Luis Calvo Pirineos Sur 2012

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Este fin de semana empieza una de esas citas marcadas en rojo en los calendarios de todos los que nos movemos alrededor de B!ritmos, seamos lectores o redactores.
 
La eficacia probada de Pirineos Sur.
Aprovechando la oportunidad hemos charlado con su director artístico, Luis Calvo, para repasar el presente, el pasado y el futuro de Pirineos Sur.
 
¿Qué queda, tras todos estos años, de aquellas primeras ediciones de Pirineos Sur?
Quedan muchas cosas. Una de las más importante es el calor humano que ha surgido entre tantas personas: artistas, productores, mánagers, promotores, periodistas… Una complicidad que va más allá de la misma música. También la experiencia. De alguna manera hemos sido una modesta escuela, ya que inauguramos una iniciativa sobre la diversidad cultural que casi nadie se había planteado hasta entonces. Y, por supuesto, demostrar que tradición y modernidad no son excluyentes; al contrario, se alimentan.
 
pirineos-sur-logo-2012Una de las actuales señales de identidad del festival es la cooperación con festivales africanos. ¿Es una acción «inevitable», atendiendo al espíritu de Pirineos Sur?
Pirineos Sur se basa en tres ejes fundamentales, quizás el hecho que más y mejor lo diferencia de otros festivales: la diversidad, la biodiversidad y la cooperación cultural. Ninguno prevalece sobre el otro, son nuestras señas de identidad. Y por eso la cooperación con festivales, empresas y asociaciones, no sólo de África, también de América Latina, es un compromiso que, pese a la crisis, mantenemos.
 
¿De los diferentes conceptos del festival, cuál es el que mejor se ha sabido comunicar? ¿O el que mejor han captado el público y los medios?
Yo creo que los tres que he mencionado han sido perfectamente captados. Al principio, la gente se acercaba por la diversidad de artistas, géneros y estilos que mostrábamos. Una vez en el Valle de Tena, se sorprendía del marco natural donde se ubicaban las actividades y el enorme respeto que en todo momento intentamos mantener con el entorno. Y en los últimos años hemos apostado fuerte por evidenciar que la cooperación cultural crea riqueza, fomentando valores que tienen que ver mucho con nuestra filosofía.
 
¿Qué cambios habéis ido detectando en el público a medida que avanzaba la historia del festival?
Muchos y pocos a la vez. No ha cambiado para nada el público curioso e innovador que siempre existe, que se acerca a nuestro festival sabiendo que va a conocer y descubrir algunas propuestas que, normalmente, no se muestran en los grandes medios y en otros festivales. Hay personas que llevan quince o dieciocho años viniendo al festival, algunas son Aragón y otras, del resto del país. Tenemos ejemplos de jóvenes que vinieron por primera vez cuando eran bebés y han seguido viniendo ya sin la tutela de sus padres. Sí me gusta mencionar que los asistentes son, sobre todo y más allá de la edad, amantes de la música. La mayoría hace muchos kilómetros para venir hasta el valle y ese “sacrificio” se nota mucho en el respeto que siempre muestra hacia los artistas. En los conciertos de Pirineos Sur surge esa comunión con el escenario que sólo se produce con apasionados de la música. Por otra parte, hay un público familiar, que no va a los conciertos de noche, pero sí al resto de actividades, que completa el círculo.
 
¿Cuatro artistas que tengamos que descubrir en esta edición de 2012?
Básicamente, aquellas propuestas que resulta más difícil de ver en nuestros escenarios: Ethiocolory Munit & Jorg (Etiopía), El Tutero (Aragón), Barry (Marruecos), Astillero (Argentina), Justin Adams & Juldeh Camara (Gambia / Reino Unido), Batida (Angola) o Fábrica de Rimas (con artistas de Marruecos, Colombia y España).
 
¿Resulta muy difícil encontrar, año tras año, el lema, el motivo central, que sirve de eje a la programación?
En la música, en realidad en la cultura de forma general, hay líneas de investigación, de conocimiento. Es lo que nosotros hacemos. Año tras año valoramos y analizamos qué línea puede resultar interesante y cómo podemos hacer posible que se visualice en el festival. Abrir ojos y oídos es esencial en cualquier profesión, mucho más en la nuestra.
 
¿Aún os preguntan por qué la imagen de Pirineos Sur es un camello de tres jorobas?
Sí, claro. Y también qué es eso de la diversidad cultural, si el escenario están en un lago o en un pantano, si se duerme con manta… Lo tenemos perfectamente asumido. // www.pirineos-sur.es | Relacionados | Jordi Urpi