Laly Ayguadé & Joana Gomila. Folk en moviment.

Escenes. Auditori 23 de marzo de 2018

Debo reconocer que el haber entrevistado hacía unos meses a Joana Gomila me ayudó a disfrutar todavía más el espectáculo, pero también es verdad que unos amigos que me acompañaron (y que nunca habían escuchado a Gomila ni habían visto bailar a Ayguadé) comentaron que habían disfrutado mucho con esa manera de transmitir el folklore. Al igual que había ocurrido en la revisión del folklore del Delta de l’Ebre llevada a cabo por Sònia Gómez & Astrio & Ramón Balagué de nuevo la fusión de música y danza volvía a demostrar que este Escenes sigue acertando de pleno en sus propuestas. Un escenario que vuelve a recurrir a escenas rurales (en este caso un baile popular con algunos botijos colgando, presagiando posibles bastonazos) y un arranque de espectáculo en que la danza impregna a todos los participantes. Como me advertía Gomila en su entrevista, Escenes es una propuesta dónde los participantes tienen un tiempo limitado para “inventar” algo juntos, y quedó claro que los músicos iban a tener que participar con el cuerpo y alma (nunca mejor dicho) Así que un grupo “uniforme” de cuerpos nos recibe y empieza a desplazarse para preparar los primeros compases. Gomila viene acompañada por la guitarra de Santi Careta y los teclados de Laia Vallés, pero no tienen prisa en atacar musicalmente, de momento se conforman con ser unos bailarines más. A Laly Ayguadé le acompaña en la danza Magi Serra. Gomila en una especie de escena de cançons de trilla arrastra “realmente” el peso de sus compañeros y como en la mejor época de La Fura ves como el esfuerzo real del trabajo es totalmente necesario para que sea creíble lo que la mallorquina quiere transmitir. También lo explica claramente cuándo en Alot·tes colliu  reflexiona sobre como el pájaro que canta no lo hace por gustar a nadie sino “porque se lo pide la sangre” también a Ayguadé le pide la sangre arrastrase con esa magia que caracteriza a esta mujer. Gomila le pregunta si baila ella o baila su abuela. Ayguadé podría preguntarle lo mismo, mientras con sus manos consigue arrancarle risas ancestrales a una Gomila transformada en quizás esa abuela que perdió. En escena varios radiocasetes que me recuerdan cuándo Gomila me contó como hicieron un espectáculo con radiocasetes para “denunciar” el momento en que la radio acabó con el canto popular. Careta golpea con fuerza su guitarra, Vallés consigue unas atmósferas que fusionan la Ibiza más actual con las eras más antiguas del Mediterráneo, homenaje a Antonia Font con su Holidays. Serra y Ayguadé bailan creando algo nuevo e irrepetible, Gomila  canta a micro fijo mientras Ayguadé intenta romper los botijos colgados. En fin una experiencia única de cómo estas cinco personas han creado con sus manos, instrumentos y sobre todo con la imaginación algo irrepetible y mágico. + info | relacionados