La nit de Helver

La nit de Helver Caratula
La nit de Helver

Sala Atrium, Barcelona. 18 de noviembre de 2015

Tres son las situaciones dramáticas en las que se centra la obra de Inqmar Villqist, el autor polaco que escribe, con un seudónimo nórdico, La nit d’Helver. Una de carácter histórico, la famosa Reichskristallnacht, o Noche de los Cristales Rotos, aunque en la obra intenta trascender el hecho a otras posibles situaciones similares. La segunda es una historia de redención de una madre, en un intento de pagar su culpa asumiendo una pesada carga, voluntariamente. La tercera es la de alguien que quiere, por encima de todo, integrarse en su entorno de la forma lo más normal posible. Tres situaciones que explotan conjuntamente, cuando los acontecimientos llegan a una situación de paroxismo desenfrenado; cuando la madre se ve impotente para salvar a su nuevo protegido; cuando quien quiere integrarse en el grupo es rechazado e incluso perseguido por éste.

Toda esta situación, angustiosa desde el principio, ocurre en un espacio, la cocina de la vivienda, que pasa de ser el refugio de los protagonistas a ser su cadalso. Un espacio físico cerrado y un espacio de tiempo centrado en unas pocas horas, en el que ocurren muchas cosas, no solo en los hechos que nos narra el autor, si no en las ideas que va lanzando, en los contenidos que hay tras los hechos, en la evolución de los propios personajes, a los que vemos cambiar ante los acontecimientos, mientras nos van dando las pistas de su pasado que nos ayudan a comprenderlos.

Los totalitarismos, la violencia, la maldad, la inocencia truncada, los remordimientos, el desespero, son algunos de los aspectos que el texto de Inqmar Villqist nos propone para la reflexión. Todo ello bajo la cuidadísima dirección del checo, Pavel Bsonek, que va imponiendo un ritmo ascendente, pero de forma gradualmente controlada, hasta la resolución final, dotando de coherencia a unos personajes que, en el caso de Karla, lleva su obsesión por cuidar a Helver, el enfermo mental al que ha adoptado, hasta el extremo, pasando por situaciones de ternura infinita, de sumisión e incluso de crueldad puntual, pero siempre con un sentido protector nacido de la culpa; mientras Helver pasa de la euforia a la supuesta dominación, de la obediencia al desconcierto, siempre con ese punto de no acabar de entender el mundo que le rodea, confiando en que Karla, como así ocurre, le irá traduciendo a su idioma para que comprenda lo que ocurre a su alrededor.

Capítulo aparte merecen los actores, Alba Florejachs y Sergi Torrecilla, ambos en estado de gracia, sin los que uno no se imagina la obra.  Con unos personajes que les podrían llevar fácilmente a la exageración, controlado ese extremo también por el director Pavel Bsonek, han conseguido llenarlos de matices, unos matices que hacen creíbles a esas criaturas que se mueven en un extremo de la realidad, pero cuyas reacciones las acercan a una cotidianidad que nos hace reflexionar profundamente.

Otro magnífico espectáculo de dos actores el que nos ofrece las Sala Atrium, un lugar idóneo para ese teatro intimista, lleno de contenido, basado en la reflexión, que la proximidad de los actores a los espectadores acentúa, como hemos tenido ocasión de comprobar recientemente en dos de las últimas magníficas obras allí representadas, Confidèncias a Alà y Coses nostres, y como también lo hizo la otra noche la interesantísima, La Nit de Helver.  +Info | RelacionadosFederico Francesch | DESAFINADO RADIO