Los Cronopios

cronopios 2i
Los Cronopios

Relatos breves Underpool, 2016

“No es fácil ser cronopio. Lo sé por razones profundas,  por haber tratado de serlo a lo largo de mi vida; conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones” Julio Cortázar. Tampoco es fácil sacar adelante un proyecto musical en este momento en que la cultura, sea del tipo que sea, no encuentra dónde mostrarse públicamente. Jordi Solé es un joven guitarrista catalán que ha tenido la osadía de escribir ocho composiciones inspiradas en los relatos breves de Julio Cortázar, y junto a otros ocho cronopios como él, incitar al público a que las escuche y saque sus conclusiones. Acepto el reto. El primer tema es  Reflexiones, la batería de  (otro argentino que reside por aquí afortunadamente para nosotros) junto a los vientos (que iré presentando) son el fondo para escuchar unas palabras de Cortázar que sitúan ese ambiente “cultural” que se nos antoja cercano. Distante espejo, vuelve a ser Ramiro el encargado de abrir fuego, Luca Tondena, saxo, Jordi Santanach clarinete, Sergi Felipe flauta, Amaiur González a la tuba y la trompeta de Natsuko Sugao completan el cuarteto de vientos, y como desde atrás, aparición de la guitarra de Solé, al bajo Alexandre Molas y en el piano Juanjo Fernández (del cual tengo sobre la mesa, Frozenframe Quadrant records, 2016) ya estamos todos. Cartas de mama, balada que se presenta sabrosa, las escobillas de Ramiro Rosa marcan una cadencia con espacio para la creación, la trompeta de Natsuko, grave, sensible, con mensaje. Un solo precioso del contrabajo de Molas, que en algunos momentos parece tener dos voces. El canto de los cronopios, y sí, ciertamente Juanjo Fernández inicia un canto de cronopio que todos podrán coger o dejar según se tercie, esa es la grandeza de esta música. La sección rítmica casará perfectamente con los vientos, el latin podrá aparecer o no según desee, los solos de vientos traerán momentos de reflexión pero el canto se mantendrá fiel hasta el final. El Perseguidor (sin duda el relato estrella de Cortázar) introducción con un solo precioso de la guitarra de Solé. Entra el grupo pero sigue mandando la guitarra. Vuelve a jugar Solé con una frase reconocible, sobre la que añadir colores, la flauta (no sé si de Felipe o de Tondena) juega un papel importante en la dualidad con la guitarra. Casa tomada, cambio de registro, si conoces la historia del cuento te ayuda a entender el ambiente que persigue Solé, sino lo conoces, intenta cerrar los ojos y concéntrate en el contrabajo de Molas y te ayudará bastante. La guitarra de Solé parece decirnos que no había solución, que las cosas son como son. Omnibus, La sección rítmica será la encargada de introducirnos en el ritmo dulce del Omnibus, los vientos en “cadenciarnos” cuál pájaros en el atardecer, Solé y su guitarra perfectamente conjuntado con la batería de Rosa (uno de mis momentos preferidos) narraran su historia, el tenor de Tondena dará más magia si cabe. Para cerrar Morelliana, de nuevo la voz nos trae unas reflexiones que cierran un circulo, el noneto vuelve a dar soporte al texto, el texto aportando el valor de la cadencia, más que el del propio texto que perderá el valor (como texto) a la tercera escucha, sirve para dejar al oyente con ganas de volver a comenzar, que así sea. + info | relacionados | Candido Querol