Kiko Veneno.

kiko-veneno.jpg Kiko Veneno.
Festival de cançó Barnasants
Teatre Joventut L’Hospitalet de Llobregat
12 de marzo de 2009

Los años pasan pero el planteamiento de Kiko Veneno sigue siendo válido, hay que dejar claro que nunca ha sido un guitarrista puntero, pero siempre ha sabido rodearse de guitarras que levantan chispas a sus composiciones y que adornan todas sus ideas, en tiempos fueron los Amador y hoy en día cumple con creces Raúl Rodríguez (Martirio, Son de la frontera). Con Raúl a la guitarra y el gaditano aunque también afincado en Sevilla, Jimmy González a la percusión se presentó Kiko con El hombre invisible Elemúsica 2005(su último trabajo hasta el momento), después tocaron El mensajero y unas letras divertidas de una chirigota gaditana. Iba entremezclando temas antiguos, Coge la guitarra, Te hecho de menos (el público no necesitó que lo animasen a cantar) con otros del último trabajo como Bilonguis, presentó a un músico (no recuerdo el nombre) que tocaba el serrucho con un arco, consiguiendo efectos muy interesantes. Dejó que el público escogiese y todos juntos hicimos Lobo López. Presentó a Javier Mas que con su archilaúd enseguida supo encontrarse con Raúl Rodríguez y demostrar que la improvisación sigue siendo posible, un blues del desierto para dejarte frito y para cerrar invitó a Jairo (Muchachito bombo infierno) que estaba por la sala y ya imaginábamos que no podría resistirse, el de Santa Coloma tiene siempre unas ganas de ritmo que te enganchan. Todos juntos hicieron Palabras para Julia, Muchachito no llego a ser la voz del dúo, pero si un cuerpo que tiene el compás cogido, Javier Mas y Raúl Rodríguez llevaron la música donde les dio la gana y Kiko cantó el poema de Goytisolo metiéndonoslo en el corazón. Como la gente quería más Volando voy era el tema que podía levantar a todos de nuevo y cerrar una noche que no sólo vivió de recuerdos, ya que el catalán afincado en Andalucía sigue siendo un tipo con muchas cosas que contar y con buenas amistades que le ayudan en su labor, mucho Kiko. // Candido Querol