La Pegatina

la-pegatina.jpg La Pegatina

Sala Apolo. Barcelona


23 de octubre de 2008

Que un grupo como La Pegatina dos semanas antes de su concierto colgara el cartel de todo vendido en una sala tan emblemática como el Apolo (donde muchas bandas internacionales de renombre no lo consiguen), da idea de adonde están llegando esas nuevas vías de distribución musical. Una banda autogestionada, que ha autoeditado su único disco y que lo ha autodistribuido, merece un ¡chapeau! por sus logros. Según cuentan ellos, van por las 4000 copias vendidas de su Al Carrer (2006) y más de 150.000 descargas en internet. Sea como fuere, su concierto fue un fiesta. Y no sé si será un presagio, pero nos venían recuerdos de cuando Muchachito Bombo infierno hizo lo mismo (llenar la sala Apolo) lo cual significó su despegue. Energía, frescura, cercanía y comunicación son sus virtudes, junto a una música que bebe de la rumba urbana y del “bombo a negras”, que mientras las guitarras españolas ventilan, la trompeta nos lleva hacia los sonidos balcánicos y el acordeón hacia la cumbia. Un grupo que se ha forjado en la calle y que reconocen en público las fuentes de donde vienen sus canciones, o sea Manu Chao, Che Sudaka, Mártires del Compás, Peret o Muchachito. Con un público entregado y con una media de edad que no superaba los 20, consiguieron que el suelo del Apolo pareciera una cama elástica. Sudor, cantos, bailes, saltos, reivindicación urbana y hasta un minuto de silencio por las salas y bares que están cerrando en Barcelona. ¡Y casi 40 canciones!. En definitiva mucha alegría para celebrar esta ligera despedida que les servirá para grabar ese segundo disco que seguro les hará grandes. www.lapegatina.com // Miguel Amorós.