Lila Downs / Entrevista

Lila downs Lila Downs: “Necesitamos querernos más y tener menos miedo”

Su último disco “Ojo de Culebra” cuenta con la colaboración de Enrique Bunbury y La Mari, de Chambao, además de su enérgica expresividad.

Lila Downs es una figura que en los últimos años ha acaparado la atención de todos aquellos interesados por los ritmos de latitudes distantes, y más calientes. Su origen indígena y, a la vez, mexicano y norteamericano le han proporcionado una amplia visión en su capacidad para reconstruir la esencia de la música más popular y ancestral del país norteamericano. Ya asidua a los escenarios españoles, después de haber sorprendido con “One Blood, una sangre” y las rancheras de “La Cantina”, Downs nos ofrece ahora “Ojos de Culebra”, un trabajo dedicado a “las curanderas del alma”, que seguro tendrá un efecto sanador o positivo para aquellos que se animen a escucharlo y disfrutarlo. No se sorprendan si escuchan alguna voz peninsular como la de La Mari, la cantante de Chambao, o el mismísimo ex héroe Enrique Bumbury… 

Acabas de publicar un nuevo disco, vienes de promoción por España… ¿qué expectativas tienes sobre la aceptación del disco aquí?
Me gustaría que la gente lo escuche, que sepan que las historias que he estado componiendo tienen que ver con Oaxaca, con la alegría, la celebración de la vida, de un cambio nuevo en lo mío, en lo personal. He querido dedicar el disco a las curanderas, a las mujeres que saben sanarnos para luego poder renovar la piel, como la serpiente. Dejar la piel vieja para surgir con una nueva, y, bueno, espero que nos vaya bien. A España ya venimos casi tres veces al año y creo que el público ya nos conoce bien. Hay empatía y eso es positivo y de agradecer. 

Con tu asiduidad, ¿conoces algo más la cultura del país?
Me la conozco un poco mejor y poco a poco he ido teniendo amistad con grandes cantantes españolas como Martirio o La Mari, de Chambao, y hemos caminado juntas un poquito y también hemos grabado algún tema en este disco. 

El disco ya ha sido publicado en los Estados Unidos y en México. ¿Cuál está siendo la aceptación del disco allí?
Hasta ahora está consiguiendo una respuesta muy positiva. En México, en una semana hemos vendido más de lo que habíamos logrado vender con uno sólo de nuestros discos, algo que no nos había pasado antes. Y en Estados Unidos está funcionado muy bien. Nuestro trabajo no tiene una gran difusión en televisión, en canales como la MTV, o en otros de cualquier tipo. No tenemos esa promoción pero nos consideramos muy afortunados de que se nos de a conocer de otra forma, que sean las personas las que nos ayudan a transmitir, o a dar a conocer el contenido de nuestro disco. 

Quizás se tiene la idea –posiblemente errónea- que Lila Downs es más conocida en el ámbito internacional, que en el propio México. ¿Es cierto?
Se opina de esa manera porque el medio de comunicación más masivo de México, que es Televisa, nos invita pocas veces. Me da pena decirlo pero es así, me gustaría que nos invitaran más, pero las cosas son así. También es cierto que el tiempo es vida y que prefiero disfrutarlo haciendo las cosas que me harán mejor como música o como ser humano, en lugar de promoverme a mi misma. Creo que es bueno medir las cosas, y hacer lo que a una le interesa y considera más importante. Por tanto, creo que no es cierto que haya un público más pequeño en México, todo lo contrario. Hemos hecho bastante bien nuestro trabajo hasta ahora y hemos vendido 100.000 discos en el país en una semana. Eso significa que nuestro público más fiel está allí. 

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El disco lo dedicas a las curanderas. ¿Cuál es la razón?
Pasé un momento de dificultad física y fui a diferentes médicos pero no hallaban el problema y terminó afectándome a la voz. Tuve miedo, incluso, de perderla y no poder cantar, pero finalmente fui a ver a una curandera de mi estado y ella me dijo: “mira tienes que hablar con tu cuerpo, tienes que perdonarte a ti misma”. Muchas veces nos castigamos con la dieta, o con el cansancio, son muchas cosas. Las mujeres siempre tenemos mucha tensión, por querer estar delgada, y cosas parecidas. Todo esto me estaba afectando hasta que doña Queta me dio unas infusiones. Me las he ido tomando y en seis meses me he sentido mucho mejor, ya repuesta y con ánimo para seguir haciendo lo que tengo que hacer. 

