Las Hermanas Caronni

LasHermanasCaronni Vuela
Las Hermanas Caronni
Vuela”, Les Grands Fleuves,2013

Las hermanas Caronni, Gianna y Laura, son dos gemelas nacidas, como ellas dicen, bajo el signo de Tango. Argentinas de ascendencia europea, acabaron los estudios de música clásica en su país, donde, ya desde los 12 años, Gianna con el clarinete y Laura con el violoncelo, empezaron a dar sus primeros conciertos. A finales de los 90, se vinieron a Europa, donde están afincadas, concretamente en Burdeos. En 2004, después de muchas experiencias en el campo de la música, tanto como solistas o acompañando a diversos músicos y también en diferentes espectáculos, deciden formar su dúo, Las hermanas Caronni, haciendo, al principio, versiones de temas conocidos.

En el 2006, gracias a su compatriota Juan Carlos Cáceres, presente también en un tema del disco que comentamos, empiezan a interpretar sus propias composiciones; y en el 2011, aparece su primer álbum, con un título que es un pequeño homenaje a la siesta rosarina de verano, Baguala la siesta, con temas suyos y algunas versiones, entre ellas una preciosa del tema de Atahualpa Yupanqui, que mezclan con una suite de Bach, Los ejes de mi carreta. Un disco muy alabado por la crítica.

Una vez situadas, vamos a centrarnos en su nuevo trabajo, Vuela. Con los mínimos elementos posibles, sus instrumentos e incursiones puntuales de guitarra, piano y percusiones, Las hermanas Caronni arman un trabajo magnífico, basándose en sus voces, el violoncelo y el clarinete, que a veces alternan también con otros instrumentos. Y si bien muchos de los temas que interpretan son composiciones suyas, también se atreven con canciones tan conocidas, y tan difíciles de conseguir que su versión aporte algo a las mismas, como Je me suis fait tout petit, La Frontera o Drume negrito.

Y es precisamente esa sencillez aparente, con unos arreglos justos y precisos, y una interpretación, tanto instrumentalmente como vocalmente, cuidadísima y de gran valía, lo que hace que, desde el primer momento, por su calidad, sea éste un trabajo que merezca toda nuestra atención.

Desde el puente carretero es el primer tema del disco, curiosamente una de las cuatro canciones que no es de su autoría entre las doce que componen la grabación. De Carlos y Peteco Carvajal, una canción de nostalgias viajeras entre Santiago y La Banda; que ellas interpretan, en este caso, con violín y clarinete, además de sus voces; y con acompañamientos de percusión a cargo de Javier Estrella, Fawzi Berger y Farid Chouali, que también interviene con el guembri, conocido como el bajo árabe. Una canción con un ritmo apresurado de raíces folclóricas, y con connotaciones musicales de recuerdos celtas. Una oda de amor a la tierra y sus habitantes: “Por nada olvides lo que sienten mis paisanos, /seguro te han de querer como se quiere a un hermano”.

Tras ésta, encontramos el primer tema compuesto por ellas, Pachamama, [Madre Tierra] uno de las más bellos de todo el disco. A ritmo de milonga nos explican las vicisitudes de aquellos que tienen que abandonar su tierra para buscarse un sitio donde poder seguir viviendo: “[…]que se fueron en un barco al carajo, /buscando una vida mejor. /Y recuérdelo señora cuando, en la prefectura, /el pibe le esté pidiendo una carta de séjour”. Ellas dos solas interpretan el tema, con una gran riqueza de matices, pasando de la nostalgia a esa rabia contenida del final del mismo.

Chamuya es otro de sus temas, en este caso un tanguito, donde nos hablan de buscar la alegría y olvidar las penas: “[…]que la vida es tan seria de día/ y de noche queremos reír”. Es éste el tema con más intervenciones instrumentales externas, pues cuenta con su amigo Juan Carlos Cáceres al piano, Gastón Pose a la guitarra y Javier Estrella, nuevamente, esta vez con el cajón, mientras ellas cantan acompañándose con el violoncelo y el clarinete bajo.

Paciencia es un tema con una letra de tres versos: “Cabalga/ cabalga Paciencia/ Cabalga ligero a Togo”, sobre los que elaboran un entramado melódico repetitivo, casi hipnótico, en el que aparecen fragmentos musicales procedentes de la música clásica, folclórica y contemporánea; que interpretan tanto con sus instrumentos como con la voz, como un instrumento más.

