La Yegros

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La Yegros
“Viene de mí”, ZZK Records | Music As Usual, 2013

Yo no bailo la cumbia, abandono el suelo y me entrego al aire que vas dejando, yo me convierto en tu deseo”, empieza diciendo el tema que da título al disco, Viene de mí, que ha presentado La Yegros, el primero como solista, una selección de “canciones con un tratamiento electrónico bailable que van desde la cumbia hasta el chamamé”, como ella misma lo define.

Mariana Yegros, de ahí su nombre artístico, con unos padres fanáticos de la cumbia, su madre, y del chamamé, el padre, empezó su carrera musical probando como cantante lírica, hasta que, después de hacer un casting, entró en De La Guarda, pioneros en experimentar con los espectáculos aéreos tanto desde la música y la danza como desde la acrobacia y el andinismo; debutando, con el show Doma, ante 15.000 personas y decidiendo, desde ese momento, dice: “dejar el canto lírico, componer canciones y buscar mi propia identidad”. Bases electrónicas como sostén de chamamés y cumbias, pasadas por el tamiz de su voz, es el resultado.

Comenzó entonces, en el 1998, su periplo en esta nueva faceta de la mano de Gaby Kerpel al que conoció trabajando en De La Guarda, que fue su pareja durante quince años y con quien ha vuelto, musicalmente, para hacer su disco. The Martinas; Kin Koya, junto a Gaby Kerpe; y Terraplén fueron sus anteriores proyectos hasta llegar a Viene de mí, donde ha podido expresar todas sus ideas. Un disco que ha tardado cuatro años en concluir, en parte por interrupciones debidas a sus compromisos, pero principalmente por la exigencia de Gary Kerpel y la propia Marina Yegros, logrando un trabajo del que están muy satisfechos gracias a la estrategia que utilizaron, “dejarnos ser en lo que sabe, y funcionó”. Un disco en el que buscaron que cada tema “fuera muy diferente del otro pero que, a la vez, hubiera una homogeneidad que fuera como una marca de todo el álbum”. Y realmente, después de oírlo, tenemos esa sensación.

La primera canción, Viene de mí, es una composición original de Daniel Martín, autor de cinco de los temas del disco, que la cantante considera: “(…)medio metafórica. No habla de algo que viene de mí, sino de una luz que viene a cambiarte la vida, a transformarte…” Una cumbia con un ritmo casi hipnótico, con la que La Yegros ha llegado a ser muy conocida tanto en Francia como en Alemania.

Daniel Martín también es el autor de Iluminada, el tema que canta junto a ella el español Gato Muñoz, primero de los dos aires de rap del disco. “Iluminada al borde de un mundo tan chico, tu color, tu barrio a mí me da lo mismo” entonan en uno de los temas más interesantes del trabajo, que nos puede recordar por su tratamiento, en según qué momentos, a Calle 13. Además de éstos, Daniel Martín es también el autor de Vagar, con una vocación reggae evidente; así como el chamamé electrónico, El Bendito, en el que interviene con su voz el propio autor junto a la cantante. Incursión en la música folklórica argentina de la provincia de Misiones, lugar de origen de sus padres, incrustada entre Brasil y Paraguay, donde viven los guaraníes de los que nos habla en la canción, que, explica, al interpretar “me salta toda mi infancia y las experiencias de chica, que por ahí en su momento no las valoré tanto”. Una música que la conecta con lo que canta, razón por la que le ha pedido a Daniel Martín que le haga más chamamés.

Trocintro, un tema instrumental; Trocitos de madera y Cariño, ambas en esa corriente villera, como denominan la cumbia los jóvenes de los barrios populares, aunque con ese toque algo más sofisticado que ella le gusta añadir a lo rustico; y Solo, con profusión de percusiones dance-hall, son temas compuestos por ella misma y por Gaby Kerpel. Éste mismo, en solitario, ha escrito Que me hizo mal, que cierra el trabajo, otro tema muy interesante, con protagonismo de la trompeta de Damián Rovner, que interviene en el disco junto a Alejandro Franov al acordeón, Jape Ntaca, David Martínez y Daniel Martín a las guitarras, Beno Guelbert, al bajo, Pablo Bendov y Gabriel Ostertag, a la percusión, y, por supuesto, Gaby Kerpel, en los teclados y las programaciones, además de otros muchos instrumentos.

He dejado para el final la intervención de Miss Bolivia. Curiosamente lo hace en el único tema que no es original, Ya no llores, una canción boliviana del grupo Norte Potosí, donde hablan de lo efímero de le belleza: “Eres una flor deshojada (…) Hoy cosechas lo que sembraste, ya no llores, estas perdida”. Paz Ferreyra, Miss Bolivia, es una cantante argentina que fusiona cumbia, hip-hop, rap… y que mantiene una actitud combativa a favor de los derechos humanos y en contra de la discriminación. Un tema que manipulan para lograr esa mezcla entre los ritmos tradicionales y los sonidos urbanos. Os aconsejo escuchar la versión original del tema y así compararla con la que surge de la unión de ellas dos.

La Yegros, esa cantante que, buscando su estilo, estuvo viviendo un tiempo en Nueva York y luego en Barcelona; que es admiradora confesa de Björk, pero también de Petrona Martinez y Toto la Momposina, entre otras; que le gusta romper moldes y despegarse de todo; que de pequeña se aferraba al cepillo de pelo de su madre como si fuera un micrófono y que luego debuto ante quince mil espectadores; que combina los ritmos tradicionales de la selva del nordeste de Argentina con un estilo urbano; ha grabado un disco absolutamente personal, fundamental en la nueva escena de la música popular y el folklore autóctono. Un consejo, no dudéis en oírla y verla interpretarlo en directo para poder apreciar todas sus cualidades. + Info | MySpaceEscucha el programa | Federico Francesch | DESAFINADO RADIO