Kepa Junkera

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Kepa Junkera nos ha vuelta a sorprender. Etxea (Infernuko Auspoa & Hiri Records / Warner Music, 2008) es su nuevo disco y una invitación a visitar los cimientos que forjaron a este amplio artista. Que mejor que sus palabras para explicar esa casa musical que ha construido con la ayuda de 57 músicos y cantantes.

Cuando empecé este proyecto, era solo un boceto. Las primeras vigas fueron llegando, las tejas volaban hacia el cielo, los cimientos fueron asentándose. Las canciones tradicionales y el euskera recibían a todos los que iban acercándose para compartir su construcción. La casa ha tomado forma, una mezcla de caserío y loft, una mezcla de roble y acero. Las ventanas se abren para que este refugio se ventile y deje entrar el aire que ayer estuvo en La Habana y mañana estará en Manila. Gracias a todos y todas por hacer una casa llena de música y emoción. Venid cuando queráis. Nuestra casa está abierta, la llave queda puesta por fuera”.

Palabras de Kepa Junkera para definir ese nuevo proyecto que le ha llevado a construir un disco que pasará a la historia de la música popular. Pero Kepa tiene mucho más que contar. Hablar con él siempre es un placer. Su cabeza bulle de ideas y siempre se muestra apasionado en todo lo que cuenta. Y ya nos avisó, esto no ha hecho más que comenzar.

 

¿Cuando y por qué tuviste la idea inicial del proyecto?

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En todos mis proyectos anteriores donde he colaborado con otros músicos, siempre ha sido una satisfacción y he aprendido muchísimo con cada uno de ellos. Les estoy muy agradecido a todos. Por otro lado tenía la necesidad de descubrir a otros, esas canciones que me cantaban de pequeño, que también cantaban los grandes músicos vascos y que yo he cantado innumerables veces en romerías y fiestas. Son canciones de armonías sencillas pero con una riqueza melódica tremenda y que lamentas no haberlas compuesto tu. Yo me decía que aún podía aportar algo. De ahí surge la idea y me apetecía hacer algo sencillo, en cuanto a realización musical, pero creo que lo difícil ha sido ser valiente con el concepto. O sea se trataba de elegir estas canciones populares que siempre me han gustado y hacérselas cantar en euskera a gente que no está habituada y que desconocía estas canciones. Después lo más fácil para mi era llamar a músicos como Chano Domínguez, Michel Camilo, José Antonio Ramos, etc. El mundo de los cantantes sí que ha sido nuevo para mi, porque nunca había trabajado de esa forma tan amplia. Al final han sido 42 voces. Y no era una lista cerrada, era una lista que ha ido creciendo y todavía se han caído un par por agenda. La idea inicial ni siquiera eran dos discos, era más un popurrí y a ver que pasaba.

¿Y tenias pensada la combinación de voces, porque hay temas que hay cinco o más cantantes?

Sí, lo tenía todo premeditado. Por ejemplo el tema de Haika Mutil es un tema popular y muy emblemático que popularizó Mikel Laboa. Pensé en varios cantautores para que cada uno hiciera una estrofa.


 

Y algo que también sorprende es que en algunos temas ni siquiera tocas tu.

Sí, también lo decidí así. Quería un disco muy sencillo y crear otros ambientes. He intentado buscar espacios para poder aportar algo nuevo. De hecho muchas son baladas a lo cual no estoy muy habituado. Personalmente algo que a mi nunca me ha gustado es recargar de arreglos las músicas populares, y se trata totalmente de un tema de gustos. Sinceramente, y como productor también del disco, no he visto necesario recargarlo de arreglos, hubiera sido demasiado. Y mira que a mi como músico me encanta tocar, pero a veces no lo veía necesario. Hasta en los temas que no toco, me siento ahí igual.

Con tantos invitados como has tenido, seguro que te habrá sorprendido más de una situación.

Siempre te sorprenden cosas, pero lo que más ha sido que cuando les he ido llamando, no he tenido que convencer a nadie, todos han aceptado a la primera, bueno excepto Lluis Llach que lo hizo a la segunda. Tenía muy claro que las canciones eran buenas porque han pasado el filtro de varias generaciones y sabia que los que iban a cantar eran gente potente. Además cuando les ha llegado el momento de cantar se han entregado a tope. Nadie se lo ha tomado como si se trataba simplemente de hacer un corito, sino que han puesto toda su emoción y se han metido de lleno en su papel.

 

Pues personalmente lo que a mi me ha sorprendido han sido las nuevas y buenas combinaciones del euskera con el fado, con los ambientes latinos o con el flamenco.


Es cierto que han funcionado muy bien, pero para mi ha resultado todo muy natural. Como te decía, todos se han sentido muy a gusto cantando y eso se nota mucho. Ahí es cuando la emoción se transmite.

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Algo que me ha extrañado es que no hubiera un DVD incluido en el disco.

Es que con el disco no acaba todo. Esto es una parte del proyecto completo y que aún no puedo desvelar. Pero seguro que habrán más cosas.

Si te hablo sinceramente, cuando conocí el proyecto y vi algunos de los artistas que ibas a invitar, los prejuicios me hicieron hacer un mueca de sorpresa.

De hecho lo hice así justamente para romper un poco esos prejuicios. De alguna manera buscaba ese choque, esa pequeña polémica, porque confiaba que iba a funcionar. Y todos me han demostrado que son super profesionales. Hay periodistas que me han dicho que les hemos sacado lo mejor a muchos. Yo no he llamado a nadie por el nombre y ellos han venido totalmente porque les ha apetecido.

Lo que me parece muy emotivo es que también esté Juan Antonio Ramos.

Él fue el primero que grabó en este proyecto. Sinceramente de todos los amigos musicales que he hecho, te puedo decir que era el mejor de mis amigos. Fue un golpe enorme cuando me lo comunicaron. Era igual de grande de músico y de persona

¿Y la intervención de Lluis Llach?

Cuando le llame me dijo, lo siento Kepa, creo que te voy a dar calabazas. Pero pienso que le picó la curiosidad, porque luego me preguntó que tema tenía pensado para él. Se lo mandé y me dijo que le gustaba mucho, que le parecía muy bonito. Al final aceptó porque tenía muchas ganas de devolver a Euskadi todo el cariño que siempre había recibido de esta tierra.

Hay una frase tuya que he leído por ahí que creo que define muy bien el proyecto y que le da mucho sentido: "La música es como la pintura, una mezcla de colores".

Es cierto. Aquí cada uno le ha dado su propio color y no solo en el sentido musical. Creo que el fondo del proyecto es muy respetuoso con las fuentes, con todos los compañeros que vienen de antes, y respetuoso por lo que han hecho los invitados con el euskera. Además con los tiempos que corren, es también un símbolo, un deseo de encuentro y de reunión positivo. Creo que este disco traspasa y que cada persona piense lo que quiera. Si les crea algo de curiosidad que se acerquen y que vean que hay cosas muy bonitas y que musicalmente es muy curioso. Mi ilusión es que una persona coja el libreto y se ponga a cantar una canción en euskera. Esa sería la mejor recompensa. // Miguel Amorós.