Lev N. Tolstói

RelatosdeSevastopol
Lev N. Tolstói
“Relatos de Sevastópol”, Alba Editorial, 2013

Considerados a menudo los primeros reportajes de guerra modernos, estos tres relatos nos trasladan a mediados del siglo XIX, cuando la alianza turco-anglo-francesa inició el sitio de Sevastópol, que duró un año y se convirtió en uno de los episodios decisivos de la guerra de Crimea (1853-1856). En ese momento, Lev. N. Tolstói (1828-1910) tenía 25 años, era alférez del ejército ruso y había publicado ya sus Relatos de Sevastopolprimeras obras (Infancia en 1852, Adolescencia en 1854). Como tantos otros compatriotas, acudió voluntario al mar Negro para defender Sevastópol, dispuesto a dar su vida por el Zar y la Madre Rusia. Una vez allí, todo aquello que fue viendo, viviendo y experimentando transformó su inicial patriotismo en una intensa crítica hacia la deficiente organización militar rusa, crítica que transmitió a través de los relatos situados en diciembre de 1854 (Tolstói había llegado a la ciudad un mes antes), en mayo de 1855 y en septiembre de 1855 (Sevastópol cayó el día 8). Tenga más o menos peso la ficción añadida a los hechos relatados, el acierto de Tolstói fue trasladar al lector (de entonces y de ahora) los horrores, las atrocidades y los sinsentidos de la guerra mecanizada: del calvario vivido bajo los incensantes bombardeos a la dramática situación de los hospitales de campaña, pasando por el estado de olvido en el que combatían los soldados o las disputas internas de los mandos militares. Ante esta realidad plasmada por su pluma (y que la censura se encargó de depurar cuando los relatos se publicaron, por primera vez, entre junio de 1855 y enero de 1856), Tolstói olvidó el motivo de su estancia y se dejó arrastrar por un sentimiento pacifista que evidenció, al inicio del segundo relato, con una extraña idea (“¿qué ocurriría si uno de los bandos combatientes propusiera al otro enviar un soldado de cada ejército?”) que cuestionaba la lógica de la guerra. Si es que la guerra tiene alguna lógica, pues como él mismo escribió “una de dos: o la guerra es una locura o, si la gente comete esta locura, entonces es que no son en absoluto seres razonables, como por alguna razón solemos pensar”. Entre bombardeos, partidas de cartas y ácidos retratos de los combatientes, Relatos de Sevastópol incluye descripciones maravillosas (a veces informales, a veces incluso líricas), muestra la consistencia literaria de quien acabaría siendo un escritor de renombre mundial y, desde su discreta sencillez aparente, transmite un mensaje realista y antibelicista de total actualidad. Porque, a pesar del decalaje temporal y como sucede con las grandes verdades de la Humanidad, las palabras de Tolstói sirvieron para entonces, sirven para los momentos que ahora vivimos y servirán, por desgracia, para cualquier otro conflicto que decidamos resolver con la pólvora y la sangre. Porque parece que aprendemos poco o nada de nuestra Historia.  www.albaeditorial.es | Relacionados | Jordi Urpi