este es el segundo trabajo del cantaor de Antequera y ha querido homenajear a su paisano José Antonio Muñoz Rojas, poeta del 27 dotado de esa característica que tan bien define a la generación, la proximidad al pueblo, característica que debería enarbolar siempre cualquier cantaor que se precie. Empieza Perdiguero con unas malagueñas y queda claro que este será uno de los trabajos más serios del año que acaba, bien cantadas con un sentimiento en que el palo está por encima de la letra, en que a pesar de que el poeta tiene mucho que decir, la libertad de la malagueña se impone a cualquier letra y el cante vuelve a ser grande desde su desgarro. Un abandolao, cante que ya muy pocos conocen y vuelta a la fuerza de la soleá, Antonio Carrión a la guitarra no es cualquier cosa, no puedo olvidar aquella joya que grabo con Chocolate “Mis 70 años con el cante” Palo nuevo, 2001 uno de los discos imprescindibles del flamenco de este siglo. Tiene Carrión un acompañamiento que aun que parezca sencillo y permita crecer la voz de Perdiguero, también asegura con sus rasgueos la consistencia del compás. Unas bulerías por soleá para rematar la anterior soleá, continúa con unas alegrías,  entrada original de Carrión sin querer marcar demasiado. Perdiguero se acerca a Cádiz pero no imita a los grandes gaditanos, el cantaor busca su propio estilo, se agradece. Quizás al tratarse de letras no pensadas para alegrías es cuando se nota esa diferencia. En los tarantos la voz del poeta se fusiona perfectamente con el grito del que sufre, que bien canta Luis Perdiguero y que bien aguanta la dureza del cante minero, perfecta la conjunción de Carrión. En las bulerías, la letra poco festiva de Muñoz Rojas tiene que agarrarse al ritmo del palo y conseguir el jaleo de la fiesta desde el ritmo, ya que las palabras no le ayudaran. En los tientos ha tenido que dejar mucho espacio Carrión para que la voz de Perdiguero subiendo y bajando con un esfuerzo que le honra consiga meter una letra profunda y rica en matices. En la seguirilla en cambio los adornos de la guitarra nos llevan a un mundo de pastores donde la hondura vuelve a ser más importante que la letra. Para cerrar este excelente trabajo un romance a pelo, la guitarra se calla y la voz de Perdiguero acompañada por golpes secos de percusión natural se adentra en una especie de paso religioso cargado de ese sentimiento que solo el pueblo andaluz sabe conjugar entre pasión y religión. www.deflamenco.com | relacionados | Candido Querol

Luis Perdiguero
“Canta a José Antonio Muñoz Rojas”
Nuba Records, 2011
En una época en que se nos van más flamencos de los que llegan, a principios de mes fallecía otro grande de la guitarra, Enrique de Melchor. Discos como el que nos ocupa son una alegría para los seguidores de esta música. Este es el segundo trabajo del cantaor de Antequera y ha querido homenajear a su paisano José Antonio Muñoz Rojas, poeta del 27 dotado de esa característica que tan bien define a la generación, la proximidad al pueblo, característica que debería enarbolar siempre cualquier cantaor que se precie. Empieza Perdiguero con unas malagueñas y queda claro que este será uno de los trabajos más serios del año que acaba, bien cantadas con un sentimiento en que el palo está por encima de la letra, en que a pesar de que el poeta tiene mucho que decir, la libertad de la malagueña se impone a cualquier letra y el cante vuelve a ser grande desde su desgarro. Un abandolao, cante que ya muy pocos conocen y vuelta a la fuerza de la soleá, Antonio Carrión a la guitarra no es cualquier cosa, no puedo olvidar aquella joya que grabo con Chocolate “Mis 70 años con el cante” Palo nuevo, 2001 uno de los discos imprescindibles del flamenco de este siglo. Tiene Carrión un acompañamiento que aun que parezca sencillo y permita crecer la voz de Perdiguero, también asegura con sus rasgueos la consistencia del compás. Unas bulerías por soleá para rematar la anterior soleá, continúa con unas alegrías,  entrada original de Carrión sin querer marcar demasiado. Perdiguero se acerca a Cádiz pero no imita a los grandes gaditanos, el cantaor busca su propio estilo, se agradece. Quizás al tratarse de letras no pensadas para alegrías es cuando se nota esa diferencia. En los tarantos la voz del poeta se fusiona perfectamente con el grito del que sufre, que bien canta Luis Perdiguero y que bien aguanta la dureza del cante minero, perfecta la conjunción de Carrión. En las bulerías, la letra poco festiva de Muñoz Rojas tiene que agarrarse al ritmo del palo y conseguir el jaleo de la fiesta desde el ritmo, ya que las palabras no le ayudaran. En los tientos ha tenido que dejar mucho espacio Carrión para que la voz de Perdiguero subiendo y bajando con un esfuerzo que le honra consiga meter una letra profunda y rica en matices. En la seguirilla en cambio los adornos de la guitarra nos llevan a un mundo de pastores donde la hondura vuelve a ser más importante que la letra. Para cerrar este excelente trabajo un romance a pelo, la guitarra se calla y la voz de Perdiguero acompañada por golpes secos de percusión natural se adentra en una especie de paso religioso cargado de ese sentimiento que solo el pueblo andaluz sabe conjugar entre pasión y religión. // Candido Querol  

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