Kristo Numpuby

kristo-numpuby.jpg Kristo Numpuby
“Brassens en Afrique”

Lon Yes / Ventilador Music, 2009

Si buceamos en los anales han sido muchos los músicos del continente africano que han evocado el cancionero de la vecina Francia. Desde Ismael Lô con L´amour a tout les droits (Patrice Guirao), al emperador albino Salif Keita, que dedicaba integramente el álbum Sosie a sus canciones galas favoritas. Aún así resulta cuanto menos curioso que un músico camerunés como Kristo Numpuby emprenda un ajuste de cuentas con la memoria de George Brassens, uno de los grandes de la chanson francesa. Aquí en España el celebérrimo Javier Krahe ya había adaptado a la lengua de Cervantes temas como Marieta o La tormenta; y el imponente Loquillo había hecho lo propio con La mavaise réputation, también presente en el presente disco. La idea de fraguar este excelente trabajo procede de Denis Tchangou, batería y amigo de Kristo Numpuby. Es este un cantante y guitarrista nacido en París, pero con evidentes raíces camerunesas. Su discografía incluye dos jugosos discos titulados Assiko city (1997) y An sol mé (2001). La originalidad de Brassens en Afrique radica en la adopción de patrones musicales africanos con los que dar la vuelta a la tortilla del cancionero de Brassens. Así en La chasse a papillon resuenan las botellas, como mandan los cánones del assiko (ritmo del sur de Camerún de la etnia Bassa). Mientras que en Les copains d´abord el cantante recurre a sus mejillas para crear un número onomatopéyico que haría palidecer al mismísimo Bobby Mc Ferrin. No resultaría tampoco extraño que Brave Margot o Le petit chaval blanc pudieran sonar en cualquier maquis (bar africano de la época poscolonial) junto a añejos hits de Misseh Ngoh o Eboa Lotin. No se olvida Numpuby de rescatar otras piedras angulares del genial cantante del poblado bigote y la sempiterna pipa de fumar (Chanson pour L´avergnant, Les copains d´abord, Le parapluie o Le gorille). Es fácil imaginar que cara pondría el artista de Sète si levantara la cabeza y escuchara estas reveladoras versiones de sus tonadas. A buen seguro que se le dibujaría una sonrisa, a la par que blandiría una botella de anís y una cuchara para unirse a la iniciativa con regocijo. MyspaceRelacionados.// Miguel Ángel Sánchez Gárate