Entonces, ¿“Ojo de culebra” recoge ese estado de ánimo?
Pues sí, tiene mucho que ver con esos estados de ánimo, un poco con la melancolía, la nostalgia de mi tierra, los problemas que hemos pasado últimamente en Oaxaca. Me he dado cuenta que a veces uno quisiera estar en su tierra, pero también sufre con otros problemas que tienen que resolverse poco a poco porque son difíciles. 

¿Cómo has concebido el disco, con tantas colaboraciones?
Surgió con la inquietud de llamar a Mercedes Sosa y a Bunbury. Fueron los primeros a los que les propusimos cantar juntos, pero pensamos que si ellos no podían nos quedábamos sin esas colaboraciones y entonces decidimos proponérselo a otras personas, como por ejemplo a La Mari, la cantante de Chambao, o a Gilberto Gutiérrez, en México, y a Rubén Albarran. Al final, aunque todo el mundo estaba muy ocupado, lo intentamos y mira, lo hemos conseguido. También tratamos de contactar con otras personas pero no pudo ser. Ha sido una labor larga para ver si les gustaba la canción, si tenían la disposición. A algunos los conozco desde hace muchos años y a doña Mercedes no la conocía, pero me atreví a hablarle. Ella escuchó el tema, se lo canté por teléfono, le gustó y aceptó, lo cual es un gran honor para mí. 

¿Cuál de esas canciones, o colaboraciones, te ha llegado más al alma, al corazón?
Creo que el tema de Mercedes Sosa, Tierra de luz. Ha sido bien importante para mí porque habla de la nostalgia de la tierra lejana. Pensé mucho en el sur, pensé en Argentina, en Chile. Además, son sentimientos que he compartido con parte de los músicos que vienen con nosotros, que son de esos países, y hemos estado juntos en esa melancolía. También Perro negro es otra de mis favoritas.

¿Y la colaboración con Bunbury, con La Mari, como ha sido esa relación, el tema, la sensibilidad y la conexión entre vosotros?
Fue un honor que una cantante de flamenco pudiera cantar conmigo porque he admirado tanto ese estilo de canto y ese género, que tiene tanta fuerza. Y encima La Mari es una persona que ha sobrevivido a un cáncer, lo cuál no es una cosa pequeña. Es una mujer con mucha fuerza y le agradezco mucho su aportación porque, además, estamos cantando sobre la idea de sobrevivir, de sanar y de dejar atrás la piel antigua para poder nacer con la piel nueva. 

En este disco no ha canciones en lenguas mallas, indígenas…
Tenía mucho material original y pensé dejarlo para otra ocasión. Estaba trabajando una canción en mixteco pero lo dejé. Habrá otras oportunidades. 

¿El disco tiene la intención de atraer más público, de intentar abrirse para ser ser menos tradicional y más internacional, con un lenguaje musical más ligero?
No, creo que al contrario, para mí era un reto, retomar géneros que quizás no se asocian conmigo de forma natural pero que también son parte de mi herencia cultural. Yo crecí en los Estados Unidos y el blues y el secondline son tan míos como lo son de cualquier otro norteamericano. Además, quise hacer temas que eluden directamente al tema de la emigración, un tema que para mi es muy importante. Contarlo como mexicana, o como latina en Estados Unidos, en estos tiempos (antes de que ganara Barak Obama), y que se diera a conocer al público angloparlante era muy interesante porque considero que el tema de la inmigración ha sido tratado siempre en términos políticos y creo que no es justo, que hay más cosas, más experiencias, más sentimientos…Creo que el trato inhumano que se nos ha dado a los latinos, en muchos de los casos, no se ha tenido en cuenta. Sí, en ese sentido, quisiera que creciera nuestro público, pero siempre siendo consciente de los mismos temas que me parecen importantes. 

lila3.jpgTienes una posición política en cuanto a utilizar esos contenidos, ese mensaje en tu música. Casi siempre ha sido así. ¿Eso te ha causado problemas a nivel político, reacciones contrarias en tu país, sigues firme en tu determinación de decir lo que tienes que decir con tu música?
Sí, aunque hayamos sido censurados y se nos haya cancelado algún concierto por el tema de la inmigración, que a veces incomoda a las personas en un lado u en otro, y también con el gobierno de mi país. El gobierno, que decimos que es el gobierno, que es un sinfín de personas, personajes, amigos y seres humanos con los que también tenemos cosas en común, pero es complicado. Hay que seguir haciendo lo que uno considera adecuado, y ya el público decidirá si funcionan o no. 

