Luis Eduardo Aute

aute.jpg Luis Eduardo Aute
Festival Barnasants
Palau de la Música
Barcelona

19 de febrero de 2009
Tras la presencia el año pasado de Luis Eduardo Aute en el Festival Barnasants, la organización ha confiado en él otra vez para ofrecer al público un repertorio de las canciones clásicas de este músico, poeta, realizador de cine y traductor del amor a bellas palabras mortales o inmortales, dada la profundidad con la que se han clavado en la memoria colectiva de varias generaciones.

Con un repertorio, una puesta en escena y una propuesta musical muy similar a la de hace un año, Aute se entregó a un público tranquilo, maduro, que conoce sus temas y que aplaude a rabiar cuando percibe que se acerca el fin del espectáculo.

Acompañado de una formación de lujo comandada por el virtuoso guitarrista Toni Carmona, Aute regaló a los asistentes tres horas de las canciones que más han marcado su vida como persona y como músico. Y lo mejor es, que a pesar de que los años pasen, de que las arrugas se labren en la piel, la voz de Aute sigue manteniendo su brío y su especial y tierna sensibilidad para describir esos instantes únicos entre dos amantes, para descubrir una sensación de pérdida o para mostrar los bellos momentos de la cotidiana rutina. Además, no pierde, parece ganar, un discurso afilado para sobrevolar con ironía la realidad más esperpéntica de nuestro entorno social y político, haciendo referencia a momentos de actualidad.

En esta ocasión también presentaba ante su público las canciones de siempre, que han sido recopiladas en Memorable Cuerpo (Sony-BMG, 2008), una caja que reúne su biografía musical y gráfica con 115 canciones repartidas en 7 CD y un DVD doble con diferente material visual.

El concierto comenzó con Invisible, y sin la presencia visible del autor, que se hizo presente en Recordándote, lo que significaría el principio de 34 temas que Aute y los suyos interpretaron con total verosimilitud y ganas. Pasaba por aquí, Hafa café, Cine, cine o Aleluya nº 5, fueron metiendo al entusiasmado público en el rincón secreto preparado por el cantante, brillando en Cada vez que me amas, Slowly, o Siento que te estoy perdiendo. También hubo un dúo con el cantante Joan Isaac, con quién interpretó en catalán De alguna manera, con demasiada impostura por parte del invitado.

Antes de los vises también sonaron temas menores, sin carisma y más distantes como De la luz y la sombra, Siglo XXI, o Imaginación, que se explican por la inquietud del artista ante su pensamiento y ante sus otras dotes artísticas.

Si hace un año Aute nos ofreció esas canciones con un aspecto de modernidad, en esta ocasión vuelven a sonar clásicas, próximas a su origen y tan sólo mejoradas en el aspecto musical con el acompañamiento más eléctrico y constante de la guitarra de Toni Carmona.

El fin de fiestas, el esplendor interpretativo de Aute llegó en el corto tramo final cuando sólo y con su guitarra repasó Dentro, Anda, Las cuatro y diez, y las maravillosas La Belleza y Al Alba. Si en La Belleza, el autor parece haber resumido la esencia de su manera de ver el mundo y su música con una sensibilidad sin comparación, en Al Alba –ya todo un himno-, Aute a capela demostró que no hay edad para la música, que en lo más sencillo se encuentra lo más bello y que unas frases bien pensadas son capaces de emocionar sin caer en la sensiblería, tan sólo con inteligencia y ternura.

También vale la pena mencionar que Aute felicitó y dedicó el concierto a los 16 jutges (16 jueces), los cantautores catalanes que ahora hace 50 años “construyeron un sueño a partir de la canción tradicional catalana, a través de una reivindicación ética y moral todavía viva”. // Antonio Álvarez