Kiko Veneno & Cordes del Món

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Connexions: Kiko Veneno & Cordes del Món
Apolo, Barcelona. 17 de noviembre de 2013

De entrada debemos felicitar, agradecer y animar a los organizadores del Cicle de Diàlegs Musicals a Barcelona, Connexions, por atreverse a montar estas arriesgadas propuestas. Sobre todo viendo tal como está el patio. Aunque la buena noticia es que en esta ocasión el resultado fue espectacular, tanto de público como de calidad. La sala grande del Apolo estaba ocupada por sillas, pero acabó con todos los huecos rellenos de un público de pie y muy entusiasta.
Este proyecto que unía las canciones de este trovador moderno que es Kiko Veneno junto a su banda y a la orquesta Cordes del Món (dieciséis músicos de cuerda, violines, viola, violonchelo y contrabajo) contó con los trabajados arreglos del maestro Michael Thomas (The Brodsky Quartet) y de Raül Fernandez Refree, que también se encargó de la dirección musical. Este último ha sido el atrevido productor de su último disco hasta la fecha, Sensación Térmica. Aunque hay otro disco a punto de salir y que ha hecho a medias con el uruguayo Martin Buscaglia.
Casi puntualmente apareció la numerosa formación de Cordes del Món y tras ellos La Banda del Retumbe con Kiko al frente, que por cierto lucía un bigote que recordaba al Kiko de sus comienzos. La primera sorpresa fue ver que no estaban los habituales Charlie Cepeda y Raúl Rodríguez a las guitarras, sino que era El Ratón de Los Delinqüentes (que ahora debe andar pluriempleado porque también está tocando con Muchachito), el que se encargaría de las seis cuerdas, tanto flamencas como eléctricas.
La orquesta de cuerdas, que vestía mayormente de negro, se situó ocupando el lado izquierdo del escenario con su director Ernesto Briceño al frente, mientras que los del “venenoso” se colocaron en el derecho e iban vestidos con mono de trabajo, como si quisieran meterse en faena. Y vaya si lo hicieron, porque empezaron con un clásico, Lobo López, que sonó tremendo con ese revestimiento de cuerdas. Kiko comentó que aquello iba a ser una pelea de bandas y que al final sabríamos el ganador.
Solo oyendo ese primer tema ya se percibía que habían habido cuantiosos ensayos para preparar ese repertorio especial, pero por otra parte que también que éste era su primer concierto. Con esto quiero decir que aquello sonaba fascinante, pero que aún había cositas por pulir, aunque podemos adelantar que hubo momentos grandes e irrepetibles.
El concierto siguió con una de las canciones de su última época y que Kiko a veces utiliza para acabarlos, me refiero a la bailable La Rama de Barcelona. Inmediatamente escuchamos una bonita intro en tonos árabes y se atrevieron con Namasté, y digo “se atrevieron” porque para mí es una de las mejores canciones de Sensación Térmica y pone a prueba la voz de Kiko. Pero lo superó bien, además los arreglos en las cuerdas fueron admirables.
Cayeron después un par de temas poco habituales en su repertorio, La Catástrofe Mayor (del Seré Mecánico por ti, 1981) y Mi Morena (de El Hombre Invisible, 2005) que hasta hizo que el director de la orquesta se pusiera a medio bailar y tocar palmas.
Estaba claro que la conexión musical funcionaba y que el público lo estaba disfrutando.
Siguieron con otros dos clásicos, Estaba Lloviendo y Me siento en la Cama. Tras lo cual los músicos de Cordes del Món dejaron el escenario y la banda se tocó el Veneno, y La Vida es Dulce. Está última con el acompañamiento de un trompeta efectivo pero, todo sea dicho, con muy poca actitud. Salida a escena del maestro Michael Thomas al violín que se marcó una intro y acompañó excepcionalmente un Dice la Gente precioso.
Vuelta de la orquesta y tramo final con Los Planetas, que recordó mucho a tal y como suena en el disco, y Los Delincuentes con un solo de ese espectacular instrumento que es el violín-trompeta. A continuación el tema nuevo de la noche, La Felicidad y final con solo de la orquesta atacando el Rondó a la Turca de Mozart.
Aunque en teoría este era el final, nadie se fue del escenario y Kiko empezó en solitario la linda La Casa Cuartel, poco a poco se fueron incorporando instrumentos y fue otro de los momentos mágicos del concierto. Posteriormente el Salta La Rana con lucimiento para El Ratón y final definitivo con un tema antiguo, Un Catalán Fino, que se incorporó al repertorio porque uno de los componentes de Cordes del Món lo había adaptado personalmente, y que Kiko no dudo en cantar. Quizá fue el momento donde más se notó el acercamiento de la orquesta al universo musical de Kiko.
Como siempre pasa en sus conciertos, todo el mundo echo de menos muchos temas, pero si como dijo Kiko, para él este proyecto es un regalo, para nosotros lo mismo, pero en superlativo.
Al final sí que hubo un ganador, el público. +Info | Relacionados Miguel Amorós