Con Martirio, ¿como ha sido la experiencia de cantar con ella?Muy bonita, ella es una gran persona, y fui a aprender de ella. Traté de librarme de no aprender una copla pero ella me convenció. Me dijo, no Lila, yo quiero que cantes una copla conmigo, así que tuve que aprender el fraseo y no me resultó nada fácil. Fue bastante difícil para mí. Y cantar con ella en el escenario es un gusto, un placer extraordinario. Con esa música hermosísima que canta.

¿Algún otro proyecto, por donde anda tu creatividad en este momento?
Acabo de sacar algo nuevo, ahora y bueno, estoy componiendo, como siempre, y quiero cantar música ranchera, con un mariachi, quizás, con algunos mariachis diferentes, pero claro, poco a poco, como dice la curandera. No hay que ir corriendo, que no hay prisa. 

¿Qué es la música para Lila Downs?
Es lo más sagrado que he encontrado en mi vida, aunque no ha sido fácil. Se me dio de manera muy natural, pero he aprendido a valorarla y a darme cuenta que es un regalo que el universo me ha dado. 

¿Te sientes americana, mexicana, 50%-50%, cómo se siente una persona con esa doble identidad?
Es una combinación de elementos, pero creo que me identifico mucho con mi identidad mexicana, y aunque esté gran parte del año en Estados Unidos, a mí me parece muy importante expresar esta identidad por medio de mi música, de mi vestimenta, de mis trenzas y de mi manera de ser, físicamente también. 

¿La Lila Downs que conocemos en las actuaciones es realmente la misma persona que luego en casa tiene la misma energía, el mismo vigor?
Sí soy un poco densa, demasiado a veces. Hemos grabado un vídeo de Ojo de Culebra con La Mari y la veía a ella tan ligera, tan dulce y tan ligera… Y yo me veía como oscura, intensa y dramática, y decía, ya oye, cálmate un poco, sonríe. A veces me tomo las cosas demasiado en serio. 

¿Conoces la cultura de España, tenemos misma lengua, y seguro que muchas diferencias, pero como ves al público español?
Me he sentido muy orgullosa de poder tocar aquí. La conquista de América no fue hecha por un individuo ni por una cultura, sino más bien por la ideología de un reino que llegó a otro continente y, de pronto, se encontró con unas culturas muy diferentes de la suya, y trató de dominarlas, porque eso es lo que pasó con la colonización. Pero gracias a Dios y gracias al tiempo, nuestra manera de ser y nuestras expresiones indígenas han sobrevivido y ahora yo agradezco mucho que España esté lista para recibir esas historias y esté ávida y abierta para poder escucharlas. Y, además, preparada para perdonar y seguir caminando juntos. 

¿Y que pedirías, en estos momentos, al mundo, a las gentes que lo habitan?Necesitamos querernos más y tener menos miedo. Me gustaría que hubiese menos miedo en general porque con los miedos se crean las barreras, los temores y luego las divisiones.  

OAXACA, MÉXICO, EN SU CORAZÓN
Lila Downs (1968), nació en Tlaxiaco, estado de Oaxaca, México, un lugar donde la cultura indígena lucha con seguir viva frente a la poderosa y mimética globalización. Compositora y cantante, obtuvo su licenciatura en canto y antropología en la Universidad de Minnesota (EEUU) y, posteriormente realizó estudios similares en la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca. Esa dualidad personal, que la ha enriquecido personal y espiritualmente, puede ser consecuencia de su propia genética, que le ha dado una visión del mundo mucho más amplia. Hija de la cantante Anita Sánchez y de Allen Downs, profesor de cinematografía escocés-americano de Minessota, Lila vivió parte de su juventud entre los dos países. Pronto deseó mostrar al mundo la riqueza de su cultura materna y de los diferentes pueblos indígenas mexicanos, como el mixteco, zapoteco, náhuatl o maya. El instrumento a utilizar…, sus diferentes músicas. Y ahí sigue mostrando al mundo los diferentes Méxicos que hay dentro de México. // Antonio Álvarez.

*Publicada en la revista Ritmos del Mundo, número 8 (Enero-Febrero / 2009) www.ritmosdelmundo.es