Lucrecia, Ramón Valle, Nils Fischer. América como te adoro.

Jamboree 25 de julio de 2017

Lucrecia Pérez Sáez nació en Cuba pero lleva desde el 93 viviendo en Barcelona, y además de pianista y cantante, se ha hecho famosa por la televisión y por su pelo de colores (somos así) Anoche traía un proyecto que, según comentó, nació un día de Año Nuevo en Rotterdam en compañía del pianista cubano Ramón Valle y del percusionista alemán Nils Fischer (no quiso explicar cómo debió de ser la noche anterior) Ramón Valle (que vivió un tiempo en Barcelona y suele volver por el Jamboree) es uno de mis pianistas preferidos, su No escape ACT 2003, siempre lo tengo cerca. Pero anoche dudaba sobre que enfoque le darían al bolo. Les acompañaba el contrabajista también cubano Yelsy Heredia (famoso por sus colaboraciones con Cigala, Valdés.. ) empezaron recordando a Eusebio Delfín con En el tronco de un árbol, que inmortalizó entre otros Compay Segundo, emoción a flor de piel. Después explicó Lucrecia que quería recordar a otros músicos cubanos como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez que como representantes de la nova trova a veces no merecen el mismo interés que los de la vieja trova. Cantó El breve espacio en que no estas, de Milanés y después el Réquiem de Silvio Rodríguez. Personalmente me encuentro más cercano a Compay que a los de la nueva trova. Pero señores, era de noche y todos los gatos son pardos, que diría aquel que sabemos. Cuándo estos músicos cubanos se ponen a homenajear a los suyos, con esa sonrisa permanente, con esa complicidad con el público, con esas tablas que tiene Lucrecia, uno cree estar en un momento tan mágico como los que estuvieron ante Ella Fitzgerald o Louis Armstrong  (por nombra otra sonrisa) es increíble como hacen fácil lo complejo. Y llegó Siboney (Ernesto Lecuona)  y Lucrecia habla de Lecuona y de Ramoncito Valle, que tiene cuatro hermanas y todas son músicos y da la sensación que Lecuona estuviese entre nosotros, con naturalidad nos canta una de las canciones más importantes de la historia como si nada. La inicia percusión y voz y cuándo entra el contrabajo y el piano ya uno se queda con la boca abierta. Y vinieron los boleros, ¡cómo no!  Cenizas, que había inmortalizado Toña La Negra, después Que te pedí y Lucrecia se crece más todavía (recuerda habérselo escuchado a La Lupe) pero esta mujer vive los boleros de tal manera que no necesita envidiar a nadie ¡que placer! Cómo si hubiese adivinado mi pensamiento no podía faltar Bola de Nieve y su Drume negrita, como disfrutó Valle jugando con el piano. Mientras Lucrecia sale a cambiarse de vestuario se queda el trio y Heredia se lo pasa en grande haciendo scat y demostrando de lo que es capaz. Vuelve Lucrecia hermosa como una diva, hacen un pupurri de todos los éxitos de la música cubana pidiendo colaboración a un público que tienen atrapado desde el principio y cierran con un bembé, Hermosa Santa dedicada a la Virgen de la Caridad del Cobre (de ahí su traje cobrizo) Agua. + info | relacionados

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