Lucrecia & Viçens Solsona

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Lucrecia & Viçens Solsona

4Djazz Palafolls 10 de junio de 2016

Veinte años hacía que Lucrecia y Viçens Solsona habían grabado Mis boleros, un álbum mítico dentro del género. Lucrecia que llevaba por entonces tres años instalada en Barcelona supo escoger  la guitarra versátil de Solsona para repasar unos temas de su amada Cuba pasados por ese tamiz universal que es el jazz. Después de tanto tiempo el proyecto vuelve a presentarse en sociedad. El teatro de Palafolls estaba más lleno que nunca, el público que en otras ocasiones busca la sorpresa de una programación fiable, ahora sabía muy bien a lo que se enfrentaba y no hubo decepciones. Empezó la noche con Allí, en clara referencia a Cuba, un tema que Lucrecia había grabado para TV3 en un documental titulado Balseros. Estaba entusiasmada con la presentación del proyecto de esta noche y lo hacía totalmente suyo, siguió con otro tema que su mama había compuesto para su papa, nos habló de amor, nos acercó a su tierra, sus emociones, sus recuerdos. De pronto la guitarra siempre inquieta de Solsona, enmarcaba entre acordes las notas inconfundibles de Alfonsina y el mar. A pesar de las incontables versiones que habré escuchado de este tema, volvió a sorprenderme la riqueza armónica que aportó Solsona. Viçens Solsona, guitarrista muy vinculado al Taller de Músics y con una carrera ejemplar dentro del jazz catalán dejó claro durante toda la noche que su aportación musical era imprescindible para que los boleros de Lucrecia tuviesen una lectura diferente de otros boleros. Pero no toda la noche lo consiguió, en el siguiente tema, Dos gardenias, Lucrecia estuvo demasiado protagonista, quiso sacar ese chorro de voz que de vez en cuando algunos cantantes necesitan sacar en directo (con el consiguiente peligro de operismo)  y la guitarra se pierde en el fondo. Es el problema de esos estándares tan famosos es que parece que la voz tiene que incitar a que todo el público participe. Pero llegó Drume negrita, y la magia de la música cubana, la verdadera música cubana, se instaló en el teatro, la guitarra de Solsona supo transmitir la esencia de esa maravillosa canción, Lucrecia pasó a susurrar, a escuchar la música y dejarse llevar sin pretensiones. Volvieron los boleros clásicos, Franqueza, ¿Qué sabes tú? Con una preciosa introducción de la guitarra de Solsona que sustituía sin complejos a los pianos de Rubén González o de Valdés. Siguieron Contigo aprendí, Desencuentros, Estoy de ti enamorada, y cuando pretendían acabar después de saludar al respetable, tuvieron que volver a salir. Puestos a sorprender había que hacerlo prescindiendo del bolero, y echaron mano de Nostalgia, ese precioso tango que queda bien en cualquier bolo y ya con todo el público con ganas de participar interpretaron Sabor  a ti + info | relacionados | Candido Querol    

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