Melodía del silencio empieza con una salmodia en árabe creada e interpretada por Farid Chouali, de influencias gnawas, para convertirse en una chacarera, donde ellas se apoyan en el bombo de Javier Estrella y en cantos de pájaros de Argentina, mientras reclaman la pureza de la naturaleza, en contraposición a lo artificial: “Humo, ruido y veneno de Monsanto, no quiero tu fruto”.

Dedicada a su abuela, Ángela Román Guerrero, el tema Gualicho, con una letra muy corta que se va repitiendo como una invocación: “Gualicho pa’ que se vaya gente mala/Gualicho pa’ que se vaya cosa mala/ Belleza que borra tristeza”; donde, nuevamente ellas dos, junto al cajón de Javier Estrella, nos transportan, con un ritmo ascendente con connotaciones andinas, a esa plegaria mágica que ahuyente a la gente mala.

El siguiente tema, Vuela, es el que da título al disco. Un instrumental que interpretan al clarinete y al violoncelo, con claras influencias impresionistas, donde nos demuestran, una vez más, el perfecto dominio de sus instrumentos, de los que consiguen un sonido precioso.

Otra de las canciones que no han compuesto ellas es la preciosa La Frontera, de la tristemente desaparecida Lhasa de Sela. Precisamente es en temas como éste, que todos tenemos en el recuerdo, donde se ven las cualidades de Las hermanas Caronni que, nuevamente ellas dos solas, con sus instrumentos y la voz de Laura Caronni, saben hacer una versión preciosa, donde la simplicidad no hace más que potenciar lo que esta canción nos ofrece. Otro de los momentos imprescindibles del disco.

Toda una sorpresa constituye el siguiente tema, donde Denis Péan, poeta y cantante del grupo francés Lo’Jo, interpreta, junto a ellas que le acompañan, el tema Mercedes, del que el mismo ha compuesto la letra y que Las hermanas Caronni han musicado, en la línea más clásica de la chanson, aunque se noten ciertos aires foráneos. Nos habla de una enigmática mujer que vende lotería y que a los ganadores les da “Un gant de boxe en porcelaine, une statue de cheval, un eventail…”[Un guante de boxeo de porcelana, una estatua de un caballo, un abanico…]

Y continuando con las palabras en el idioma galo, y con la chanson como guía, un homenaje a uno de sus referentes, Georges Brassens. Las hermanas Caronni cantan y se acompañan, ofreciéndonos Je me suis fait tout petit [Yo me hice pequeñito], donde el gran cantante y compositor francés nos explicaba el sometimiento de una persona fuerte y despiadada que cambia totalmente por el amor: “Je’étais chien méchant, elle me fait manger dans sa menotte” [Yo era un perro salvaje, ella me hizo comer en su manita]

Tercer tema en francés, Des origamis d’Oiseaux [ Origamis de aves], nuevamente con Denis Péan, esta vez recitando un poema suyo, con una sonoridad simbolista-verlainiana, mientras ellas dos crean, con sus instrumentos, la atmosfera que lo envuelve todo.

Acaba el disco con otro de los momentos clave, la versión de Drume negrita. Una versión que, ellas dos solas, acercan, sin solución de continuidad, al Bolero de Ravel. Un corte que ya justificaría por sí mismo todo el trabajo. Dedicado por ellas a la pequeña Nina, una canción de cuna de la que consiguen una de las mejores versiones que nosotros conocemos, y justamente de uno de los temas más versionados del folclore popular cubano, popular, pero de autor, Eliseo Granet, quien la compuso en los años 20 del siglo pasado. Un ejemplo de, como solo la voz de Laura Caronni y su violoncelo, y los coros y el clarinete de Gianna Caronni, consiguen elevar una composición hasta la máxima categoría.

Y es que ésta es la gracia principal del disco. Cómo con elementos tan elementales, prácticamente dos instrumentos y dos voces, Las hermanas Caronni, estas dos artistas de formación clásica, pero amantes de la música popular, logran una riqueza musical notabilísima, gracias a su excelencia interpretativa, a la utilización imaginativa de sus instrumentos, y a los arreglos con los que visten las canciones que nos ofrecen. Un verdadero salto cualitativo, este segundo trabajo, respecto a un primero que ya fue una grabación excelente y muy justamente elogiada. + Info | Escucha el programa Federico Francesch | DESAFINADO RADIO