Ku-Umba Frank Lacy Qtet

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Ku-Umba Frank Lacy QtetKu-Umba Frank Lacy Qtet 
Barcelona, Jamboree 
17 de enero de 2007

Frank Lacy es un músico que ya en 1986 soplaba su trombón en aquella Brass Fantasy que lideraba Lester Bowie (Avant Pop, Ecm, 1986, debería ser un disco indispensable en todos los hogares). Sus visitas a las salas Jamboree de Barcelona y Nova Jazz Cava de Terrassa debería haber alegrado este “frío” invierno falto de novedades jazzísticas. Pero el miércoles fuimos muy pocos los que recibimos al texano con su acompañamiento nacional. Germán Kucich, piano, Juanma Barroso, batería, y Miguel Angel Chastang, bajo, fueron los encargados de modular y reforzar la energía del trombonista. Kucich y Barroso, junto a Paco Charlín, demostraron sobradamente su potencial en This is new (New Mood Jazz, 2004). Chastang, por su parte, es bien conocido en el panorama catalán. ¿Qué pasó, entonces, para que la mítica sala de la Plaça Reial reuniera como mucho a una veintena de personas? Misterios de la vida. ¿Creéis que Frank Lacy se achicó? Nada de eso. El hombre demostró que, además de soplar el trombón y la corneta en composiciones propias, de Mingus o de Ellington, es todo un aluvión de ritmos que necesita expresar por todos sus poros. Hubo un momento en que utilizó dos micrófonos: uno para cantar y otro para recoger los sonidos que producía al golpearse en el pecho, la cara o los brazos. Otro momento crucial llegó cuando jugó a ofrecer dos registros diferentes, según introducía el micrófono dentro del trombón o fuera, o cuando, cerrando el bolo, se paseó entre los presentes como si se tratara de una marching band. Lástima que los otros músicos, quizá por la falta de público (no lo sé), no acabaron de estar a su altura. Chastang sí que intentó algunos solos de bajo, un poco ajenos a la tónica general, mucho más dinámica, del concierto. Pero Kucich y sobre todo Barroso (jugando con las escobillas, mientras Lacy le pedía golpes secos) no tuvieron la potencia que pedía a gritos Frank Lacy, empeñado en empalmar los temas a un ritmo endiablado. Me gustaría volver a escucharlo en otra situación y con una banda más entregada. Creo que se lo merece. // Cándido Querol